31.12.2018

Vivienda en Ubrique

La cuenca donde se inserta Ubrique ha hecho que su arquitectura sepa adaptarse a su abrupta orografía, situándonos en una parcela entre medianeras al borde del centro histórico con un eje diagonal en sección provocado por la propia pendiente y que marca las pautas del proyecto.

Aprovechando los recursos del lugar, se interpreta y adapta el programa de vivienda tradicional ubriqueña: se crea un zaguán que articula el interior-exterior, se invierte el programa funcional buscando la mejor posición de la zona de estar, se reduce el volumen edificable puntualmente permitiendo crear espacios exteriores y la interesante “mirada diagonal” entre las cumbres del Caíllo y el Valle del Aljibe, se reduce la superficie construida interior para dotar de una mayor conexión y riqueza espacial a la vivienda. Las aperturas, controladas, se posicionan en el volumen tras un análisis del soleamiento, originando en su alzado principal una superficie austera, cerrada (propia de la arquitectura popular local) y compositivamente bajo un esquema áureo.

Ubrique es uno de los municipios que conforman los denominados “Pueblos Blancos” de la Sierra de Cádiz, caracterizados por un sinuoso trazado urbanístico de origen árabe y una interesante arquitectura popular, con fachadas blancas y cubiertas inclinadas de tejas. Ubrique se ubica en el Valle del Aljibe, atravesado por el Arroyo Seco que hace de eje inferior desde donde se desarrolla la urbe en abruptas pendientes: la zona nueva asciende hacia el oeste, y la ciudad histórica asciende hacia las Cumbres del Caíllo, en el este.

La parcela se ubica en el perímetro del centro histórico, de cuyo borde interesa esa relación topográfica que existe entre el ascenso hacia la ciudad histórica con las cumbres naturales como telón de fondo y el descenso hacia el caudaloso Arroyo Seco (conector verde del pueblo) y de la zona de crecimiento urbano. Dicha parcela, casi rectangular, con medianeras laterales, tiene su frente hacia una estrecha calle, límite del Centro Histórico y su trasera, con fuerte pendiente descendiente, se abre a un área verde común hacia el paisaje del valle ubriqueño.

La arquitectura doméstica tradicional de esta comarca distribuye en planta baja el programa de día, dejando la planta primera como zona de noche y la planta segunda como almacenaje. El zaguán en esta arquitectura popular urbana es un espacio de transición entre la casa y la calle que sirve de articulador espacial y elemento muy interesante de tradición árabe.

El proyecto de vivienda intenta buscar esta relación/dualidad diagonal en sección tan interesante, a la vez que dialogar con la arquitectura popular urbana ubriqueña. De esta forma, las diversas secciones de la vivienda se convierten en el discurso base de desarrollo del proyecto, dotando a la vivienda de una riqueza espacial interior que cohesiona el programa funcional.

El espacio de entrada principal, de triple altura, es el que hace de transición entre la transitada y estrecha calle y el interior de la vivienda, haciendo referencia al Zaguán tradicional. Dicho zaguán ofrece un espacio versátil que sirve de entrada y de juego para los niños, y que queda ricamente compuesto por tres volúmenes macizos que vuelan sobre el mismo y cuyas sombras arrojadas por los grandes ventanales dotan de una armonía espacial que dignifica el propio zaguán tradicional.

Funcionalmente se invierte el programa de vivienda tradicional debido a las propias características y ubicación de la parcela: en planta baja se organiza el zaguán y garaje hacia la calle, y la zona de dormitorios hacia la zona verde trasera (quedando un poco más elevada para ganar altura en su terraza de nivel superior), siendo la escalera lineal el elemento que articula la planta de la vivienda. En la planta primera se ubica el dormitorio principal con baño hacia la calle, dejando el área diurna de la casa (estar-cocina-comedor) abierta a una terraza continua con vistas hacia el Valle del Aljibe. Desde dicho espacio, con cubierta inclinada, se accede a su vez a una entreplanta que sirve de estudio comunicada con el salón, dejando como núcleos de servicios los tres volúmenes que se proyectan hacia el zaguán (lavadero, escalera y aseo).

Las ordenanzas limitan a PB+2 el número de alturas de la vivienda, por lo que disminuimos este volumen máximo edificado permitiendo crear mediante el forjado inclinado trasero una visual directa desde la terraza/salón/estudio hacia las cumbres del Caíllo, pudiendo de esta forma tener una visión cruzada de todo el entorno que rodea a la parcela.

La fachada principal se diseña pensando en estas relaciones visuales interiores, la iluminación natural y teniendo en cuenta las características de la arquitectura popular circundante (volúmenes blancos, austeros y cubiertas inclinadas de tejas). Compositivamente un basamento de Composite blanco modulado esconde las aperturas de acceso y sistemas de acometidas, en relación a esta arquitectura tradicional sobria y austera, mientras el propio volumen y composición de huecos se realiza en base a la proporción áurea que armoniza el alzado.

Constructivamente se ejecuta una estructura mixta de acero y hormigón, cubiertas y cerramientos tradicionales andaluces, utilizando los modelos más actualizados de tecnologías en carpinterías, domótica, climatización, iluminación y energías renovables en su interior.

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