27.7.2012

Manifiestos de la Inacción

Con este texto, se inicia la publicación de una serie de textos que fueron originalmente publicados en la sección 'Zona Cero' de la revista Exit Express, considerando que abordan temas y planteamientos aún vigentes dentro del debate arquitectónico.

…pretendiendo aparecer como una ideología progresista y liberadora, sea en realidad todo lo contrario. Su relación con el mercado opulento y su mantenimiento así lo indican. Su relación con las adicciones lo confirma. Y su gusto por la transgresión lo refrenda. La transgresión no es más que una válvula de salvaguarda de los sistemas represivos. De hecho se ha convertido en parte de un tipo de discurso ‘políticamente correcto’. (i)

Una de las preguntas fundamentales que parece necesario formularse en este momento para abordar una reflexión acerca de las dinámicas y orientaciones que está emprendiendo uno de los territorios de la arquitectura es: ¿cuál es la contribución de ciertos procesos creativos y especulativos con un carácter experimental, más aproximados al territorio del arte que al estrictamente arquitectónico? Desde las vanguardias del siglo XX todo tipo de ejercicios han servido para ensayar hipótesis, plasmar manifiestos ideológicos y visiones… Reformular un manejo de las condiciones de la realidad desde la que generar nuevas perspectivas de interpretación de esa realidad y sus potencialidades. Numerosos de estos ejercicios han devenido fundamentos en la cimentación de conceptos cruciales en la renovación y desarrollo intelectual y material de la arquitectura.

Este texto no tiene en modo alguno como objetivo poner en duda la necesidad de este tipo de acciones: parte del absoluto reconocimiento de la importancia fundamental que éstas han cumplido y cumplen para el desarrollo de los procesos de pensamiento arquitectónico. Su objetivo es poner en cuestión el modo en que recurrir a la realización de este tipo de ejercicios se ha convertido en un recurso para enmascarar una falta de auténtica sustancia ideológica o propósito de reflexión que sea capaz de manifestarse a través de los propios proyectos arquitectónicos.

Se percibe un cierto complejo de inferioridad en algunos arquitectos que poseen una buena producción construida pero cuyos discursos teóricos son poco potentes -o en otras palabras: poco llamativos para estos tiempos hipermediáticos- y que se aferran a adornar su actividad con la realización de instalaciones u otros tipos de proyectos, que frecuentemente implican la hibridación de conceptos tomados de otras disciplinas para culminar en planteamientos de supuesto diagnóstico del estado de la realidad social y / o política que, cuando no absolutamente confusos, acaban resultando excesivamente divagantes y carentes por ello de una auténtica capacidad efectiva de penetración en la acción sobre la realidad, convirtiéndose finalmente en ejercicios que muy poco tienen de investigación o experimentación pero sí, y mucho, de instrumentos de seducción.

La instauración de etiquetas como ‘fresh’ o ‘emergentes’ ha revestido de identidad dentro del circuito arquitectónico a arquitectos de breve trayectoria que han introducido a la arquitectura en una sustancia ‘pseudo’ (pseudo-sociológica, pseudo-política, pseudo-artística…) y que parecen estar consolidándose como modelos e influyentes líderes para ciertos sectores de su propia generación y la sucesiva. Aparentemente, el sentido de sus acciones es la de reexplorar y reenfocar los modos con que el arquitecto ejerce como catalizador e intérprete de las sinergias de la realidad ante la que se enfrenta a actuar, pero es inevitable ante ellas no cuestionarse si ésta no es una actitud que no es más que mero producto y reflejo de las trampas de una sociedad mediática que se nutre de sus propias imposturas y persiste intacta, aún ahora, en la crisis y agotamiento del exceso que les dio vía, sólo reinventando sus mismos argumentos.

El montaje ‘Fray Foam Home’ (ii) de Andrés Jaque, que ha sido recientemente invitado junto a otros cuarenta y seis estudios internacionales por Kazuyo Sejima para la exposición ‘People meet in Architecture’ (iii) en la Bienal de Arquitectura de Venecia nos sitúa frente a cuestionamientos acerca de esta actitud. Jaque se ha revelado como un eficaz persuasor, capaz de convencer de que el interior un piso compartido por cuatro personas en Madrid es interpretable como un espacio público políticamente activo, en el que los modos de habitar de cada uno de los residentes son manifiestos ideológicos. Las bases de partida al concebir el espacio doméstico como un espacio de identidad y acción política contienen un potencial ciertamente interesante para revisar y proponer consistentemente alternativas a las estructuras de poder dominantes.

