4.7.2013

Centro Cultural Chapultepec, en México

La zona de Chapultepec acoge una gran actividad cultural en sus calles. Librerías, salas de exposiciones, cafeterías y conciertos al aire libre entre otros, se han convertido en el motor de esta parte de la ciudad de Guadalajara. Para todos ellos, una referencia en la ciudad, un faro de la cultura que emerge por encima de las construcciones existentes y que se reconoce desde el resto de la ciudad. Un hito urbano.

Espacios públicos intermedios
La esquina de la Avenida Chapultepec donde se ubica el proyecto, se libera en planta baja permitiendo al peatón circular libremente por ella. Unos jardines públicos se colocan entre los apoyos del edificio. A cambio, éste se eleva y su volumen se fragmenta en diversas piezas que, apiladas en altura y separadas por vacíos, configuran el CCCH. De esta manera, la ciudad dispone de cuatro plazas públicas, además de la existente en planta baja, en las que desarrollar exposiciones y actividades culturales al aire libre. Se mulltiplican los espacios públicos exteriores. A su vez, los volúmenes contenidos entre los vacíos albergan el programa interior, cumpliendo con sus necesidades técnicas más específicas. Hacia el sótano se extienden tres plantas donde se colocan las plazas de estacionamiento solicitadas, a las que se accede a través de dos montacoches, reduciendo espacios y desarrollos innecesarios generados por las tradicionales rampas.

Jardines en altura
De la misma manera que la vegetación define la avenida principal y consigue ordenar la planta baja, los vacíos generados en altura, se completan con vegetación autóctona creando jardines al aire libre. Espacios de exposición desde los que contemplar la ciudad de Guadalajara y en los que celebrar eventos de todo tipo y en cualquier ocasión. La vegetación entendida como un elemento no sólo ligado al terreno sino como una posibilidad de crear espacios agradables en cotas superiores.

Salas conectadas
El interior del centro cultural se plantea como una sucesión de espacios generados por el entramado estructural de muros del edificio. Las estancias quedan definidas de tal forma que el museo se puede organizar de múltiples maneras y sin la presencia de pilares que entorpezcan la visión y la distribución de las salas. Una serie de vacíos en los forjados permiten la relación en diagonal entre los distintos espacios, consiguiendo entender el centro cultural como un todo formado por múltiples espacios que albergan manifestaciones culturales complementarias.

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Solidez y filtros
El sistema constructivo planteado en el edificio consiste en cuatro núcleos de hormigón que sujetan unos cajones formados por muros pantalla estructurales, cuya rigidez está asegurada gracias al entramado de muros interiores que conforman las salas. Grandes cajones de hormigón soportados por los núcleos de comunicación e instalaciones. El cerramiento exterior se resuelven con paneles de acero perforados con diferentes diámetros, permitiendo el paso de luz al interior de manera controlada. Paneles solares y sistemas de captación del agua de lluvia como soporte a la climatización del edificio garantizarán una eficiencia energética óptima. Esto unido a la premisa de menos frigorías y más sentido común deben definir el carácter de una institución tan importante para la ciudad de Guadalajara como lo será el CCCH, faro de su cultura.

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