10.9.2009

Museo Exploratorio de Ciencias de la Unicamp, 1er premio

La Ciencia como institución y razón de este proyecto hace posible revelar de manera excepcional la relación entre el Hombre y la Naturaleza. Y si en esa relación, de un lado la Ciencia se refiere a la comprensión del existente, la Arquitectura trata exactamente de lo que todavía no existe: se presenta como una oportunidad de expresión del Hombre y de su creación, originando un fenómeno propio. Frente a eso, dos condiciones absolutas se presentan: la situación geográfica singular donde el proyecto será implantado y la institución universal a ser manifestada.


Un museo como fenómeno, un fenómeno como paisaje
Primero, el lugar nos revela imprescindible que la relación entre el nuevo museo y el paisaje origine un acontecimiento de escala territorial. El nuevo museo debe convertirse en un hito en el horizonte como un marco geográfico. Un museo que observa y es observado. Un edificio que se revela y origina una nueva relación entre Hombre y Naturaleza, Arquitectura y Paisaje.
Segundo, es fundamental que el nuevo museo deba, sobre todo, enaltecer el valor de la institución a través de su arquitectura, ser la ciencia misma. El edificio debe revelar este aspecto, ser único y no sólo una construcción común.
Simultáneamente, el nuevo edificio busca en su diseño la metáfora primera entre la dimensión infinita del universo y de la propiedad humana de comprender la realidad a través de la Ciencia: intervención y paisaje, verticalidad y horizontalidad, interior y exterior, luz y sombra, cosmos y individuo. La arquitectura como un acto determinado de la manifestación humana, un instrumento científico de aprendizaje y identidad para la divulgación de la Ciencia. Por lo tanto, es indiscutible y determinante la síntesis de la significación del museo y su actuación en el territorio.

Partido / Implantación
El proyecto para el Museo de Ciencias lleva en su esencia la posibilidad de una infinidad de impresiones y comprensiones a partir de inúmeras escalas y distancias. La relación de los usuarios con el nuevo Museo se lleva a cabo a través de un proceso de descubrimiento y conocimiento progresivo. Es esta experiencia que genera una relación continua e inseparable entre exterior e interior. Desde el principio las sensaciones y las impresiones causadas deben ser capaces de llevar un visitante estimulado al interior del museo, buscando convertir su intuición en comprensión. La experiencia del exterior del edificio debe dar lugar a una secuencia de lo que fue aprehendido fuera y llevar a un interior aún más inspirador, manteniendo siempre la relación con a la experiencia que lo llevó allí.
La estrategia de implantación busca el predominio del paisaje a que se suma el museo, comprendiendo tres escalas diferentes: el entorno, el campus y el usuario. El proyecto se insiere en el sitio con un volumen horizontal de eje norte-sur que se adapta a la topografía y del cual el punto más alto coincide con el nivel de la plaza existente, manteniendo intacto y potencializando la vista panorámica en toda su extensión, este mismo volumen si vuelve vertical y termina marcando el lugar, inaugurando un nuevo evento en el contexto actual del Campus de la UNICAMP y de la Región Metropolitana de Campinas, visible a un grande radio formado por ciudades, vías y equipamientos. Sin embargo, sólo por el
conocimiento de su espacio interno es que la relación entre elemento horizontal y vertical se hace plenamente conocida y comprendida.
El nuevo museo está comprendido en una única franja, donde el programa se distribuye en espacios y momentos distintos. La llegada se da a través de un gran voladizo estructural que lleva a los visitantes a la plaza / rampa descubierta de acogida y alojamiento de grupos antes del acceso principal del museo: un espacio que, por su configuración y dimensiones, se caracteriza por múltiples usos y una gran cantidad de usuarios puede acomodar.
Desde las áreas de acogida, exterior e interior, se accede a los espacios públicos en dos niveles. En el nivel principal, que mantiene al usuario siempre en contacto visual con el exterior, todos los usos de acceso libre (Tienda, Biblioteca, Café de la Puesta del Sol y Observatorio) y, después del área de control, los espacios de Exhibiciones Temporales y Permanente. De este nivel, el nuevo museo también se conecta con los edificios antiguos que forman parte del programa solicitado. En el nivel inferior se accede la Exposición Multimedia, Auditorio y Talleres de Ciencia. En la parte sur del solar se encuentra el acceso técnico conectado directamente a las áreas de carga y descarga, Recepción y Almacenamiento, así como los accesos técnicos controlados a salas de exhibiciones.
Cada uno de los espacios y las actividades del programa están dotados de características que los identifican. Exposición Multimedia, preparada para recibir la NanoAventura, se configura como un volumen que atraviesa el museo y lo hace presente en todo el recorrido interno. Además, se accede por un camino que se refiere a la conexión del museo con la tierra, mientras que el Observatorio, situado en la parte superior del volumen vertical, se refiere directamente a la dimensión espacial. Los edificios existentes (Plaza Tiempo-Espacio y Ofinica-Desafio) se incorporan a través de sus usos y de conexiones con la zona de acogida y de cobertura del nuevo edificio, formando un nivel superior de museología al aire libre. Las ampliaciones previstas se encuentran en volúmenes en la parte poniente del solar, en nivel inferior que no interfiere en la volumetría principal, y se puede acceder por separado. El control de los espacios libres se lleva a cabo mediante la limitación de los controles de las áreas de las actividades que se pueden abrir de forma independiente: el nivel superior y el nivel inferior de Museo, Oficina Desafio y las áreas al aire libre, garantizando siempre la total seguridad del edificio.

