30.8.2013

Centro de educación infantil en Callosa, Alicante

Lewis Carrol, en «Alicia en el País de las Maravillas», nos transporta a la dualidad del mundo adulto – niño y a sus sensaciones contradictorias: imaginación-realidad, el juego-trabajo, diversión-responsabilidad, etc… Esta escuela de educación infantil se transforma en el mundo de Alicia, donde todo son sensaciones, experiencias, juegos de escalas, color, percibidas a través de los ojos inocentes del niño. Este mundo convive con el del adulto, complementado y potenciado por las dualidad de escalas. El edificio se plantea como un continuo formado por piezas que van sectorizando el espacio según se va recorriendo, y relacionando transversalmente ambos mundos, el exterior y el interior, potenciando la ambigüedad entre ambos, de donde se juega y de donde se impone la educación, para que al final todo sea un continuo día feliz entre amigos.

El acceso a la escuela se produce a través de un espacio exterior cubierto que te recoge de la calle y te proyecta al recorrido del edificio y, a modo de un juego introduce a los niños hacia el interior del edificio, pero estableciendo al mismo tiempo una clara diferenciación entre espacio público y privado.

La divisiones interiores se plantean como elementos de separación que juegan con las escalas de los niños y delimitan los espacio interiores, pero que a ojo de los adultos les facilitan una visión y control de todo el edificio desde cualquier punto. En ellas se establecen el mobiliario destinado a almacenaje general de cada aula, casilleros, bancadas/cambiadores que permiten la visibilidad a través de los mismo. Todos los espacios de servicio se concentran y al mismo tiempo desaparecen ordenando y jerarquizando el espacio y uso del edificio.

La envolvente del edificio se transforma en un continuo pliegue que resuelve las cuestiones de orientaciones, iluminación y ventilación, y los espacios exteriores cubiertos que se convierten en una nueva extensión de las mismas. Una gran cubierta que se despliega, acoge todas las piezas creando en su parte superior una descomposición de planos que facilita la iluminación y ventilación de los diferentes espacios funcionales de la escuela, constituyendo el único elemento bajo el cual se cobijan las piezas de las aulas, como si de una sombra se tratase. El niño va pasando por distintos espacio interiores-exteriores con variaciones de altura, por lo que se activan las sensaciones visuales. Esta envolvente se complementa con un gran patio común a todas las aulas funciona como una zona de juegos que dialoga con el resto del terreno de la parcela topográfica.

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