6.3.2020

Artefacto #estaesmiplaza

Para nosotras, la ciudad puede ser entendida como un tejido cosido mediante una serie de espacios articuladores que debieran funcionar como activadores sociales urbanos, estando éstos materializados a diferentes escalas.

De base, los describiremos como ciertas actuaciones prototipadas permanentes o intermitentes que desencadenan o reactivan programas en entornos urbanos. Estas intervenciones son especialmente interesantes en lugares poco transitados por determinados públicos, o no destinados expresamente a ellos, lo que llamamos Inatmósferas (Feliz, 2019), capaces de generar una atracción de aforo infantil que interactúe con los objetos y estrategias prototipadas y fomenten actividades de socialización en espacios de la ciudad que poseen unas dimensiones más amplias que las estandarizadas. Estamos, por tanto, ante acciones víricas del espacio urbano que reivindican lo público para la infancia.

Pretendemos fomentar, a través de esta secuencia de intervenciones, la utilización del espacio público para los vecinos y las niñas y niños. Primero en Plaza Callao, luego en la Plaza de Matadero y por último en Cal Comte de la Cova, se visibilizan espacios disponibles que se cualifican temporalmente para su uso y disfrute.

La membrana plástica de la estructura sirve como soporte para acoger intervenciones colectivas o, simplemente, momentos de distensión, como un pequeño concierto, juegos o dibujos colectivos, incentivando así lo social como forma de interacción. De este modo, las estructuras inflables se comportan como organismos capaces de despertar la inquietud del transeúnte por su levedad, materialidad y efecto sorpresa, características que garantizan una experiencia sensorial propiciadas por el entorno y el espacio público.

Esta secuencia de acciones se desarrolló en Plaza de Callao (el 23/03/2019), Plaza de Matadero (del 09/03/2019 al 10/03/2019) y en el Patio Cal Comte de la Cova (del 03/07/2019 al 06/07/2019).

Contextualización

Existen numerosos antecedentes de activaciones sociales urbanas trabajadas por diversos agentes, quizás no bajo este nombre, pero sí con estas determinaciones. De esta forma, diferenciamos entre dos corrientes claramente perfiladas. Una de ellas, como “la irrupción de lo privado en lo público, o más bien, la creación de un nuevo valor social, que es la publicidad de lo privado” (Barthes, 1980), lo que caracteriza la teoría expuesta (Colmenares, 2016) sobre la apropiación de los espacios públicos mediante acciones domésticas. Determinar qué es aquello entendido como lo doméstico y qué podría describir las condiciones adecuadas que construyen este tipo de performances, es un punto de partida para reconocer cuándo las acciones realizadas están trabajando el espacio público como una extensión de las condiciones que facilitan la vida privada.

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En contraposición a esta teoría, la segunda corriente consiste en la cualificación de entornos públicos para poder ser apropiados por sujetos, sin que los elementos que permiten esta apropiación estén vinculados con los objetos o relaciones reconocibles en los entornos domésticos que habitamos. Se plantea el espacio público trabajado a diferentes escalas, como un paisaje topológico, generándose entornos como los Playgrounds de Aldo van Eyck (Fuchs, 2002) o los espacios mini-territoriales vinculados a conocidos proyectos de vivienda colectiva como sucede en los Robin Hood Gardens de Alison + Peter Smithson (Smithson y Smithson, 1956).

Independientemente de estas dos corrientes, en los últimos años, el trabajo de diversos colectivos en estrecha relación con las corrientes de estrategia de creación colectiva que reclaman los espacios públicos cualificados para uso de los vecinos, han fructiferado en el diseño de numerosos objetos mediadores (como los desarrollados en el proyecto de investigación de arquitectura e infancia dirigido por Sara San Gregorio en MediaLab Prado), mobiliario urbano (desarrollado por Enorme Studio); talleres de autoconstrucción ecológica (de Pez Estudio); Instituto Do It Yourself (de Todo por la Praxis); intervenciones artístico-urbanas (de Basurama); o Handmade Urbanism (de Zuloark). Todas estas propuestas, en sus diferentes escalas, permiten la apropiación temporal de los habitantes en barrios que han crecido negando los espacios de relaciones sociales. A pesar de esta negación, la ciudad posee una gran cantidad de espacios sobredimensionados para el recorrido, preparados para programas más estanciales, pero avocados a su abandono por la falta de uso ubicado en ellos.

