15.9.2015

Información, simulación, arquitectura

Del entusiasmo a la desilusión. ¿Será que hemos abusado de la tecnología para generar imposturas?

fo_6.jpg1. VELOCIDAD: La velocidad de los hechos ha adelantado la fecha de caducidad de todo lo que sucede. El pensamiento hoy es una simple acción que genera un modo efímero de entender y crear el espíritu de los tiempos.

Lo que constituye un hecho diferencial del tiempo en que vivimos con respecto al pasado inmediato no es la idea de moda como sucesión de cánones de estilo, una forma de acción y reacción, sino la sensación de velocidad.

En la arquitectura, esta velocidad conlleva la pérdida del tiempo necesario para el desarrollo del proyecto, obligando a la creación (sustitutiva) de simulaciones de proyectos mediante procesos digitales. Estar al día con poder tecnológico sin detenerse a pensar en cuál será el contenido y desarrollo posterior de esas simulaciones.

De esta forma nacen los arquitectos efímeros: aspirantes a estrellas que se quedan a medio camino del star-system, más preocupados por publicar que por crear y pensar su propia obra.

Crear tendencias de pensamiento dentro de una sociedad compleja que muta y se transforma constantemente: ése es el camino que se esquiva. La tecnología nos proporciona las armas necesarias, pero necesitamos detenernos a pensar un minuto para qué queremos usarlas.

2. INFORMACIÓN: La Revolución Informacional ha de comprenderse como la ruptura con un modelo construido durante siglos. Estamos inmersos en un periodo de cambios tan importantes y drásticos como los de la Revolución Industrial: no podemos resumirlo en la producción de unos modelos de formas complejas y arriesgadas. No podemos hacer acopio de información porque está ahí y es fácil acceder a ella.

La cultura contemporánea -y la arquitectura- tiende a la levedad. Quizá hemos perdido el gusto por lo denso, lo difícil, lo complejo o bien nos da miedo.

La idea de que todo debe ser rápidamente inmediato ha hecho que queden en el camino la crítica y la necesidad de introducirnos en las entrañas de los proyectos para analizar su valor y lo que puede aportar a un pensamiento crítico.

La ausencia de densidad es diametralmente contraria a la idea de una sociedad compleja y multidimensional. Es necesario reencontrarse con esta idea, no como simulación o elemento de mercadotecnia: redefinir de qué estamos hablando cuando hablamos de arquitectura es fundamental.

3. EFÍMERO: Vivimos en tiempos de imágenes porque no hay tiempo para más. Se han desvanecido entusiasmo y curiosidad. Se ha creado una generación de arquitectos que especulan sin capacidad. La velocidad que se requiere no permite cumplir con las exigencias que se deben demandar a lo producido. Repeticiones, copias, proyectos vacíos que se elaboran sólo para ser publicados, proyectos sin sustancia que no se revisitan, no se reelaboran, no se piensan ni se han pensado.

Todo nuestro entorno se ha tornado complejo por sistemas visibles e invisibles. No podemos permitirnos ser ingenuos ni frívolos. Debemos construir, no simular. Investigar, no especular. Pensar, no transformar nuestro trabajo en un show vacío. Una crítica que hable sobre la arquitectura y el espíritu de los tiempos tecnológicos.

Predomina la necesidad de que el futuro sea hoy. Por eso muchos proyectos supuestamente pseudo-tecnológicos se evidencian en fracasos, enormes decepciones, porque con el progreso a velocidades extremas en la creación de software, proyectos que apenas hace unos años estaban a la vanguardia se han quedado obsoletos y su pretendido virtuosismo es hoy un simple juego de antigua tecnología. La crítica sobrevaloró estas ideas o las ignoró.

Lo efímero no es prescindible. Lo banal, probablemente sí.

4. BANALIDAD: La proliferación de material mediático visualmente efectista pretendía ser la base sobre la que reconceptualizar la arquitectura y el pensamiento sobre arquitectura, materializando un entusiasmo egocéntrico, inconsciente e irresponsable.

No es que al progreso deba reaccionarse con escepticismo. Creo fervorosamente que la arquitectura necesita una renovación para ajornarse a los tiempos que corren, que la tecnología digital y el uso de la información son fundamentales en la creación arquitectónica actual. Investigar para explorar la materialidad, la habitabilidad, la forma y el espacio. Nuestra forma de hacer necesita representar su tiempo.

Tal y como se ha creado una opinión crítica y destructiva sobre la televisión basura o la prensa amarilla, debería plantearse en qué términos debe englobarse toda esta creación de falsa arquitectura que apela al efectismo y al golpe directo. El término arquitectura basura valoraría las producciones descartables desde su gestación, que producen solamente barullo, no dejando oír lo importante.

Publicado en la Ronda «Editorial» del Scalae Justo Solsona, Mayo de 2004

Para poder subir obras es necesario acceder con una cuenta ARQA

Para poder solicitar la creación de un grupo es necesario acceder con una cuenta ARQA

Para poder guardar en favoritos es necesario acceder con una cuenta ARQA

Para poder valorar obras es necesario acceder con una cuenta ARQA

Para poder agregar a este usuario a tu red de contactos es necesario que acceder con una cuenta ARQA

Para poder enviarle un mensaje a este usuario es necesario que acceder con una cuenta ARQA

Ir a la barra de herramientas