18.2.2026
Brew House: una casa- taller en la mitad del mundo
Brew House un proyecto de Studio Alfa, captura la esencia de la arquitectura contemporánea ecuatoriana. Ubicado en Quito, en la Mitad del Mundo, la obra destaca por su audaz materialidad —donde la piedra de mármol habano en gaviones, el ladrillo y el acero se funden en una estructura altamente expresiva— conformando una casa-taller.
Al integrar el habitar y con el producir (cerveza artesanal), el proyecto desafía los límites convencionales del habitar, convirtiéndose en un referente de diseño mixto con gestos arquitectónicos poéticos.
Ubicada en un entorno suburbano de baja densidad, Brew House diseñada por Studio Alfa, se emplaza en un terreno que, pese a su relativa contención, goza de una fuerte conexión con la vegetación existente y con una escala doméstica que permite el diálogo cercano con su contexto inmediato. El protagonismo de un árbol de gran porte en el centro del lote se convierte en el eje articulador del proyecto, otorgando sentido jerárquico a la disposición espacial y conectando, visual y emocionalmente, la arquitectura con el entorno natural.
El encargo consistió en desarrollar una vivienda-taller que permitiera a sus habitantes vivir y trabajar en un mismo lugar, combinando espacios habitacionales con una zona destinada a la producción artesanal de cerveza. Esta condición híbrida planteó el reto de integrar funciones técnicas y domésticas sin jerarquías evidentes, propiciando un sistema de relaciones espaciales fluido, flexible y continuo.
La idea arquitectónica central fue redefinir la convivencia entre habitar y producir, explorando una nueva tipología de casa-taller. Desde el inicio, la propuesta buscó fundir el carácter industrial de un taller con la calidez y habitabilidad de una vivienda, utilizando la honestidad de los materiales y una estructura expresiva como medio de articulación. La transparencia entre áreas, la organización clara de los espacios y la integración de elementos poéticos fueron claves en el diseño.
Formalmente, el proyecto se estructura a partir de una planta simple con ejes regulares que ordenan los ámbitos. Esta racionalidad contrasta con la riqueza expresiva de la envolvente y los detalles constructivos. La materialidad es protagonista: piedra de mármol habano contenida en gaviones que estructuran muros permeables; ladrillo dispuesto con dinamismo; hormigón pulido en zonas sociales e industriales; madera en las áreas privadas; y acero en múltiples expresiones —desde una estructura reticulada hasta una escalera en espiral—. Esta última, concebida como un elemento escultórico, se convierte en el corazón del proyecto; más allá de su función, es un gesto poético que rompe la ortogonalidad general y dinamiza la experiencia interior.
La cubierta inclinada actúa como una pieza unificadora y funcional: aporta escala, remata el volumen central y permite la ventilación natural pasiva. Por su parte, la fachada articula llenos y vacíos con precisión, generando un plano vibrante, sensible al entorno y coherente con la lógica constructiva del conjunto.
El proyecto resuelve con claridad un programa funcional mixto, integrando con equilibrio los requerimientos de habitabilidad y producción. Propone una síntesis entre lo técnico y lo sensible, entre lo productivo y lo doméstico, desdibujando los límites tradicionales entre vivir y trabajar.