Proponemos estos espacios como lugares de activación en las ciudades, propicios para ser habitados y reactivados mediante acciones desencadenadas por elementos reconciliadores o micro-articulaciones de actividad, que desencadenen una nueva acción, ya sea expositiva, deportiva o lúdica, promovida desde una instalación arquitectónica enfocada principalmente al empoderamiento y esparcimiento de un público infantil, entendiendo que son aquellos usuarios con la mirada más libre de acervos culturales y capaces de imaginar nuevos usos mediante el extrañamiento de elementos localizados en estas zonas de oportunidad. Estas áreas, que no son reconocibles como lugares abandonados, y que algunos autores han definido como espacios del anonimato o los no lugares (Augé, 2004), se localizan en entornos del discurrir cotidiano, o lo que otros agentes denominarían como espacio público. Sin embargo, nosotras preferimos hablar sobre el espacio colectivo como concepto, en vez de espacio público, puesto que creemos en estas zonas como áreas de encuentro en oposición al concepto de la propiedad del espacio. Entendemos que el espacio colectivo puede ser público o privado, y el espacio urbano puede ser disfrutado individualmente o acompañado. Es decir, es necesario cambiar las acepciones actuales, para diferenciar entre propiedad (pública o privada), gestión (pública o privada) y uso (colectivo o individual) del espacio a disposición común.

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Experiencias

Jacobs (1961) indica que “los niños necesitan una base de operaciones en el exterior, no especializada, donde jugar, observar y conformar sus nociones del mundo real”. Como facilitador de esta experiencia infantil, hemos planteado la construcción de una secuencia de prototipado.

La aplicación de esta investigación se materializa en artefactos que facilitan la generación de apropiaciones de emplazamientos de la ciudad, generando reconversiones efímeras de espacios urbanos. Un ejemplo de apropiación de estos márgenes sería la toma temporal de una plaza o de un bulevar para transformarlo en un lugar de juego durante una franja horaria determinada al día, y posteriormente la vuelta a su tradicional uso. Es importante resaltar que algunos prototipos podrían llegar a tener cualidades de permanencia en el espacio. En este sentido, debe ser el uso continuado del mismo, el que afiance tal condición, puesto que partimos del supuesto de que la ciudad es cambiante y debe mutar con las necesidades y exigencias de nuestros pequeños usuarios, y no necesariamente al revés.

De este modo, en este proyecto se siembran elementos comunes en el espacio colectivo para activar determinadas zonas. Así, generaremos una ficción mediante la descontextualización de objetos. Creamos nuevas condiciones que posibilitan la apropiación para que las niñas redescubran aquellos lugares que ven cada día, para disfrutarlos y permitir nuevas actividades.

Como objetos no identificados, estos prototipos se localizaron en espacios extraños a ellos, despertando la curiosidad de los pequeños usuarios del entorno receptor. Así, se produjeron aproximaciones entre las personas que se encontraban en ruta y los vecinos que ya se habían hecho con el espacio. Los prototipos se convirtieron en micro-articulaciones colectivas desencadenadas mediante el extrañamiento que los artefactos generaron en los participantes.

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Al ser estos prototipos intermitentes, tras su recogida después de un uso puntual, dejan el recuerdo de la diversidad de actividades que pueden albergar en su ausencia, sabiendo que pueden volver a tomar forma en otro espacio distinto para desencadenar nuevas situaciones. Estas acciones pop-ups pueden comportarse como elementos reactivadores de sinergias en entornos urbanos poco transitados, generando la atracción de vecinos que interactuarán con el elemento performativo y socializarán en aquellos espacios de la ciudad que poseen dimensiones sobredimensionadas, desencadenando procesos de diálogo que permitirán actuaciones gestionadas por vecinos.

Referencias

· AUGE, M. (2004). Los no lugares: espacios del anonimato: antropología sobre modernidad. Barcelona: Gedisa.
· BARTHES, R. (1981). Camera Lucida: Reflections on Photography. New York: Hill and Wang.
· COLMENARES, S. (2016). “Tame and reclaim: Domestic performances as a model for Appropriation of the public space” en Proceedings EURAU 2016, Bucarest 28-30 de septiembre de 2016. Bucarest: “Ion Mincu University of Architecture and Urban Planning.
· FELIZ, S. (2019). “Inatmósferas” en Prototipos, Prototopos. Madrid: DPA Prints’.
· FUCHS, R. (2002). Aldo van Eyck: the playgrounds and the city. Amsterdam: Stedelijk Museum.
· JACOBS, J. (1961). Muerte y vida de las grandes ciudades. Madrid: Capitán Swing libros.
· SMITHSON, A.; SMITHSON, P. (1956). From the House of the Future to a house of today. Rotterdam: Ediciones Polígrafa.

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