20.4.2022

Casa Marinha Grande

"Me subo al auto, giro las llaves, escucho la sinfonía ruidosa que sale del motor y salgo a la carretera para llegar a mi casa en el pueblo de Amieira, al lado de Marinha Grande, tierra de la industria del vidrio y del molde en Portugal."

Llegando a la dirección deseada, después de pasar por las pequeñas industrias familiares, y entre el pinar de Leiria y el pequeño pueblo de Amieira, con algunas casas aisladas y desordenadas, veo, entre el verde de la vegetación, al fondo del terreno , la casa, que tiene una imagen industrial, que remite a algunas referencias de pabellones industriales en Marinha Grande, pero al mismo tiempo transmite el confort, la escala y la imagen de una vivienda contemporánea. Una gran y voluminosa visera metálica, negra y dinámica, dibuja los contornos de la casa y se apoya sobre una caja de cristal que la hace levitar.

El camino en zigzag desde el portón de entrada a la casa es un paseo por mi jardín, un callejón con dos caminos, uno de autos y otro de peatones que se ramifica con otros caminos por el jardín.

Al acercarme, descubrí la piscina exterior, que forma un espejo de agua y una imagen escenográfica frente a la vivienda. Deslumbro también un pequeño volumen escondido por el jardín, el garaje, pero sigo mi camino sobre ruedas acompañado por el jardín que me lleva al volumen principal.

Al llegar al final del recorrido me recibe un gran porche donde estaciono el auto, y en el centro de la gran cubierta hay un patio de bienvenida que es el centro de la casa, el cual perfora el gran cuadrado negro que cubre la casa, organizando en  forma de “U”  la vivienda y separa el volumen del área social del área privada. Los muros exteriores de hormigón contrastan con la transparencia del vidrio y protegen las zonas más privadas.

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La luz del patio me dirige al acceso principal, una imponente puerta de madera. Al entrar, siento que no hay barreras entre el exterior y el interior, la vegetación circundante y el jardín del patio invaden el interior de la casa. El aspecto industrial desaparece y siento la comodidad de mi hogar.

En el hall dejo mi abrigo y la llave del auto, sobre un mueble central, que separa la sala del acceso a la oficina y una pequeña sala de baño de apoyo al área social. En el lado opuesto está la cocina que prolonga mi mirada sobre el jardín.

Sigo el corredor que une el sector social con el sector privado y que circunda el patio central, manteniendo contacto visual con mi auto que descansa bajo la visera, y paso sin darme cuenta por la lavandería.

Cuando entro al pasillo del sector privado, donde se encuentran las habitaciones, me sorprende todos los días la luz del fondo del pasillo, proveniente del pequeño patio que me lleva a mi habitación, así como, al entrar en todas las otras habitaciones, la luz y el verde del jardín vuelve a romper las barreras entre el exterior y el interior y deja que la gran alfombra verde invada las habitaciones.

Al entrar a mi habitación, voy al closet y al baño para ponerme lo más cómoda posible y luego, cuando apoyo la cabeza en la almohada, sentiré que al final de este viaje, la vida es como un camino y mi cuerpo es el coche que lo recorre, mi casa es la estación de servicio que me abastece y me suministra la energía que necesito para los próximos kilómetros.

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