21.8.2014

Casa Batín, en Pinamar

Un lote en esquina, casi plano, un bosque de pinos en el norte de Pinamar. Una casa de vacaciones para alquiler sin usuario fijo, por lo tanto un programa de necesidades flexible.

La vivienda se proyectó en base a tres condiciones: elevarse por sobre el terreno natural evitando modificar sus niveles originales, ocupar la mayor cantidad de metros de frente sobre la calle Fragata la Victoria aumentando el tamaño aparente de la vivienda de modo que la propia construcción cerrará las vistas desde la calle al corazón del lote (evitando así dejar expuestos espacios de uso privado a las calles) y reducir el costo por mantenimiento futuro.

Dos cajas superpuestas en la esquina conforman una “L” en dos niveles y establecen la separación por plantas del programa.

En la planta alta se ubica un nivel de uso privado dedicado al descanso: tres dormitorios y dos baños. En los extremos de la planta los dormitorios se abren buscando lo mejor del entorno. La esquina y el corazón de manzana, siempre los pinos como barras verticales en el bosque. Debajo se encuentra el estacionamiento semicubierto y un volumen exento de ladrillo pintado blanco, el cual contiene la parrilla y otros servicios que, a modo de cuña, entra debajo de los dormitorios, para así cerrar las vistas al vecino pero sin pegarse al resto de la construcción.

En planta baja se proyectó un tabique doble de hormigón con alma de poliestireno expandido, el cual funciona como aislante térmico, protector del ruido y las miradas que pudieran perturbar la tranquilidad del usuario. Conscientes de la relación con la calle y con la esquina, el tabique se interrumpe dejando barras de concreto delante de la carpintería para permitir el ingreso del sol. En la esquina, la caja de hormigón se abre al exterior a través de pliegues, lo cual amplía la visión desde el interior y que, por su forma de embudo con la carpintería retraída, reducen la visión desde el afuera.

Hacia el centro de la calle, la caja de hormigón se interrumpe con barras de vidrio y madera ubicadas en otro plano, protegidas en la profundidad. Plataformas de acceso y un muro bajo de ladrillo común crean las condiciones para acceder a la vivienda. Al entrar, se observa un dormitorio a la derecha, vestidor y baño en planta baja -para un hipotético usuario impedido de acceder a planta alta-, lo cual se entremezcla con las vistas al bosque de pinos. Estar, comedor y una cocina central se suceden relacionándose con el parque, hasta rematar en la esquina.

Las barras y la luz
El sol y su recorrido configuran diferentes situaciones en la casa. Aberturas en la losa de cubierta tanto en exterior como en interior proponen juegos periódicos de luces y sombras. Dos huecos circulares sobre el acceso, paños fijos sobre vestidor y baños de planta baja y la pérgola en hormigón a modo de peine, configuran diferentes espacios con el pasar de las horas. Reflejos en el hormigón y en los espejos transforman el espacio estático en ámbitos dinámicos. Por último, se trabajaron los huecos pasantes –los cuales, en el proceso de construcción, se utilizan para que las varillas roscadas atraviesen los tabiques y sujeten los encofrados en el momento de verter el hormigón- como tapones pasantes de luz. Materializados con barras de acrílico, durante el día transportan la luz solar al interior generando puntos de luz sobre la superficie tableada del tabique, mientras que por la noche, a la inversa, se ilumina la cara exterior, transportando la luz artificial.

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