Sin embargo, este planteamiento termina siendo escenificado en la exposición de la Bienal en un montaje ante el cual el primer calificativo posible que asaltaba la cabeza era el de ‘navideño’ (un adjetivo que ciertamente podía resultar peyorativo y poco apropiado para calificar la sustancia del montaje. Resulta por ello más chocante descubrir que es el propio Jaque, en una conversación con Hans Ullrich Olbrist preguntado por sus influencias arquitectónicas, quien responde ‘yo he entrado en la arquitectura a través de cosas como el interiorismo, los árboles de navidad, la disposición de la mesa, las fiestas…y la discusión acerca de cómo las personas abordan esas cuestiones relativas a sus vidas cotidianas’ (iv)).

De igual manera, tampoco resultan expuestos con claridad esos conceptos en la pieza audiovisual que presenta el proyecto (v) , en la que sí aparece una complaciente Kazuyo Sejima frente al montaje, y trasluciéndose la impresión de que Jaque queda validado por la aprobación de ésta. Quizá el mensaje prioritario aquí no sea más que aparecer junto a la que su Pritzker confirma nueva gurú universal – quien, como figura o personaje, se corrobora como la última ‘creación colectiva orientada a impulsar y mantener un determinado status quo’[vi]- y mostrarse como uno de sus colegas o alumnos más avanzados.

Ha sido Andrés Jaque, indudablemente el rostro más visible y paradigmático de esta tendencia en España, quien ha manifestado: ‘Para mucha gente, lo que yo hago no es arquitectura’ (vii). La afirmación puede contener implícita la orgullosa y atractiva provocación de auto-proclamarse un incomprendido precursor, cuando posiblemente resultaría más necesario –puesto que es evidente que los modos y procesos de abordar conceptualmente la arquitectura y sus relaciones con las circunstancias contextuales sociales, económicas, políticas, psicológicas, emocionales… precisan de la elaboración nuevas formas efectivas de análisis y transmisión- que aquello que contuviese implícito fuese el auto-cuestionamiento y la reflexión de cómo ese ‘lo que yo hago’ significa de hecho ‘hacer arquitectura’.

¿Dónde se encuentra el límite entre lo que es arquitectura y lo que no lo es? Seguramente responder a esta pregunta forzaría a caer en especulaciones tramposas. Valga la pena como la posibilidad de un planteamiento recuperar el trasfondo del término ‘architecturalize’ propuesto por K.Michael Hays (viii) en relación al trabajo de Diller + Scofidio, evidenciando la posibilidad y necesidad de llevar a las acciones del arquitecto más allá del edificio, para generar planteamientos conceptuales inductoras de nuevos modos de nuevos o alternativos modos de análisis y construcción de relaciones entre los niveles subjetivos y los niveles objetivos que integran la existencia.

Sin dejar fuera de esta acepción la dimensión que advierte Hays acerca de cómo el planteamiento de esas acciones, que aspiraría a la formulación de nuevas categorías y conceptos para pensar la arquitectura, escaparía a los sentidos más rígidos de la interpretación crítica.

En otras posibles palabras: es absolutamente necesario el que los arquitectos especulen en la formulación de acciones de pensamiento que susciten y ahondan hacia cuestiones que indaguen en lo arquitectónico. Y es preciso posicionarse ante ellas desde una posición de absoluta apertura. Pero no obstante, no desde una ingenuidad o superficialidad complaciente que no fuera capaz de detectar el nivel de puerilidad creativa que exudan determinadas acciones de experimentación recientes y que se diluyen una vez se han traspasado los milímetros de su primera capa.

Legitimar balbuceos efectistas bajo esa otra etiqueta lamentablemente manida y desvirtuada que es asimismo la de ‘laboratorio’ no hace más que insistir en la deriva sin rumbo que afecta al arquitecto y a la arquitectura, haciendo de él un títere más preocupado en hacer de su trabajo la estetización de un simulacro: el establecimiento de modos de acción y representación discursiva para planteamientos conceptuales que parecen aspirar más a ser consumidos que a suscitar una auténtica reflexión sobre aquellos factores y temas que dicen abordar.

