10.5.2019

MoHo

El así bautizado Barrio Parque Donado Holmberg es el resultado de la urbanización de un sistema de tierras vacantes organizado a partir de las remanencias del fallido proyecto de la exAu3.

El sitio

La fenomenal operación de vaciado forzoso de los predios que se interponían en la traza proyectada para la autovía dejo una  curiosa cicatriz entre dos barrios fuertemente consolidados de la ciudad: Villa Urquiza y Belgrano. Esta cicatriz se caracterizaba, entre otras cosas, por un retraimiento del valor del suelo en el entorno inmediato del corredor formado por las calles Donado y Holmberg, el cual se convirtió en un entramado de baldíos, edificios ocupados, y casas en ruinas a la espera de una respuesta urbana que devolviera valor a una localización a todas luces estratégica dentro del corredor norte de la Ciudad.

Tres parámetros fundamentales son los pilares del plan urbano para el corredor:

1-Un sistema de espacios públicos lineales, surgido a partir de la cesión de una franja edificable de 20 metros en el frente de los lotes, conformando una suerte de línea particularizada, este vacío lineal reproduce de alguna manera la huella de la traza nunca construida.

2-Un englobamiento de parcelas que permite lotes de grandes dimensiones (hasta 2500 m2 aprox) para acelerar la consolidación del nuevo barrio.

3-Un código edificatorio volumétrico, no regido por el FOT, sino por un criterio de carpa máxima edificable, con alturas similares a las del R2B1, pero con mucha mayor profundidad edificable.

Haciendo Ciudad con un edificio

Dentro de ese nuevo trazado urbano  la esquina de Holmberg con la av. Monroe fue interpretada como el cruce que tenía la potencialidad de convertirse en el corazón del nuevo barrio: la nueva plaza (proyecto de Testa), el nuevo CGCP, la estación Drago del ferrocarril Mitre, la sede de la UBA al otro lado de la vía y la gran afluencia de transito por av. Monroe, principal arteria de conexión Cabildo-Triunvirato, componen un conjunto de datos que nos inspiraron a incorporar la propuesta arquitectónica de MoHo al fuerte potencial identitario de este cruce para el nuevo barrio. Se propuso entonces un edificio que da cuenta de la diferencia de carácter entre sus frentes potenciándola y utilizándola como herramienta expresiva y funcional.  Es así que el frente hacia la calle Holmberg, caracterizado por el parque lineal y una escala residencial media a baja, se trabaja a partir de un corte cuyos retiros permiten una continuidad espacial de la franja publica en las expansiones de las unidades frentistas, mientras que el frente hacia Monroe consolida la línea edificada de la avenida, aportando un telón de fondo a la futura plaza a ser inaugurada próximamente adyacente al CGCP y acompañando el carácter dinámico y veloz de la avenida.

Por último, y reforzando la idea del edificio como pieza clave de un nuevo paisaje urbano se tomó la decisión de trabajar con dos materiales protagónicos: el hormigón visto como expresión del diseño estructural y una fuerte presencia del verde sustentada en un trabajo en conjunto con la gente de Estudio Bulla con quienes se diseñaron intervenciones vegetales especificas en ambas fachadas, en el patio interno y en el pulmón de manzana, como así también terrazas de césped en unidades del primero y del último piso.

El programa

Uno de los desafíos que nos propusimos al iniciar el proyecto fue el de investigar una posibilidad latente que ofrecía el código volumétrico aplicado a un lote de mas de2500 m2: la de poder preservar la alta variedad tipológica y las expansiones generosas típicas del complejo de pocas unidades del R2BI a la vez que contar con la superficie de metros cuadrados de usos comunes que son propios de emprendimientos de la franja de los 10.000 m2.

El programa se compone entonces de 74 unidades de vivienda distribuidas en  nada menos que 16 tipologías diferentes, abarcando desde monoambientes hasta departamentos de cuatro ambientes con dependencias de servicio; además de dos locales comerciales de escala acorde con el carácter metropolitano que se prevé para el cruce: 900m2 y 400m2, como así también 70 cocheras en el subsuelo. La distribución de las unidades en el edificio y el carácter y tamaño de sus expansiones responden a interpretaciones relativas a su potencial usuario final y buscan generar distintos climas y escalas acordes con esa interpretación, En el primer piso hacia el lado de Holmberg, una batería de unidades en dúplex de dos dormitorios con un jardín propio directamente vinculado al parque lineal, pensados para familias medianas o en crecimiento generan el socavado del volumen que caracteriza al frente hacia Holmberg, en el cuarto piso unidades de hasta 150 m2, de tres dormitorios con terraza propia, tienen la particularidad de no tener balcón hacia la calle y en cambio contar con patios de acceso internos al modo de un PH de barrio, pero en el último piso del edificio y hacia el lado de Monroe el grupo más grande de departamentos de dos ambientes, orientados a un usuario con una mejor posibilidad de convivencia con el ritmo de la avenida, generando una grilla virtual de expansiones frentistas a la futura plaza…

En cuanto a los espacios comunes se trabajó con la filosofía de entender las circulaciones y los “amenities” del edificio como un todo continuo, por ello es que no hay palieres de medidas mínimas y que el sector de patio interno paralelo a Monroe (ya bautizado cariñosamente como “Nápoles” por los vecinos).

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