6.4.2020

Edificio comunitario de muros de bahareque y celosía de carrizo

El proyecto se desarrolla en demanda por instalaciones para la recepción y alojamiento de participantes de talleres y convenciones convocados por IMDEC y cuya sede, CEDE, se acomodaba en un salón de usos múltiples y en los jardines del complejo. El objetivo del proyecto se centraba en facilitar la participación de comunidades distantes y prolongar la interacción, enalteciendo la experiencia del evento.

El proyecto fue concebido y simplificado en relación a tres factores clave:

El entorno educativo que proveían los talleres de auto-construcción que se desarrollan en sitio y su relación con materiales sustentables; optando por utilizar bahareque, un sistema constructivo compuesto de carrizo entretejido y cubierto con una mezcla de tierra húmeda y paja.

El presupuesto limitado, el apremio por su realización y la participación de voluntarios en su construcción; tomando está condición como oportunidad para fortalecer el vínculo entre el elemento arquitectónico y la comunidad, planear su versatilidad y permitir su apropiación.
El favorecido clima y el espléndido entorno natural; lo que permitió desarrollar una edificación abierta.

Contando con un emplazamiento privilegiado en lo alto de una barranca, se procuró replegar el desplante del edificio dando la espalda a la urbanidad de forma que la presencia del paisaje montañoso y su escala acompañaran siempre las visuales.

El pabellón se extiende en dos alas de dormitorios con baños y servicios para brindar alojamiento a 20 personas (actualmente apropiado y acondicionado para 33, sin contar los que duermen en petate) y un área común de doble altura, completamente abierta, que sirve de centro de reunión -enmarcando la fuga a la barranca- y como escenario elevado para multitudes a campo abierto.

Las articulaciones a este espacio alojan el eje único de pasillos que atraviesa el proyecto permitiendo conservar el sentido de “dormir en bola”, que refiere al acompañamiento de los participantes y su relación como grupo, y un patio de tierra con acceso a la plataforma superior la cual sirve de mirador (también apropiado como punto de reunión y área de campamento).

En su estructura el proyecto se desarrolla entre plataformas y pilares de concreto que interceptan la topografía, procurando el ingreso libre en cualquier punto de encuentro. Entre el sembrado de pilares se disponen marcos de madera modulares conformando los muros de bahareque con puertas y ventanas tejidas en palma.

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En el perímetro y a manera de protección contra el viento y la perdida de calor, lo envuelve una celosía de carrizo entramado que reivindica al concreto y le comparte identidad. Escaleras y detalles en el tradicional ladrillo de lama proporcionan la fortaleza reconocida localmente y su relación terrosa, esa que siempre da confianza.

El proceso constructivo tuvo que ser planeado para ser terminado en dos etapas, cada una concluida con una jornada de trabajo de dos días donde 100 voluntarios ajenos a la construcción terminarían la obra. En repetidos periodos de tres meses la construcción de plataformas y pilares de concreto, instalaciones y elementos técnicos fueron terminados, dejando una estructura completamente desnuda y lista para su intervención.

Ya próximos al evento de cierre de obra, los marcos de madera con entramado de carrizo fueron preparados, los tejidos de palma recibidos y el montículo de tierra y paja listo para el pisoteado.

Con tanta gente y tan pequeña obra se requirió de un esfuerzo destacado de los colaboradores del proyecto para organizar los grupos de trabajo; posicionamiento de paneles, preparación y acarreo de mezcla, entortado de muros, fijación de puertas y ventanas, empedrado… y por supuesto, preparación de los alimentos para la jornada de dos días.

El proceso resulto todo un éxito, en dos días y en dos ocasiones se celebró con éxito una acción colectiva de gran valor significativo y satisfacción personal, cerrando el evento con el entierro de una cápsula de tiempo en el patio central con las firmas de los participantes para conmemorar el esfuerzo.

El edificio prueba su desempeño e integración gracias al uso honesto de sus materiales, haciendo alarde de su envejecimiento familiar y apropiándose del espacio como transición entre el exterior e interior.

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