La heterogeneidad y eclecticismo de la actual industria textil ha convertido la ciudad hiperdensa en una suerte de nube polícroma, un paisaje humano de puntos en movimiento y actividad frenética que discurre a través del hervidero de avenidas, pasajes, parques y edificios.
Wiel Arets Comisaría de policía en Boxtel; Holanda (1997)
Existen también, como reductos en la marea, lugares reservados a comunidades uniformadas, espacios envueltos en una cierta solemnidad en los que la actividad se reviste de una manifiesta y necesaria adhesión a un singular traje colectivo: el convento, el hospital, el cuartel o la comisaría. Arquitecturas del uniforme.Resulta excitante pensar una arquitectura que responda a la uniformidad, definir espacios habitados tan solo por rostros de atuendo invariable. En este sentido, la comisaría de policía parece una tipología especialmente atractiva, de hecho su evolución ha sido notable en los últimos 20 años. La gendarmería ha tratado de establecer nuevas relaciones con los ciudadanos a través de diferentes mecanismos de apertura y cercanía: en Holanda por ejemplo, durante los años 90, los cuerpos de la policía local inician un programa de reorganización y transformación estructural. Wiel Arets fue el encargado de proyectar las dos primeras comisarías en Boxtel y Cuijk, con programa y superficie similar.1