Museología / Circulación
El edificio del museo se ofrece como una poderosa experiencia didáctica de la institución, buscando la interacción esencial entre la arquitectura y los contenidos museológicos: una síntesis de ambos, el museo es un edificio y debe exponerse como tal, así como la ciencia toma conocimiento a través de la experiencia de la realidad. La libertad de los distintos recorridos posibles ofrece espacialidades y sensaciones variadas, estableciendo un proceso de construcción de conocimiento a través de las emociones que el visitante experimenta al largo de su movimiento por el espacio. La enseñanza a través de la arquitectura del Museo, tomándolo como una herramienta didáctica, por lo que es un estímulo fundamental para el visitante a preguntarse sobre el mundo.
Un concepto de recorrido «científico» comienza incluso antes de la llegada en el Museo cuando, desde el primer contacto con el edificio, una lectura (a priori) se produce a través de las sensaciones causadas por sus características exteriores, estimulando preguntas y indagaciones acerca de su la naturaleza y convirtiéndose en una comprensión parcial a medida que se acerca de la construcción. En un segundo momento, el recorrido por interior del Museo se revela como una aclaración y comprensión (el conocimiento) de lo que se había observado antes. Un trayecto de emociones singulares y progresivas capaz de estimular la percepción del usuario, que interactúa con el Museo. Descubriendo la naturaleza y la forma del edificio por la transición entre el espacio interior y exterior de la plaza de llegada, el acceso al volumen horizontal del museo está envuelto por la iluminación controlada y la dinámica de los cerramientos, el espacio de inmersión de la exhibición temporal, culminando en el espacio monumental vertical dedicado a la exhibición permanente, el visitante alcanza a un total aprendizaje del Museo. Por último, el momento de la salida establece la última mirada (a posteriori) sobre la institución: otra visión del exterior según un repertorio distinto y cognitivo, ahora dotado de un conocimiento real sobre el objeto y capaz de proporcionar una visión definitiva de su visita, teniendo en cuenta que ésta será diferente a cada nueva ocasión. Un recorrido que, como la ciencia, se define por momentos de búsqueda e instantes de intensos descubrimientos.

