La Recova – 2º premio Concurso para el nuevo Centro Civico «El parador» de Cabanillas de la Sierra

Juan Verdaguer Aguerrebehere
El antiguo parador recibe al visitante de Cabanillas con su rotunda presencia, contrapunto de la vecina plaza del Ayuntamiento; volumen cerrado frente a espacio abierto. Proponemos incorporar al interior el carácter integrador de la plaza. El portón que la enfrenta nos da la pauta. Abertura en el muro, casi ciego, granítico, seña de identidad, marcado carácter serrano, depósito del tiempo. Un pequeño balcón marca el acceso en la fachada principal a la Calle Real, los escasos huecos protegen el interior. En la trasera subiendo desde la plaza, una escalera exterior interrumpe el recorrido hacia un recoveco jardín que invita al descanso. La cubierta colapsada, parcheada, nos permite incorporar una brecha de luz natural al interior, aparece bajo ella LA RECOVA, pasaje protegido con vocación de espacio exterior: receptor de encuentros, exposiciones, ferias de títeres y mercadillos artesanos; lugar de conversaciones abrigadas por un muro desnudo que recuerda la calle.
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Considerando el programa que va a albergar el edificio y la visión del mismo como extensión a cubierto de la plaza mayor, entendemos una doble escala de aproximación a resolver, siendo la primera una escala local – permanente, que implica a la población residente, así como una escala regional – temporal, de carácter estival y turística.

Es por esto que se establecen dos espacios intermedios entre el urbano y el programa específico del edificio. Para la escala local se decide formalizar el espacio exterior residual, que se ubica en la parte más alta del terreno, sobre el que se extiende un nuevo acceso al edificio, así como se proyecta un parque arbolado que contara con mobiliario exterior para que el ciudadano encuentre un nuevo lugar donde poder estar y disfrutar del verde, así como de la ciudad de manera contemplativa. Para la escala regional, se proyecta en el interior del edificio una galería que funciona como extensión a la plaza cual recova que permite diferenciar la nueva intervención del patrimonio edilicio para que por contraste se pueda poner en valor no solo su carácter exterior sino también su interior.

Para proyectar ambos intersticios, se establece una relación estructural y semántica con la obra El Jardín de las Delicias de El Bosco. A partir de un análisis compositivo y estructural de la obra, encontramos que es posible definir una organización básica geométrica, como coordenadas de geolocalización de los elementos a disponer en el espacio, que funcione como soporte permitiendo a sus elementos y usuarios que interactúen entre sí de manera espontánea y no planificada. El orden y el des-orden, haciendo imposible examinar el edificio de una vez, habilitando un recorrido para re-descubrir al patrimonio cultural.

Las equilibradas dimensiones del parador invocan una analogía con la sección Aúrea. Estableciendo las proporciones entre los ámbitos planteados: la recova, las gradas y el restaurante en planta baja, incluidos o excluidos según convenga.

Las gradas comunican la planta baja con el acceso trasero, desde el jardín, y con el núcleo de escaleras encadenando los niveles.

Funcionalmente espacios flexibles, muy abiertos en planta baja integrando los espacios más públicos; en la primera espacios de trabajo y talleres, conectados o aislados según necesidades.

En plantas superiores se retira en ancho de la recova, dando paso a la luz, la huella de este vacío se eleva bajo la cumbrera en un paseo entre la cubierta y el paisaje enmarcado por el lucernario.

La planta bajo cubierta, retirada, reposada, acogiendo puestos individuales, exposiciones o eventos singulares

La cubierta sostiene la memoria, recupera la teja existente para cobijar sus faldones incorporando las que desplaza el volumen del lucernario, cubierto con chapa galvanizada, volumen desmaterializado al reflejar la luz del entorno.

Se enriquece el interior con una gran brecha de luz natural, cenital, resbala sobre los espacios, creando una atmósfera luminosa que suaviza contrastes. Revalorizamos los materiales, nos estimula su pervivencia en el tiempo. Nada se descarta sin buscar su utilidad.

Energéticamente hacemos que todo el edificio intervenga en la climatización, se reparte el esfuerzo entre generación y conservación de la energía. La geotermia, renovable, alimenta las bombas de calor reversibles, precalentado o preenfriando el agua como un gran intercambiador. Se activa la masa inerte de los forjados, se multiplica la inercia en colaboración con el espesor del muro, guardando la energía y así retardando el desfase térmico.

Respecto a las carpinterías del edificio, se decide recuperar el portón original de la fachada frente a la plaza mayor, así como todos los marcos de ventanas y sus postigos, completando o reemplazando los vidrios originales por unos de seguridad. Respecto al acceso desde el estacionamiento, la apertura del vano no es original al edificio, por tanto, se decide reemplazar el portón por uno corredizo, para que espacialmente ese acceso en relación a la galería sea más fluido. Para habilitar un nuevo acceso desde el nuevo parque exterior, se abre un nuevo vano en el muro de valor patrimonial aprovechando las piedras retiradas en la ejecución del mismo para reubicarlas y constituirlas como nuevo muro que contiene este nuevo acceso vidriado al edificio.

Información de la obra

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