21.5.2020

Una escuela de arte para Viena

Los estudiantes de Proyecto 9 de Arquitectura Agustín Pina, Mauro Morgades y Javier Nadal, recibieron el segundo lugar en la competencia internacional de proyectos #WIENCALL, organizada por el portal digital Star for Talents.

El arte se ha redefinido a lo largo de la historia una infinita cantidad de veces. Los límites del arte son borrosos y es imposible pensar que el espacio donde se aprende y se produce pueda ser estático. La técnica no es la clave del arte contemporáneo. Basta comparar la obra de artistas clásicos con la controversial obra de David Datuna de una banana pegada en la pared. Evidentemente proyectar una escuela de arte supone comprender que no podemos predecir cómo el arte evolucionara. Debemos pensar en sistemas abiertos, pero no genéricos, debemos proyectar espacios de calidad, que permitan el desarrollo de nuevos paradigmas contemporáneos. La diversidad debe ser la clave programática. Una escuela de arte contemporánea debe funcionar como un espacio capaz de albergar programas difusos.

Espacio Público

Es posible reconfigurar un espacio público preestablecido. Reconfigurar, atendiendo a concepciones contemporáneas de disfrute de lugares al aire libre. Con un único gesto proyectual, cambiamos la percepción sobre una plaza que tiene una vasta historia. Este gesto tiene como objetivo también el entender que existen dos tipos de “entrada” a la plaza y actúa como generador de recintos heterogéneos. Nacen diversas experimentaciones de un único espacio.

Forma Epidérmica

El proyecto se implanta como un artefacto funcional neutro. Su forma se reduce a un cubo elevado sobre la plaza y su piel actúa como un espejo, nutriéndose de las fachadas circundantes. Viena cuenta con un patrimonio arquitectónico muy importante, competir tanto formalmente como tectónicamente sería absurdo. El edificio expone el potencial arquitectónico existente, proyectando su entorno.

Programa

El programa arquitectónico se organiza pensado desde los vínculos espaciales y no desde el pragmatismo de los metrajes. El edificio es concebido como un gran contenedor (el artefacto) y dentro de él, cajas de programa “duro” (las piezas) que se vinculan de manera heterogénea, tanto entre ellas como la piel exterior. Las cajas pueden (y sin duda lo harán en el futuro) cambiar su uso. La concepción programática actual es una fotografía de uno de los posibles estados del edificio.

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La Corona

La corona ha sido y será el símbolo universal de riqueza. ¿Pero en qué se basa la riqueza contemporánea sino en la capacidad creativa de sus individuos?

El remate del edificio en forma de corona tiene como función vincular la historia Austriaca, de su riqueza y su patrimonio, con una nueva concepción del ser. La corona ha sido resignificada. Así misma, este elemento ornamental cumple una función, otorgando a este espacio un recinto cargado de programa (bibliotecas, restaurante, invernadero) que hacen que los visitantes accedan a ver la plaza y su entorno desde una perspectiva completamente nueva, vinculados con la naturaleza. Prima lo fenomenológico sobre lo preconcebido.

Accedé al link con la nota original > https://fa.ort.edu.uy/98422/27/una-escuela-de-arte-para-viena.html

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