13.3.2009

Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias IFIByNE: Tercer Premio

La creación del conocimiento, los espacios de la ciencia Estamos transitando una revolución tecnológica comparable a las revoluciones previas basadas en el descubrimiento de nuevas formas de energía. Esta revolución ocurre en el marco de una economía global que realimenta este proceso con la demanda sostenida de los sectores industriales productores de las nuevas tecnologías.

En este contexto la producción tecnológica es un instrumento decisivo para el desarrollo económico de los países. Esta noción es particularmente importante para los países periféricos dado que a partir de generar conocimiento base y aplicado se podrán producir bienes con alto valor añadido en contrapartida de bienes primarios sin plusvalía agregada.Ante el requerimiento de proponer el nuevo edificio del IFIByNe, se plantea la necesidad de reflexionar acerca de estos nuevos espacios de la ciencia, su forma, su imagen, su materialización y su funcionamiento. Al mismo tiempo resulta indispensable entender como se relacionan con su entorno inmediato tanto urbano como paisajístico. Todas estas características enmarcadas en el proceso temporal de uso, reformulación y cambio.

El campus – El parque
El futuro edificio del IFIByNe, se localiza en el contexto de la ciudad universitaria de la Universidad de Buenos Aires. La noción de campus universitario se origina en el esquema medieval de las universidades inglesas en las que, profesores y alumnos estudiaban y convivían en el entorno recluido y controlado de los «college». Sin embargo, la idea de campus tal como la entendemos en la actualidad es el producto de la reinterpretación norteamericana del precedente inglés. El quiebre con la tradición europea se produjo cuando los «colleges» en Estados Unidos se localizaron alejados de los centros urbanos, con la naturaleza como contexto. Charles Dickens en su visita a la Universidad de Yale en 1840, sorprendido por su conformación espacial expresó: «los edificios están edificados en una especie de parque, con una forestación tal que apenas les permite ser vistos». La noción romántica de la universidad en el contexto puro de la naturaleza, disociada de las fuerzas corruptas de la ciudad, manifiesta el ideal norteamericano. En el proceso de materialización, el campus se transforma en una especie de ciudad en miniatura, y su diseño en una experimentación urbana. Le Corbusier en su visita de los treinta a Estados Unidos, se maravilló con los campus universitarios comentando:_ «cada college o universidad es una unidad urbana en sí misma, una pequeña o gran ciudad. Pero una ciudad verde… La universidad americana es un mundo en sí mismo».
Las instituciones académicas de Argentina y de Latinoamérica se configuraron según la tradición académica y cultural de origen europeo. Cabe recordar que la colonia española contaba con tres universidades, aún antes que los primeros asentamientos en Estados Unidos tuvieran lugar. Según esta tradición, el carácter de nuestras instituciones desde su origen era urbano e integrado.
Con la creciente influencia cultural, política y económica de Norteamérica en Argentina y en Latinoamérica, el modelo de campus fue adoptado y adaptado por las instituciones académicas locales. La apropiación de dicho modelo en general estuvo motivada más que por la búsqueda de un espacio académico de excelencia, por la intención de aislar a la población universitaria de los procesos políticos y sociales. La ciudad universitaria de la Universidad de Buenos Aires es el resultado de este proceso.
Entendemos necesario reformular el concepto de campus en el contexto de nuestra cultura arquitectónica y urbana, al momento de intervenir en el ámbito de Ciudad Universitaria. El elemento principal del modelo del campus es el vacío (verde, naturaleza, paisaje) según como se lo defina, y obviamente dicha condición de espacio con preponderancia de vacío no puede ser revertida. Lo que sí es posible de redefinir es la función que dicho espacio vacío cumple. En el campus tradicional el paisaje es el elemento que aísla, que separa y que diferencia al a la universidad de la ciudad. Si reemplazamos la noción de paisajes como entidad de segregación, por el de paisaje como agente de conexión, obtenemos una lectura completamente distinta y superadora.
De este modo Ciudad Universitaria pasa a ser parte integral del sistema de parques costaneros en lugar de ser una entidad autónoma y segregada.
Los edificios en este nuevo contexto reformulado deberán cumplir con la idea de edificio en el parque, un parque público, interconectado y abierto.

