17.5.2021
Pabellón Miraloma
El pabellón se coloca frente a una escalinata de durmientes que dan contención a los diferentes niveles de terreno del jardín, aprovechando esta condición para generar más espacio de asientos para la convivencia.
A 37 kilómetros de la Ciudad de Monterrey se encuentra La villa de Santiago, pueblo colonial que recibe cada fin de semana a cientos de visitantes ya que es puerta de ingreso a escenarios naturales como ríos, cascadas y bosques, lugar de cañonismo y escalada dentro de la Sierra Madre Oriental. Tradicionalmente también lugar de casas de campo o quintas de descanso. Este es el caso de esta obra, ubicada en un terreno con vistas a las montañas cercanas, justo a las afueras del pueblo.
El pabellón, situado en uno de los extremos de un amplio jardín, se compone de 2 piezas principales: una plataforma hecha de ladrillo rojo, que incluye un espacio para una enigmática alberca negra y una estructura de elementos metálicos que da forma a una cubierta que por el lado inferior presenta una piel de carrizo y por el lado exterior una superficie de vidrio, con que se brinda sombra y protección de la lluvia. Se agregan 3 volúmenes o cajas que organizan el espacio restante, cada uno de diferente material: un volumen de concreto para la barra y asador, un volumen metálico para la campana y chimenea del aire caliente y un volumen de bloque de concreto para bodega y baño.
El pabellón se coloca frente a una escalinata de durmientes que dan contención a los diferentes niveles de terreno del jardín, aprovechando esta condición para generar más espacio de asientos para la convivencia.
A pesar de una geometría sencilla, los elementos que configuran este espacio brindan una gran riqueza óptica y aptica a través sus texturas, modulaciones y colores contrastantes y complementarios, al mismo tiempo que recuerdan la propia materialidad elemental y unitaria de cada pieza que va formando un todo compuesto.
De la misma forma, el pabellón entabla un fuerte diálogo con los elementos circundantes: montañas, jardín, viento y luz.





















