20.8.2019

Casa La Herradura

Casa La Herradura, es una de tres casas proyectadas por la arquitecta Marina Villelabeitia del estudio 3S LAB en la patagonia Argentina.

Estas aproximaciones al espacio doméstico han conceptualizado una serie de variaciones y configuraciones espaciales en clave local, reformulando la casa ya no como un cuerpo – como imaginaba Leon Battista Alberti-, ni como una máquina – tal como lo había pensado el movimiento moderno-, sino como un artefacto que ha pasado a ser paisaje. Paisaje como constructo cultural, como resultado de un proceso mental en el que intervienen los diferentes alcances que el hombre puede establecer con el medio con el que se relaciona.

El abordaje desde una dimensión cultural ha replanteado los modos de practicar, representar y habitar el espacio estandarizados en las escuelas de arquitectura. Ya sea desde una actitud interpretativa del territorio o intervencionista sobre el mismo, la sociedad configura el concepto de paisaje existente internalizando una idea del mismo, desde lo vivencial y perceptivo, desde lo intelectual y lo referencial otorgándole un determinado carácter según sus rasgos culturales.

La disolución de la oposición natural-artificial que observamos a todas las escalas, conlleva un programa de trabajo que no es otro que el de redescribir, a través de la arquitectura, la posición del hombre contemporáneo frente al mundo. Las «áreas de impunidad» son precisamente lugares en los que se produce de forma excepcional esa condición ambigua, cuya definición como espacios públicos o espacios naturales es imprecisa. Lugares antes negativos, a los que la mirada de los nuevos sujetos sociales y sus prácticas han dado una nueva urbanidad. Mirad los descampados de nuestras periferias, cómo en esos terrenos baldíos se han construido casi todas las formas de socialización emergentes aún, o precisamente porque, son territorios desregulados. Uno siente la tentación de preguntarse si en ellos no habrá un modelo metafórico, un casi-modelo, si cabría pensar en su complemento, el «des-edificado», pues la palabra «descampado» es, en sí misma, fascinante, un campo que ha perdido sus atributos al acercársele la ciudad, esterilizándolo antes de ocuparlo, pero también dándole un papel trascendental en su nuevo contexto. Nos preguntamos si podría construirse una arquitectura así.” Una nueva naturalidad (7 micromanifiestos) / Ábalos & Herreros

Habitar el paisaje es lograr continuidad con la tierra en términos cuasi geológicos. La arquitectura propuesta en estos proyectos desencadena procesos más que resultados, tipológicamente poco reconocibles en el rango de los formatos domésticos. El territorio es entendido como un continuum de energía e información que interactúa en distintos tipos de ecosistemas; ya no opera como un fondo sobre el que apoyar sino como el proyecto mismo que se decodifica y se diluye en comunión con el soporte en nuevos formatos híbridos: rascasuelos, rascacielos.

Son proyectos que indagan la relación entre la arquitectura y el suelo como superficie flexible de la cual emergen “paisajes topográficos”, cuya lógica compositiva está basada en acciones morfológicas (plegar, estirar, ondular) que transforman los edificios en naturaleza y el suelo en artificio, anclando habitáculos (casa en La Herradura), parasitando estructuras existentes (casa en Rada Tilly), colonizando bordes (casa en Camarones).

El entender que parte del edificio quiere pertenecer a la tierra (estereotómico) y que parte se desliga de ella (tectónico), o el considerar que todo el edificio trabaja en continuidad con la tierra, o por el contrario, establece con ella los mínimos contactos, ayuda eficazmente a la producción del nuevo organismo arquitectónico. Tendemos a no enterarnos de las consecuencias ontológicas de estas distinciones, es decir, del modo en que el entramado de la estructura tiende hacia lo aéreo, a la desmaterialización de la masa, mientras que cuando la forma de la masa es telúrica, se asienta siempre en lo más profundo, dentro de la tierra. La primera tiende hacia la luz, mientras que la otra lo hace hacia la oscuridad. Estos opuestos gravitatorios, la inmaterialidad de la trama y la materialidad de la masa, pueden servir bien para simbolizar los dos opuestos cosmológicos a los que ellos aspiran: el cielo y la tierra”. De la Cueva a la Cabaña. Sobre lo Estereotómico y lo Tectónico en Arquitectura / Alberto Campo Baeza

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