16.7.2013

Concurso Centro Cultural, Comercial y Residencial Paseo de Güemes, 1er. Premio

Partiendo de la existencia de un edificio cerrado en sí mismo por su naturaleza, se decide revertir la situación y transformarlo en un hito urbano convocante a partir de espacios públicos de gran escala y apertura, completamente accesibles y vinculados fluidamente entre sí. Se interpreta al edificio existente de la Cárcel de Encausados del Barrio Güemes como un objeto arquitectónico inconcluso en su morfología general en relación al sitio que ocupa.

A partir de esta lectura se propone un crecimiento natural de la construcción existente, configurando un nuevo claustro residencial que sumado a los actuales genera un sistema de tres claustros, liberando una gran superficie a modo de plaza urbana sobre el cuadrante noroeste. Esta plaza funciona como una gran plataforma de alta flexibilidad de usos permitiendo el desarrollo de actividades culturales ocasionales, además de servir como atrio de ingreso al nuevo centro cultural, al edificio residencial y al salón de usos múltiples (SUM). Este vacío urbano responde en sus dimensiones a las necesidades que surgirán en función de la futura densificación del área.

Contextualizando con la preexistencia, se materializa el claustro mediante un volumen puro en consecuencia morfológica con la cárcel, manteniendo los lineamientos generales, las proporciones de las naves, las alturas existentes y la relación de llenos y vacíos de la volumetría. En el corazón de este nuevo claustro se ubica el S.U.M. El mismo se propone como una pieza que se sustrae del nuevo volumen, implantado a nivel de la plaza, manteniendo su independencia tanto funcional como estructural de los otros edificios del conjunto. Su cubierta se convierte en una terraza ajardinada accesible.

En el edificio de la cárcel se concentran las actividades culturales y comerciales. Se organizan los usos del programa por niveles permitiendo una clara definición de actividades. De la misma manera se dota a cada claustro con su propio carácter potenciando la riqueza espacial de los mismos. Uno comercial que servirá como patio gastronómico y expansión de los bares y restoranes que se regenera como lugar de encuentro y polo de la nueva vida comercial y nocturna del barrio. El otro es un anfiteatro al aire libre donde convergen todas las actividades de los talleres culturales dotando al conjunto de un espacio para representar todo tipo de expresiones artísticas.

Se reconstituye el zócalo del edificio existente con la incorporación del área gastronómica en el nivel inferior, permitiendo una gran expansión de esta actividad hacia el exterior y el interior, dotando de movimiento y dinamismo los arribos del nuevo paseo cultural. El visitante se interna en el edificio a través de los restoranes hacia el patio gastronómico.

Se plantean múltiples y claros accesos al centro cultural y comercial en los puntos de jerarquía de la fachada existente. El área de locales comerciales se concentra en un mismo nivel (nivel 1) minimizando los movimientos de circulación vertical para esta actividad ya que cuenta con acceso directo desde la calle en la parte más elevada del terreno. Sobre los dos niveles superiores se incorporan las actividades culturales y talleres. En la amplia superficie de terraza se desarrolla un paseo – mirador urbano con aéreas de permanencia y contemplación de las visuales lejanas que la altura ofrece.

Se disponen cuatro nuevos núcleos de circulación vertical que permiten una fluida vinculación entre los distintos niveles y las nuevas necesidades. Se reinterpreta el núcleo central de circulación existente generando un nodo articulador de todo el conjunto. En relación a los ingresos de las esquinas se disponen dos núcleos, uno en cada claustro, exentos al edificio existente, que permiten apreciar lo que se desarrolla en esos patios. Para aprovechar las potencialidades de la terraza existente se genera el cuarto núcleo sobre la plaza pública, conectando a esta con la terraza- mirador de manera clara y contundente. Este núcleo vincula el estacionamiento, la plaza, los niveles interiores del edificio y la terraza.

Como estrategia de intervención interior del edificio de la cárcel se optó por la mínima manipulación de la estructura manteniendo el sistema murario original, conservando los anillos circulatorios y reutilizando las celdas como unidad de modulación para albergar las actividades del programa, con iluminación y ventilación directa. Tanto en el caso de los locales comerciales como en los talleres las celdas se combinan de ser necesario, para dar respuesta al requerimiento de superficie de según la actividad. La totalidad de los locales son dotados de nuevas instalaciones a partir de cielorrasos técnicos que acompañan los anillos circulatorios. A su vez, estos cielorraso bajan la escala y la altura de las circulaciones existentes dándoles un carácter más amigable y compatible con la actividad propuesta.

Se busca generar una relación interior exterior adecuada a la nueva actividad que contrarreste el carácter actual de negación al exterior. Para esto se trataron todas las aberturas. Se bajaron los antepechos de las ventanas para permitir la visuales a la altura del observador y se subieron los dinteles de las puertas hasta el nivel de cielorraso técnico para bañar de luz natural a los pasillos y halles.

La dotación de núcleos sanitarios se ubica encolumnada en los extremos inconclusos del actual edificio. Se pone en valor el patrimonio arquitectónico heredado mediante una sutil intervención sobre las fachadas existentes. La generación del nuevo zócalo la despega del plano del piso, se acentúan los ingresos y se plantea una iluminación que destaca la riqueza plástica de la fachada de ladrillo visto original restaurado.

El edificio de vivienda colectiva se presenta como un gran contenedor que no busca competir con su predecesor. Adopta un carácter de neutralidad mediante un tratamiento de fachada uniforme y austero, utilizando el recurso de aventanamiento vertical que remite a la estética del patrimonio adjunto. Este tratamiento de fachada uniforme acompaña el criterio de máxima flexibilidad con que se plantean las tipologías.

Las 190 unidades habitacionales, resueltas en dos tipologías, están dotadas de un núcleo húmedo concentrado que libera la superficie permitiendo diversas opciones de ocupación y tabicado. El claustro configurado por el edificio de viviendas se plantea como un patio de carácter residencial (terraza ajardinada SUM) que en su cara noroeste presenta un balcón mirador a la plaza urbana.

El estacionamiento cubierto se ubica a nivel de subsuelo, bajo la gran plaza pública propuesta, con capacidad para ubicar 150 vehículos. Los accesos y egresos están claramente diferenciados para organizar las circulaciones vehiculares internas. Peatonalmente una gran escalera resuelve la vinculación con el nivel de la plaza. Todo el conjunto edilicio está enmarcado por un sistema de espacios verdes perimetral que va absorbiendo los desniveles de las calles y generando distintas situaciones de recorrido, expansión y permanencia que confluyen en la principal plaza pública urbana.

Entendemos esta intervención como el primer paso para la renovación y futura densificación del sector, ganando un nuevo lugar de encuentro en la ciudad dándole nueva vida diurna y nocturna a uno de los barrios más emblemáticos de Córdoba. Este imponente edificio se convertirá así en la nueva usina cultural del interior del país.

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