12.6.2014

Casa Friedman, en Girona

La retícula urbana del casco antiguo del pueblo marinero de l'Escala se configura mediante calles paralelas que dan directamente al mar, orientadas a norte.

La distancia entre ellas suele ser de entre 16 y 20 metros. La ventaja respecto a otras disposiciones urbanas que priorizan la construcción de un gran frente al mar construido, conformando una especie de pantalla respecto a las segundas líneas es que todas las casas, de una forma peculiar, dan al mar, por muy lejos que estén de la primera línea. Al salir de ellas, a la calle, se ve el mar, más lejos o más cerca.

La calle Canyet y la calle Sant Antoni son dos de estas calles que forman parte de este entramado urbano en la que se situaban, una detrás de otra, las casas de los pescadores y de otros pequeños comercios u oficios. Y entre ambas, dando a las dos calles, se encuentra la casa en la que se ubica el proyecto. Se trata de una casa de origen humilde, en la que a lo largo de los años y para diferentes usos y funciones, ha ido sufriendo variaciones y ampliaciones. Se trata de una casa de planta baja y piso.

El programa funcional de la casa presupuso prever la construcción de una remonta de una planta que el plan urbanístico permitía. En planta baja se sitúa el salón-comedor-cocina; en planta piso, una habitación, un lavabo y un estudio; en el segundo piso, dos habitaciones y un lavabo. En la cubierta, encontramos una piscina con solarium y un espacio de estar exterior. Un ascensor recorre todas las plantas de la casa. Así, los 2 ejes principales del proyecto fueron:
– recuperación cuidadosa de lo pre-existente en planta baja y piso, dando valor a la herencia encontrada.
– contrastar mediante la remonta del segundo piso de concepción moderna y con una planta abierta sólo segmentada por grandes puertas correderas.

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Cuidar la herencia
Dentro del propósito de recuperación de lo pre-existente, lo primero que el proyecto contempló fue recuperar el patio trasero -donde se había construido un cobertizo para dejar el coche- y recuperar el nivel del suelo original. Gracias a esta decisión la casa recuperaba la ventilación y la luz natural en planta baja. Luego, paso a paso, se fueron descubriendo los diferentes elementos que configuraban la construcción y se buscó la recuperación y dar valor a algunos, y en cambio, eliminar otros. Así se conservaron todas las carpinterías de la casa, -balconeras y ventanas- que no se, literalmente, deshicieran o estuvieran en un estado en exceso, precario; se recuperaron la paredes de mampostería; se recuperaron las vigas de pino de la antigua cubierta que se quitaron para la remonta y se reutilizaron para las nuevas particiones del primer piso o los estantes de la cocina; se recuperaron puertas interiores. Las paredes de la planta baja y piso que se decidieron recubrir (las paralelas a las calles, por decisión de proyecto debido a que se aislaron con corcho las fachadas) se hizo mediante estuco de cal, a la manera tradicional, sin pintar. Se recuperaron los forjados de vueltas cerámicas de rasilla y vigas metálicas así como los de vigas de madera, que se cepillaron y se protegieron de nuevo contra los insectos de la madera, dándoles valor permitiendo su protagonismo y mediante la iluminación.

Las escaleras, situadas perpendicularmente a la medianera del edificio, se convierten en la prueba “estratigráfica”, desde la planta baja al terrado, de los diferentes periodos de evolución de la casa, donde se reflejan desde las trazas de la cubierta del cobertizo en planta la baja original- de mediados del s.XVIII- y todo lo que después se sobrepuso, hasta el zuncho de hormigón, cerámica estructural y enyesado de la remonta actual.

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Remonta moderna
La remonta se planteó como el añadido de un elemento moderno, que armonizara con la actuación en las plantas inferiores, pero sin esconder su construcción actual. Así, gracias a la solución constructiva para el techo de una losa de hormigón el espacio de toda la planta es abierto, sin pilares interiores, que permiten la organización del espacio en tres habitaciones y un lavabo gracias a las grandes puertas correderas. Al mismo tiempo, mediante la abertura de dichas puertas, que se esconden en las paredes, se puede convertir en un solo espacio, abierto y luminoso.

En toda la actuación se ha priorizado la utilización de materiales naturales – corcho para el aislamiento, cerámica, hierro, estuco de cal, hormigón, yeso- y mínimo uso de pinturas y barnices.

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