29.5.2026
Casa al Pradet
La arquitecta Clara Crous y su pareja Carles adquirieron la última parcela disponible en una de las calles de Vilamacolum: un terreno triangular enmarcado por el paisaje agrícola que ha dado forma a la región del Alt Empodà y por las propias raíces agrícolas de Carles.
Carles, que trabaja en la fabricación digital con madera y plástico, proviene de una familia de agricultores locales, lo que le permite acceder a una amplia gama de maquinaria para el manejo de materiales a gran escala. Este contexto posibilitó que Clara y su equipo concibieran el proyecto desde el principio con la autoconstrucción en mente, integrando diseño, recursos técnicos y plazos de construcción.
La construcción siguió los ritmos de la tierra. Comenzó al final de la cosecha de maíz, cuando la mano de obra local estaba disponible para participar activamente en el proyecto. Lo que podría haber parecido una coincidencia práctica se convirtió en un principio rector, vinculando los ciclos agrícolas con el ritmo de la construcción.
La casa se estructura en torno a un ligero entramado de madera, prefabricado en el taller para optimizar el tiempo y el esfuerzo. A partir de esta estructura, Casa Al Pradet se despliega como una serie de módulos de diferentes formas y alturas, que evocan las dependencias vernáculas que tradicionalmente se añadían a las casas señoriales catalanas a medida que las familias crecían.
Elevada 1,2 metros sobre el nivel del suelo debido a su ubicación en la parte más baja del pueblo —donde el agua de lluvia fluye naturalmente hacia un río bajo el terreno—, la casa se sitúa estratégicamente para protegerse del viento tramontana. Sus volúmenes escalonados responden a la geometría triangular de la parcela y a la disposición fragmentada de las casas de campo tradicionales de la zona (masías), integrándose de forma natural en el paisaje rural.
Materiales locales y naturales definen el proyecto: corcho, mortero de cal, adobe, baldosas hidráulicas y cerámica artesanal se utilizan en suelos, zócalos, superficies exteriores y pequeños detalles arquitectónicos. En el interior, la madera da forma tanto a la estructura como al mobiliario, creando una sensación de continuidad y calidez.
Elementos tradicionales se combinan con soluciones modernas: las contraventanas se han motorizado y se controlan mediante un sistema inteligente que las ajusta según la exposición al sol y el viento. En el exterior, un perímetro de grava cerámica facilita el drenaje, completando un enfoque constructivo donde cada decisión equilibra el conocimiento práctico y la habilidad técnica.
Casa Al Pradet demuestra cómo la autoconstrucción, las técnicas contemporáneas y las tradiciones locales pueden coexistir en una vivienda funcional e integrada en su entorno. Es una residencia construida desde dentro, que refleja la esencia de la vida mediterránea en cada detalle.
Leé la nota original en inglés > https://arqa.com/en/architecture/casa-al-pradet.html






































