27.12.2018

Monte Tejeda

El norte siempre sirvió de referencia, las brújulas lo dicen, aunque el mundo no tenga ni pies ni cabeza, el norte se puso arriba.

Nuestra ciudad no escapó a la regla, la primer avanzada fue de colonos conquistando el verde, quintas, casonas en un cerro dominado por monte que marco el punto cardinal. La segunda generación fue a la conquista de su propia tonada, que le puso al cerro un apellido, una avenida se independiza de la ciudad y propone al norte como centro, funciona, hasta que las rosas pasan de moda.

Hoy, llega una nueva ola que lleva de herencia el orgullo de una zona que busca recuperar su magia, la joven Tejeda propone, se muestra, seduce como sólo los del norte saben hacerlo. Somos esta nueva generación que vamos a devolverle a este cerro su monte, su apellido y su estrella, somos Monte Tejeda.

El barrio es un símbolo, la calle es un ícono y nosotros nos preguntábamos como intervenir en el sector. ¿Qué le gustaría ser a esta nueva galería? ¿Qué puede aportar al barrio esta obra?

Ahí es donde la idea de pulmón, refugio, estar público, plaza empiezan a formar principalmente nuestra intervención, nuestro concepto. Una composición arquitectónica con texturas sacadas de troncos y tablas de un monte, el original paisaje de la zona.

Empezamos por delimitar los límites exteriores de la galería, armando la manzana como todas las casas y negocios que la rodean, pero también generando un pórtico de ingreso a este pulmón comercial con su propuesta relajada de bares y gastronomía.

Es una secuencia de volúmenes ordenados, apilados, troquelados, que se pueden trepar, pisar, atravesar, pasar por debajo y que a la vez abrazan a la gente dándole la bienvenida y llevándolos al centro de este juego.
Nos metimos así en la manzana, llevando de una manera fuerte lo que había sido un patio privado, hasta la calle. Convirtiéndose entonces, por así decirlo, en una plaza más del barrio.

Los actores principales de este emprendimiento son los comercios. Y la verdad es que el armado quedó entre pocos pero especiales jugadores, uno de ellos es la emblemática cerveza Patagonia y su conteiner nómade. Armando el patio junto al conteiner también creamos un pequeño restobar inspirado en los primeros ranchos que poblaban la zona. “Un Ranchito” con su ambiente de monte y sus comidas típicas.

Hoy la galería abierta está llena de vida, con su movimiento de gente, su humildad de escala, sus texturas referenciales al monte originario y su patio central vivido de encuentros y recreación.

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