27.1.2014

Facultad de Ciencias de la Salud, en la Universidad San Jorge, Zaragoza

La nueva facultad renuncia a ser un edificio más, para convertirse en parte de un nuevo lugar. La facultad de ciencias de la salud decide entonces convertirse en parte de una nueva naturaleza.

La nueva Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad San Jorge, se instala en un campus a las afueras de la ciudad de Zaragoza. Es pues este campus un campus rural. A pesar de ello la naturaleza de este campus es escasa. El bosque que vertebra el campus es el resultado de una operación hecha por el hombre. Los edificios vecinos, el Rectorado y una Facultad de Comunicación, expresan la voluntad de una arquitectura contemporánea que habita junto a ese poco de naturaleza lograda por el hombre.

La facultad de ciencias de la salud decide entonces incorporarse al desarrollo de esa poca naturaleza para afianzar el lugar donde se instalan los edificios ya existentes y los que llegarán en el futuro. 

El programa se organiza en tres trazos. Los trazos, blancos y escamados, se despliegan en campus como parte de su paisaje. Su naturaleza es mineral. En su interior, y en dos plantas, se organiza el programa para la docencia e investigación de distintos programas docentes. Cada una de las escamas ilumina un taller-aula, cuya forma y dimensión permite la variabilidad de usos en una nueva organización académica. El control luminoso del plano mineral que esconde el aula, permite un uso correcto y masivo de las tecnologías digitales. En los extremos menores de cada uno de los trazos se dispone la parte más pública de la facultad: cafería, salón de conferencias o salas multiusos.

En el envés de los tres trazos convexos se descubre una gran habitación abierta al cielo. En ella se vuelcan todos los corredores que dan acceso a los distintos talleres y aulas. Desde esta habitación oculta se accede a los tres trazos que forman este paisaje mineral del campus de la universidad san jorge. En esta habitación abierta se descubre la mirada interior de esta naturaleza mineral. Con ella se invierte la relación de interior y exterior de la propia facultad. El exterior de los trazos resulta ser su habitación más interior. El interior de los trazos son, con la habitación-plaza que construyen, el espacio más exterior de la facultad. Es esta nueva facultad una naturaleza mineral que ofrece a su exterior un paisaje de aulas ocultas, y a su interior una habitación abierta al cielo.

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