14.2.2014

Capilla San Juan Bautista, en la isla de El Hierro

El encargo fue la elaboración de un proyecto para un edificio destinado al culto católico, en el estilo de una capilla o ermita dedicada a San Juan Bautista.

El templo, de acuerdo con los requisitos de la propiedad, tiene una capacidad de 40 personas que asistirán a las celebraciones litúrgicas que se celebrarán allí semanalmente. Debido a la actual escasez económica, el pedido fue concebir un edificio que optimice los limitados recursos disponibles.

Descripción del edificio
El edificio propuesto se adapta a la forma de la parcela, y como resultado de esta adaptación se obtiene un triángulo geométricamente irregular o escaleno. Por lo tanto, la capilla se proyecta en vista y en planta como un solo volumen con una forma triangular, con un acceso desde el lado opuesto al del ángulo agudo del triángulo. De esta manera, el espacio se estrecha en el plano y comienza a aumentar en la altura cuando nos acercamos al altar (del latín, Altare viene de altus «subida»), derivando en el elemento principal del templo. En la entrada, la fuente bautismal rodeada de bancos se prepara para la celebración de ese sacramento. En este espacio también se ubica la gente de pie durante las fiestas más populares. Además, allí se ubica la asamblea, compuesta por cuatro bancos monolíticos que emergen de la pared del coro.

El presbiterio se eleva sobre una plataforma de dos escalones y es natural y lateralmente iluminado por un hueco en la pared epistolar donde se diseñó un Vía Crucis compuesto por 14 cruces empotradas en el concreto. En el eje de la capilla mayor y en la posición dominante, el altar se encuentra junto a un púlpito situado a la izquierda en el nivel más bajo. El tabernáculo se encuentra al final, alineado con el altar, en una grieta que forma una cruz tallada en el hormigón, que se eleva en busca de la vertical. En este lugar hay una significativa entrada de luz que describe el espacio. En cuanto a los materiales utilizados, el edificio es austero y sencillo, con recursos naturales como por ejemplo la iluminación que dota al edificio un deseable carácter ascético. Siguiendo hacia arriba, en contraste con los acabados de yeso, el hormigón hecho con piedras volcánicas trituradas de la isla, junto con la interacción de la luz sobre ellos, constituyen los aspectos materiales del proyecto.

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Para el suelo de la nave se prescribe hormigón alisado, agregado de concreto para el volumen de la capilla mayor, y hormigón con granulado expuesto para el fondo del altar y el muro de la epístola. La puerta está hecha con una estructura de acero oculta bajo las hojas del mismo material con grandes manijas de acero cruciformes y paneles de madera reciclada en su interior.

La arquitectura de lo sagrado
El triángulo es un polígono definido por los tres vértices que en la tradición cristiana simboliza el misterio de la Santísima Trinidad – un solo Dios en tres personas. Cada uno de los vértices del triángulo representan el misterio de Dios mismo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. De modo que el triángulo se convierte en el leitmotiv del proyecto. El altar se coloca en el ángulo más agudo del triángulo y su bisectriz deriva en el eje del templo. Este eje cubre las diferentes etapas de la vida de un cristiano, comenzando con el bautismo y terminando en el banquete celestial. Por lo tanto, el bautismo, el altar, el sagrario y la cruz están alineados, como una metáfora de la línea de vida. La vida de San Juan Bautista, patrono de la capilla, fue un ejemplo de sobriedad y austeridad. San Juan Bautista es retratado como una figura ascética, Jesús le respondió con aquellos que «están en los palacios reales» y «usan ropa de lujo».

El estilo de Juan Bautista urge a todos los cristianos a elegir la sobriedad como estilo de vida. De la misma manera, como el mismo San Juan se definía como «la voz que clama en el desierto», la capilla que lleva su nombre también protesta contra los excesos del pasado y es la precursora de una nueva corriente, testimonio de que un nuevo arte religioso es posible. La austeridad no es sólo una convicción moral, es una necesidad. Utilizamos los materiales que se encuentran en la isla… no teníamos oro, pero teníamos la luz, no teníamos mármol, pero si concreto, no hay filigranas de yeso, no se hay candelabros de cristal pero cuando cae la noche las lámparas se iluminan con velas.

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Visitá el texto original en inglés > http://bit.ly/1jEXbAa

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