26.12.2011

Museo y Parque Arqueológico “Cabezo de la Almagra” en el Campus de la Universidad de Huelva

Fruto de una serie de concursos promovidos por el Ayuntamiento de Huelva para la ordenación de una serie de espacios libres de la ciudad, surge este proyecto que plantea poner en valor el patrimonio arqueológico de la ciudad, ordenar un espacio que potencie la imagen desde la nueva autovía de acceso y a la vez, se convierta en la puerta de entrada al Campus de “El Carmen” de la Universidad de Huelva.

El cabezo de “La Almagra” es un promontorio natural, atalaya y lugar de asentamiento agrícola, a lo largo de la historia hasta nuestros días, de etapas como: la romana, la musulmana, la implantación del cortijo en época moderna, y el proceso de destrucción de gran parte del conjunto arqueológico con la construcción de la actual autovía.

Mostrar la historia de Huelva y explicar el lugar a través de los hallazgos arqueológicos es el objetivo del parque.

El espacio, con una superficie de tres hectáreas, contempla en la cima un centro-mirador interpretativo, elemento de referencia, generador y reconocible, punto focal de la red de caminos y articulador del museo al aire libre, un soporte expositivo de los contenidos del espacio. Donde se informará al visitante sobre el conjunto arqueológico, así como de la importancia de los hallazgos y la interpretación de los mismos dentro del contexto donde fueron localizados, relacionados con la ciudad de Onuba y con la calzada que conduce a Híspalis.

El pabellón se desarrolla en dos plantas alzadas y un sótano. En la planta a nivel de suelo se exponen los restos. Se concibe como un único espacio comunicado con el exterior a través de huecos y rampas que conducen al visitante hacia los restos arqueológicos. Se estructura como una ampliación interna del hallazgo, ofreciendo un itinerario abierto y visible a través de él, desde donde se pueden captar los hallazgos in-situ del yacimiento.

A través de esta planta y por medio de una escalera que se desplaza en sus diferentes tramos se asciende a la planta superior, potenciando la idea de continuo movimiento, el edificio se convierte en un gran mirador desde el que se podrá admirar el paisaje del parque arqueológico, la ciudad, el campus universitario y las marismas del Río Tinto.

Desde el centro interpretativo partirán caminos, en forma de tela de araña sobre el cabezo, pavimentados con losas de hormigón in-situ, que llevarán a los yacimientos, habilitándose entre ellos zonas de descanso y áreas ajardinadas.

El proyecto pretende recuperar la naturaleza del cabezo y contempla la plantación de especies autóctonas y espontáneas, plantas ornamentales y árboles que poblaban  el cerro en épocas históricas, como así lo acreditan los restos hallados.

Unos pocos materiales definen formalmente la actuación. Una estructura revestida de superficies opacas, o vacía se alza y parece flotar sobre el suelo. El hierro, capaz de reflejar el paso del tiempo de un modo reconocible y durable. Expresándose de múltiples maneras. El oxido funde pasado y presente, y evidencia la identidad cultural, asociada al color característico del Río Tinto y sus Marismas.

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