Sostenibilidad / Conforto Ambiental
Eficiencia Energética: las condiciones de conforto para el usuario están garantizadas por la climatización natural durante la mayor parte del tiempo por el hecho de que el edificio en su totalidad, puede ser controlado manualmente, ahorrando energía tanto para acondicionamiento (usado sólo cuando sea necesario para compensar las condiciones externas o las circunstancias de exposiciones específicas), así como para la iluminación. El proyecto también minimiza la interferencia en la topografía, permitiendo la ocupación del resto del solar con vegetación de pequeño o grande porte.
Fachadas: las placas de aluminio que revisten el edificio funcionan como brises y desempeñan una indispensable protección térmica a las condiciones climáticas a que está expuesto el museo. Las superficies son los elementos principales que garantizan un adecuado nivel de conforto dentro del edificio, además de la flexibilidad del control en invierno o verano. El predominio del color blanco en casi todos los elementos del exterior contribuye para el rendimiento térmico a fin de reflejar al máximo el efecto de la radiación y por tanto la transmisión de calor al interior del edificio.

Lenguaje / Materia
A través de su implantación y forma, además de la materia de que está constituido, el museo une la Ciencia a una expresión espacial y sensorial. Utilizando en su gran mayoría materiales reflectantes (acero, aluminio y vidrio), el edificio se convierte, primeramente, en un punto de luz, un reflejo no muy definido a la distancia, pero que se deja conocer al acercarse. Un brillo difuso que se refiere a un evento en perpetuo movimiento según la luz del día y de noche. La potencialización de un fenómeno y un estímulo para que cualquier ciudadano se pregunte sobre el mundo que le envuelve.
La superficie de la fachada es creada a partir de la idea de infinito: una referencia a la esencia de su forma, reconocible desde su escala cosmológica a su mínima parte. Encontramos similitudes en todo lo que constituye el universo que nos cerca, y el edificio busca transmitirlas. De la misma forma, al ser un Museo de las Ciencias, la aprehensión de esta información también se produce de forma progresiva, desde su concepción hasta su comprensión.
Partimos de un conocimiento científico del hombre sobre la naturaleza: el infinito presente en la naturaleza es reconocido y, posteriormente, parametrizado por el hombre a través de los conceptos matemáticos y geométricos. Este conocimiento científico conduce a un segundo tipo de infinito, sintetizado en el concepto de fractal: unidad infinitesimal creada por el hombre a partir de su interpretación de las características del medio que lo envuelve, nuevas nociones de auto-similitud y de complejidad infinita, capaces de comprender la naturaleza y sus escalas ilimitadas. Nuestro diseño es un tercer punto de vista sobre este concepto. A través de la materialidad y la textura del edificio se crea una interpretación humana acerca de un evento natural.
A partir de un módulo matemático inicial se elabora un «código» de perforaciones que se aplicarán a las superficies. Entonces se crea un pattern de 10 piezas, según dimensiones industrializadas y variando el diseño en aperturas y transparencias de acuerdo con la cantidad / tamaño de las perforaciones adoptadas. La paginación de las fachadas del edificio corresponde a sus usos internos, siendo más densa o difusa de acuerdo con la luminosidad necesaria para las actividades. La repetición y la mezcla de estas piezas es capaz de generar un diseño infinito y parametrizado que será reconocido en la medida en que el usuario va conociendo el edificio, desde los puntos más distantes hasta su interior, descubriéndolo a cada vez.
Hacer con que la materia que constituye el Museo revele la totalidad de su existencia y tenga un significado propio a través del lenguaje del Hombre. Un evento que sintetiza en sí forma y función: símbolo, diseño, protector climático, fenómeno, elemento didáctico, parámetro del infinito. Un museo capaz de estimular la imaginación y el conocimiento del individuo, posibilitando que cada uno crie su historia desde su experiencia, guardando en su conciencia la magnífica relación entre Hombre, Naturaleza y Ciencia.

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