2.11.2009

Centro Municipal de Exposiciones y Congresos de Ávila

Ávila resulta ser una ciudad intensa y densa. La lectura de su planta, centrada y acotada por la tersa factura de su muralla, confirma esta visión. Cada esquina de este interior acotado, cada edificio, cada visión sesgada que resulta del trazado sinuoso de sus calles también lo ilustran. Existe sin embargo otra densidad, más intuitiva, que tiene que ver con el suelo. Una densidad mineral, topográfica, que está presente en el magnífico paisaje jalonado por rocas de granito que luchan por emerger y que, finalmente, lo logran en el trazado artificial de las murallas. Todo Ávila es en realidad esta roca en medio del duro paisaje que la rodea.

En esta densidad, cualquier vacío adquiere un valor adicional que tiene que ver con la idea de contraste o con la de límite. La plaza sirvió en estos casos de mecanismo liberador del espacio interior, y también de articulación exterior con la ciudad amurallada. El espacio extramuros, normalmente ligado a la actividad comercial, está en el origen de esos vacíos que sirven de articulación entre las dos ciudades. Cuando éstos han sabido permanecer desocupados han adquirido el poder de estructurar la ciudad a lo largo del tiempo. La presencia de un espacio libre a los pies de la muralla, anteriormente vaguada y hoy mercado de ganado, donde ha de ubicarse el nuevo Centro de Congresos, permite pensar en sistemas de generación como el indicado.En la topografía del sitio destaca una acusada pendiente. El subsuelo, al menos en la parte ocupada por edificación es granítico. Ello dificulta la excavación y plantea dudas respecto a cuál sería el resultado de un edificio que no aproveche esta ventaja.

Densidad conceptual, generosidad (configurada en plaza) en la manera de ocupar el sitio y aprovechamiento del condicionante topográfico del suelo han sido criterios que han guiado las decisiones de proyecto. Formal y espacialmente, el paisaje, cuajado de piezas de granito, ha suministrado las referencias necesarias.

Se propone una gran explanada o plaza, un lugar de encuentro al borde de las murallas, donde el centro municipal de Exposiciones y Congresos no se encuentre solo y se celebren actos de todo tipo. El nivel general de esta explanada se hace coincidir con uno de los más altos de la parcela, de manera que su prolongación genera un gran vacío interior que alojará, sin excavación, los usos requeridos. Ello implica que las nuevas construcciones, a pesar de la importancia dimensional del programa que contienen, no sobresalen desmesuradamente. Esta explanada, según se va aproximando al río, se adapta con grandes pliegues poliédricos a la topografía más baja. No obstante, en el lateral ocupado por la edificación conserva el carácter de plataforma mirador que, al estar más elevada, permite establecer una relación visual con la orilla opuesta y con el río mismo.

La edificación ocupa básicamente el lateral norte del espacio público de nueva factura. Junto a las murallas acota la «plaza del nuevo mercado lúdico». En función de la topografía, el proyecto hace convivir dos geometrías diferentes. La parte más ortogonal y alargada contiene los auditorios y salas principales. La parte más topográfica, irregular y adaptada al suelo, alberga el área de exposiciones.

La edificación se desarrolla de manera que la disposición de los usos es el resultado de ocupar el espacio libre que queda entre la nueva rasante de la explanada de acceso y la topografía existente. El acceso al interior del conjunto resulta fácil y claro. A los auditorios principales se llega desde la plaza y por la parte más alta del graderío, lo cual permite una comprensión inmediata del espacio interior. El área de exposiciones tiene un acceso independiente desde las «quebradas» en las que se rompe la plataforma en el límite este. También lo tiene -dado que por debajo del nivel de la plaza todos los usos están comunicados-, desde el interior mismo del edificio. La zona de exposiciones en estos niveles se plantea en continuidad con las áreas de vestíbulo. Todos los accesos públicos se concentran en la plaza. Por el contrario, en el lado norte, donde se mantienen las pendientes existentes, se sitúan todos los servicios.

Desde un punto de vista formal y constructivo, la actuación se inspira en la fuerza evocadora del paisaje, en la masa granítica que todo lo invade. Los volúmenes se piensan para ser vistos desde la distancia. El edificio podrá ser visto desde lo alto de las murallas como una manipulación cincelada de la gran roca del terreno. Nunca se verán planos sino que se tendrá una concepción volumétrica. Por ello las cubiertas no serán tales sino que se entenderán en continuidad perfecta con los planos verticales. Se trata de una yuxtaposición de volúmenes de granito. El edificio alargado, más ortogonal, se fresa y se esculpe de una manera precisa. La pieza, algo más abrupta y topográfica, que cubre el volumen de las exposiciones, se construye inclinando la propia base de la plaza, y se desparrama buscando el contacto con el terreno natural. Son esos pliegues los que generan grietas para el paso de la luz natural y el acceso independiente a esta zona. Construiremos con piezas gruesas de granito, no con finos aplacados.

Interiormente los volúmenes de las salas quedarán recubiertos por vidrio laminar que contendrá en su interior fibra de vidrio. Se logra así una visión densa, no transparente, una mineralización de las piezas en coherencia con el tratamiento exterior.

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