25.3.2026
Casa 144º
Al construir en un entorno complejo y frágil como la ladera de un bosque, hay preguntas que nos repetimos: ¿Cómo implantarnos en un terreno en pendiente sin alterar el paisaje?
La mayoría de las casas vecinas buscan ocupar la mayor superficie posible alterando el paisaje al máximo. Rechazamos la hipocresía de una estética continuista de muros blancos que oculta estructuras de hormigón, grandes movimientos de tierra y climatización forzada.
La vivienda se desarrolla en una planta que se coloca a mitad del terreno apoyada en una estructura metálica ligera. En planta, la casa dibuja una línea quebrada formando un ángulo de 144º, orientando el extremo en voladizo hacia las vistas de la montaña.
Se trata de una construcción en seco con una lógica constructiva sincera y respetuosa con el medio ambiente. Es una casa de consumo casi nulo que combina materiales poco habituales como la chapa de acero con otros muy eficientes como la madera.
La estructura principal es de muros de madera prefabricados en taller, ensamblados en obra con un forjado ligero de vigas de madera. La casa se incrusta en el terreno por un extremo, mientras que en el otro vuela apoyada en cuatro pilares de acero galvanizado, rigidizados mediante cruces de San Andrés para reducir su sección. Una envolvente de chapa de acero galvanizado protege la madera. Las ventanas recortan la fachada como grandes aperturas sin marco que desde fuera desmaterializan la Casa.
En contraste con el aspecto exterior, el interior es cálido: la estructura de madera queda vista y define espacios sencillos y claros. La sala de estar se proyecta en voladizo hacia el paisaje, mientras que en el extremo opuesto se sitúa el taller, ubicado en el sótano e iluminado cenitalmente.
























