8.4.2019

Hospital de Machala, Ecuador

El Hospital de Machala, en Ecuador, obra del Estudio de Arquitectura PMMT, paradigma de Fluid Hospital, una nueva tipología de edificios sanitarios radicalmente flexibles, adaptables y ampliables.

Fruto de la innovación continua que les singulariza y reputa, el estudio de arquitectura PMMT, reconocido internacionalmente por sus más de 25 años de experiencia en el sector sanitario, ha desarrollado “Fluid Hospital”, un nuevo modelo tipológico, cuya primera construcción se ha realizado en la ciudad costera de Machala, en la provincia de El oro de Ecuador.

Fluid Hospital surge del análisis profundo de la métrica y los parámetros que definen los hospitales –equipamientos sanitarios de gran complejidad– y permite reducir considerablemente y con garantías los procesos de diseño, construcción, equipamiento y puesta en marcha, con todas las prestaciones y a medida de cada cliente.

El nuevo hospital de Machala en Ecuador, que ocupa 23.800 m2 y da cobertura a sus 300.000 habitantes, es el primer proyecto realizado bajo los criterios del modelo tipológico Fluid Hospital, desarrollado por PMMT, estudio internacional especializado en arquitectura sanitaria con sede en Barcelona y Madrid. La planificación del equipamiento nació de la necesidad de dotar al cantón de Machala y a los de su alrededor de un hospital de primer nivel sustituyendo al ya existente y en el plazo de un año. Es precisamente por estos requerimientos de plazos de proyecto y obra que el nuevo modelo tipológico Fluid Hospital resultó idóneo.

En concreto, Fluid Hospital, que nace de la evolución del hospital paramétrico de Puyo construido en Ecuador en 2013, consiste en definir aquellos parámetros que, correctamente combinados, garantizan el buen funcionamiento del edificio sanitario, permiten su personalización desde el inicio, así como la adaptación a futuros cambios. Se han parametrizado la organización y ubicación de los pasillos en función de su uso (público, técnico sanitario, mantenimiento, suministros…), la métrica de la trama y de los bloques, la modulación de fachada, las estrategias para las futuras ampliaciones, los viales, ubicación y jerarquización de los accesos, la localización de las galerías de instalaciones, así como otras reglas que resultan imprescindibles para el inicio de los primeros trabajos de la obra.

Además, al haber realizado este estudio a partir de la tipología de hospital, equipamiento sanitario de gran complejidad, la herramienta que se ha generado se adapta a cualquier métrica y circunstancia: define una serie de reglas, métricas y estrategias que deben ser comunes a todos los equipamientos sanitarios y que garantizan su correcto funcionamiento, sean cuales sean los condicionantes particulares finales de cada cliente, país o modelo sanitario particular.

El diseño del hospital de Machala surge de la idea repetitiva de un gran contenedor que se descompone mediante la inserción secuencial de patios, la separación de circuitos (técnico – paciente) y la diferenciación de entradas: general, urgencias, morgue, diálisis y  suministros. La singularización de estos accesos y circuitos, la relación en planta y sección y el rico juego de cubiertas, transparencias y vistas cruzadas, garantiza la unidad del conjunto.

La propuesta toma como referencia los ensanches que configuran las distintas manzanas de la ciudad y resulta así una implantación que vincula el papel institucional representativo del nuevo hospital con el compromiso de ser un edificio referente para la ciudad de Machala y la provincia de El Oro. Estas condiciones, junto a las derivadas del programa de usos, sus necesidades funcionales y las estrategias de proyecto, son las que se materializan en un edificio de perfil rotundo y de volúmenes definidos, que se formaliza sobre una decidida ocupación del solar y que va a mantener dos criterios determinantes: una voluntad funcional de diafanidad de los espacios y una apuesta decidida por la “segregación” de las unidades funcionales.

Por su parte, ubicación y volumetría responden a esta voluntad fronteriza así (el edificio de grandes prismas horizontales, perforados por patios, que descansan sobre el terreno original) se tensiona entre esas realidades y el espacio resultante es modulable, extrovertido, moldeable, fluido, flexible, intercambiable, policéntrico y sectorizado. A nivel constructivo es un sistema modulable que utiliza un módulo básico único de 7×7 m. A nivel funcional también modula la edificación según el nivel de accesibilidad de los diferentes servicios, situando de abajo a arriba las áreas más públicas, las ambivalentes y las restringidas. Estas zonas quedan conectadas perpendicularmente por amplias “calles cubiertas”. Para lograr un edificio extrovertido y abierto a la luz, las fachadas son tratadas como barrera a las condiciones hostiles del entorno (viales, climatología…), cerrándose este y oeste y abriéndose a las orientaciones más favorables, norte y sur, permitiendo una óptima ventilación.

La composición de las fachadas con una estudiada disposición de huecos para ventanas y pasillos está favorecida por su ubicación, elevada respecto al terreno y que, por ende, dificulta la visión desde el exterior.

La mampostería de ladrillo visto en las fachadas longitudinales es la que confiere la imagen representativa del edificio, entendiéndose este como un sólido perforado de manera controlada por patios. Como contrapunto, las fachadas transversales protegen al edificio de la vialidad exterior mediante una cuidada celosía de chapa microperforada que permite la visión del usuario a la vez que confiere privacidad en relación con el tráfico.

El hospital tiene un gran paseo exterior, que discurre en perpendicular al acceso norte, y que recoge a personal/pacientes de los respectivos aparcamientos. El resto de la parcela se ajardina utilizando el mismo esquema que la zona construida, así los paseos peatonales sustituyen los pasillos interiores y son las plantaciones umbrátiles de vegetación autóctona las que delimitan las zonas exteriores.

El hospital de Machala es el primer ejemplo realizado y acabado de Fluid Hospital y muestra el éxito de este modelo parametrizado de arquitectura hospitalaria que ha logrado el objetivo de partida de ser diseñado, construido y puesto en marcha en menos de un año. Actualmente, en Ecuador y en Angola, existen dos centros más de este nuevo modelo tipológico, y se está trabajando en el desarrollo de otros tres proyectos en Bolivia y Angola.

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