31.7.2013

Casa F. Raigal en Rosario, Argentina

El modo de ubicación e implantación de la casa en el terreno da como resultado una apariencia singular, antimimética con su entorno. Su posicionamiento cumple con cierta alineación respecto al sitio para registrar a través de su casi panóptica visión todas las direcciones posibles de la vastedad y chatura que la rodea; innegablemente la casa está asentada en un pedazo de pampa.

Es una casa de planta quebrada en forma de gancho doble, generando ángulos distintos, muy agudos algunos, siempre libres en sus movimientos. El ingreso no se percibe en primera instancia, se busca, como una experiencia, ingresando por el ángulo más agudo de los dos volúmenes. Pareciera puesta al revés, es una casa de frente ciego perforado, si se quiere. Los espacios de servicio en alguna medida le dan intimidad a la vida de la casa que se abre hacia adentro del terreno.

Se ha buscado el contraste de luz en los quiebres de los diferentes ángulos, con sombras más claras y más oscuras, según la hora del día y su colocación respecto al diagrama del cuadrante solar horizontal de 35º. Se han podido constatar diagonales de sombra en algunas caras que desarticulan la idea de caja hacia una idea de forma irregular.

Toda idea de sistema se corresponde a un pensamiento lógico, a una estructura soporte. Los bloques de cemento en su repetición y sistema constructivo admiten ausencias que devienen en agujeros que son ventanas: todas de hierro y de vidrio de colores; algunas se abren, otras son fijas y otras son solo bloques retrasados. Toda la madera utilizada en obra corresponde a un tipo de madera reciclada: las placas de multilaminado fenólico. A éstas se las utiliza como piso en toda la planta alta, como cielorraso (encofrado perdido) en todos los ambientes principales, como elementos estructurales en los techos inclinados y como único material en la escalera y el desayunador.

En estos dos últimos casos, la idea fue crear un sándwich de placas fenólicas para luego lijar la superficie formada por sus cantos. Esto permite la reutilización de las placas que generalmente son destinadas para encofrados en otro tipo de construcciones. Como resultado de este tipo de operación se obtiene un sistema constructivo alternativo, un nuevo resultado estético y una revalorización de un material previamente utilizado y desgastado.

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La escalera es puro sistema: 5 espigas (de 3 tiras de 1,5 cm encoladas evocando la madera terciada) y 4 vacíos. El plano horizontal correspondiente a la huella le otorga estabilidad al movimiento lateral de pandeo, ya que las espigas aguantan por si cargas muy superiores a las normales de una escalera. A partir de las separaciones entre las espigas y el modo de encastre de sus partes de forma vertical se consigue una imagen que da una sensación de inestabilidad solo aparente.

Esta idea de trabajar entre lo sistemático, la retícula, lo lógico y lo caótico, no como tal sino como otro orden: uno más libre, menos formal y más amorfo; es algo que me está siendo cada vez más afín, hoy por hoy, obra tras obra.

Más información > www.marcelovillafane.com.ar

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