Los nuevos espacios de trabajo
Paralelamente a las transformaciones de los sistemas de producción, generación y transmisión del conocimiento, los espacios de trabajo destinados a dichas actividades también se han visto modificados en pos de optimizar su organización en concordancia con los nuevos procesos.
A los espacios de actividades específicas, se agregan áreas de actividades inespecíficas, tales como ámbitos de reunión, descanso, encuentro casual, etc. que enriquecen el espacio de trabajo incrementando y las relaciones interpersonales y los resultados laborales.

El edificio
Para la resolución del edificio se optó por una configuración compacta y racional que proporcione una respuesta adecuada a la rigurosa asignación de superficies y el estricto organigrama funcional requerido.
El edificio se organiza en tres plantas de uso específicos de laboratorios y un zócalo de dos niveles en el que se localizan por un lado las áreas de actividades comunes (hall, auditorio, confitería, s.u.m. ) y por otro, sectores de servicios, laboratorios especiales y la administración.
Este zócalo intercala planos de muros macizos con huecos vidriados según el área y la actividad que albergue. Dada la condición de edificio en el parque, estos grandes paños vidriados pueden cerrarse por medio de portones corredizos de forma tal de incrementar la seguridad y el control de acceso fuera del horario de funcionamiento.
Las plantas tipo de oficinas y laboratorios se organizan a partir de tres bandas funcionales: sobre la cara sur, se localizan los laboratorios, en la cara norte se desarrollan las oficinas y en la banda central se localizan las áreas de servicio y funciones de apoyo. En esta banda tienen lugar las actividades inespecíficas, salas de reunión, áreas de descanso y espacios destinados encuentros informales, estudio, etc. En el sector central se intercalan espacios cerrados, abiertos y dobles alturas, generando un espacio continuo de carácter vertical. Esta verticalidad permite integrar visual y funcionalmente los distintos niveles del edificio. Las plantas tipo estarán contenidas por un sistema de parasoles articulados de hormigón premoldeado.

Flexibilidad y crecimiento
Tomando en cuenta la idea de cambio permanente aplicable a la condición contemporánea, tanto cultural como productiva, es indispensable prefigurar un edificio que adopte y subsista al cambio.
En tal sentido el proyecto organiza en la planta baja un gran espacio en el que se localizan los programas requeridos en las bases (auditorio, cafetería, sum, etc.). Se seleccionó para la partición de este gran espacio un sistema de paneles móviles del tipo Panelfold, que proporciona aislación visual y acústica entre los distintos espacios, al tiempo que hace posible reconfigurar este gran espacio, según nuevas necesidades no contempladas en las bases tales como grandes banquetes, ferias de exposiciones, salas de seminario, etc.
En relación a las plantas tipo, las bandas al norte y al sur proponen un espacio continuo horizontal, libre de columnas, con iluminación y ventilación natural, de extrema flexibilidad. La subdivisión de estos espacios tanto de laboratorios como oficinas puede variar durante la programación final del edificio o en el futuro a partir de la experiencia del uso.
Las bases plantean la necesidad de prever un futuro crecimiento para el edificio. Dada la complejidad y sensibilidad de las tareas que se desarrollarán, en particular con temas referidos al control y filtrado de aire, ruido y luz, la idea de construir en proximidad al edificio funcionando plantea un gran desafío. Por esto se definió la localización de las tareas más sensibles en el sector oeste del edificio, dentro de un zócalo cerrado en proximidad con el bioterio, y el área para futuro crecimiento en extremo este del proyecto a 40 metros de distancia.
Si bien el crecimiento del edificio estará incorporado a la volumetría general del proyecto, su materialización se realizará a partir de una construcción estructuralmente independiente, que una vez terminada se conectará al sistema de instalaciones generales, así como también estará contenida por los elementos premoldeados y articulados de la fachada.

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