Vestir de ideologizada a la cultura del espectáculo, con una mezcla de componentes, que en su justa proporción, genera un cóctel seductor y a la vez hueco, cuyo mensaje es el no mensaje. Engaño deliberado para ofrecer un producto a una sociedad que quiere devorar simulacros intelectuales presentados bajo un atractivo envoltorio visual o un auto-engaño realizado por miembros de una generación absolutamente desorientada, estas acciones están situando al desarrollo y a la investigación arquitectónica a otro punto muerto, donde se valora más el volumen de interés seductor y mediático de una pura fanfarria que continúa sirviendo con total docilidad a los intereses de la sociedad de consumo, haciendo de su trabajo un mero producto ‘fashionable’ para compañías, instituciones, medios… mientras cree estar planteando alternativas de calado intelectual y político con respecto a los dictados y dinámicas de esa sociedad.

Las propuestas tienden a partir del análisis de una suma de causas examinadas bajo el prisma de teorías y opiniones asumidas como rutas hacia un desarrollo de avance y cambio pero que, al llegar a su conclusión tras seguir con atención la trama de desarrollo, se evaporan hacia una nada. Encontramos en ellos ideas y exposiciones de pensamiento que, en otro momento, hubieran avergonzado por elementales pero que, ahora, paradójicamente, generan fascinación o la desesperación de que un no hallarles un significado equivalga al malestar de no poder comprender la supuesta complejidad de esas acciones y, con ello, a auto-acusarse de haber quedado intelectualmente desfasado – razón por la que muchos se fuerzan a creer en eso, para evitar devenir un patético conservador.

Con ingenuidad o irresponsabilidad consciente, se viste de crítica afilada a la pura complacencia y a una frivolidad que, en un principio parece inofensiva y entusiasta, pero que queda transformada en una especie de narcótico entretenimiento, y que hace del arquitecto un agente absolutamente inútil para inducir efectivamente los cambios políticos e ideológicos que conducirían hacia una mejora objetiva de las condiciones sociales – por cuanto no es infrecuente poder interpretar algunas de esas acciones como discursos y planteamientos que, planteando soluciones o subversiones, únicamente parecen contribuir a la fijación de las problemáticas que teóricamente denuncian, convirtiéndose así , esencial y preocupantemente, en manifiestos (narcisistas) de la inacción.

‘Hipermodernidad: a saber una sociedad liberal, caracterizada por el movimiento, la fluidez, la flexibilidad, más desligada que nunca de los grandes principios estructuradores de la modernidad, que han tenido que adaptarse al ritmo hipermoderno para no desaparecer. E hipernarcisismo: época de un Narciso que se tiene por maduro, responsable, organizado y eficaz, adaptable, y que rompe así con el Narciso de los años posmodernos, amante del placer y las libertades’. (ix)

(i) José Antonio Marina, Las arquitecturas del deseo. Una investigación sobre los placeres del espíritu, Barcelona: Anagrama, 2007 (página 29).
(ii) www.andresjaque.net
(iii) La exposición tuvo lugar dentro del marco de la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2010.
(iv) Andrés Jaque entrevistado por Hans Ulrich Olbrichst http://www.youtube.com/watch?v=cxyxTiABdYo&feature=player_embedded
(v) http://vimeo.com/13820022
(vi) Jordi Costa y Darío Adanti, Mis problemas con Amenábar, Barcelona: Glenat, 2009 (página 3).
(vii) Andrés Jaque entrevistado por Hans Ulrich Olbrichst http://www.youtube.com/watch?v=cxyxTiABdYo&feature=player_embedded
(viii) K.Michael Hays, ‘Inventories of Suspicion’ en Jennifer Sigler (ed.), 109 Attempts to address six simple and hard Questions about what Architects do today and where their Profession might go tomorrow. Hunch 6/7, Rotterdam: Berlage Institut, 2003. (página 231).
(ix) Sébastien Charles, ‘El individualismo paradójico’ en Gilles Lipovestky, Los tiempos hipermodernos, Barcelona: Anagrama, 2006 (página 27).

por Alicia Guerrero Yeste y Fredy Massad

Nota originalmente publicada Exit Express, 54, Madrid, Octubre 2010.

Más información > http://www.btbwarchitecture.com 

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