29.7.2013

Casa L, en Buenos Aires

El planteo general del proyecto se basa en la ocupación completa del terreno, dentro de los límites permitidos por las normas del tejido urbano. Este concepto refleja una preocupación de nuestro estudio respecto de un edificio y su implantación.

Construcción y terreno son parte de la misma idea, el espacio abierto exterior no es el remanente sino que está diseñado al mismo tiempo que el proyecto. Desde este punto de vista, los límites entre uno y otro se borran de tal manera que desaparece la noción de interior y exterior como opuestos. Los recorridos tanto por dentro como por afuera se funden en un sólo paisaje.

Esto, es lo que nos guía en el desarrollo de un proyecto, que la arquitectura y el lugar formen un nuevo paisaje unívoco agregándole valor a un sitio que antes no tenía. La expectativa del cliente fue relativa a una construcción contemporánea donde se aproveche el terreno con los árboles. Con ambientes luminosos y muchas transparencias al paisaje verde. Los materiales nobles como el hormigón a la vista, el piso de travertino, también estaban dentro de sus deseos.

El proyecto está situado en un barrio suburbano sobre en un terreno rectangular de 24m x 54m con un conjunto de árboles significativos como un Ombú y un Jacarandá entre otras especies, las cuales formaban junto a los límites medianeros verdes, un paisaje de valor a conservar. El programa corresponde a una vivienda de tres dormitorios uno de los cuales es a la vez un playroom, además de Living Comedor, cocina, toilette, y zona de servicio.

El dormitorio principal está en el primer nivel. La planta se distribuye en forma de una L recostada sobre los límites permitidos de retiros. La casa es un espacio articulado intermedio, que actúa como el elemento mediador y como medida del paisaje a pequeña escala, formando un conjunto sin límites entre arquitectura y paisaje. El Jacarandá existente es el pívot del proyecto alrededor del cual se organizan los dormitorios y especialmente el principal en el primer nivel. La materialidad es hormigón visto, piso de travertino, acero y madera, que unidos al paisajismo pretenden dar continuidad y fluidez al espacio habitable, tanto interior como exterior.

La diseño del interior sigue los lineamientos del proyecto en cuanto a su sencillez y se integra con la arquitectura formando un conjunto que parte de una misma idea. Revestimientos de madera de piso a techo forman parte de la circulación general enfrentada al jardín, lo cual le da un carácter natural que resuelve la integración entre obra y paisaje. El agua es un elemento constante en la obra que permite que la relación con el suelo tenga un valor agregado.

La presencia del agua es otro valor paisajístico a destacar, como por ejemplo el estanque del frente de la casa que se encuentra al pie de la pared de hormigón constituyendo un apoyo que refleja su propia materialidad. El camino de entrada está conformado por tres escalones de hormigón revestidos en travertino que están dispuestos en voladizo sobre el estanque para alcanzar el nivel de la casa. El guardacoches es un espacio con una pérgola metálica que se convierte en muro de sostén flanqueando la entrada. El apoyo del lado opuesto se resuelve con una columna metálica en forma de “V”.

Los estanques acompañan la circulación vertebral y se une con la pileta formado un circuito de agua con plantas acuáticas y peces apropiados. La entrada de la casa está conformada por una pared ciega de hormigón de encofrado de tablas, con una ventana rectangular que acompaña todo el ancho del Estar contra el piso interior. Los agujeros de pasadores del encofrado fueron tapados por palos de lapacho que sobresalen de la fachada, lo cual arroja una sombra cambiante a lo largo del día produciendo una textura viva. La terraza en el primer nivel, es una composición de piso de travertino y jardín seco de piedras y plantas rastreras. Otro aspecto arquitectónico a destacar es en contrapunto de dos temas recurrentes en toda la obra.

La dualidad de lo Liviano y Pesado en términos de materialidad
El hormigón armado en forma de tabiques tiene la connotación de peso, pero por otra parte en algunos lugares no llega al piso como en la pared de entrada o la que divide el comedor del pasillo de acceso. Los escalones de la escalera empotrados en la pared central de apoyo, parecen flotar. La luz que entra por las lucarnas refleja en la paredes inundando de luminosidad los ambientes.

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