5.12.2025
Entender al arquitecto
Llevo años trabajando entre arquitectos y he conocido ya a muchas generaciones de arquitectos y arquitectas formados en nuestra escuela de la Universidad de Navarra y en otras muchas.

Universidad de Navarra (España)
Jóvenes o mayores, jubilados o recién graduados, navarros, iberoamericanos, españoles, europeos y asiáticos. Y reconozco que algo tiene esta formación que hace que mi admiración por ella se incremente cada vez más con el paso de los años.
Confieso que yo no podría ser arquitecto. Aunque quizá, por tener una forma de razonamiento comparable, yo también necesito de un lápiz y un papel para pensar. Tal vez sea eso lo que me permite entender bien la sustancia de esta profesión.
Tengo el pleno convencimiento que cada persona ha de estudiar, desarrollar y potenciar las aptitudes que la naturaleza le ha concedido. Quien se conoce bien, elegirá bien. Esa es la garantía de éxito que llevará a una persona a estudiar disfrutando la formación que escoja.
Igualmente, ese acierto en la elección de los estudios, en la formación académica que uno recibe y en la profesión que se elige o se encuentra, nos convierte a muchos en privilegiados e incluso en workaholics. Ese índice se multiplica por cien en el caso de los arquitectos, profesión apasionante como pocas.
El arquitecto construye, pero ¿cómo se construye un arquitecto?
En primer lugar, hay que enseñarle a mirar. A contemplar, a entender las proporciones y las medidas y a que sea capaz de plasmar con un simple lápiz lo que está imaginando en su cabeza. Después, tiene que aprender a entender al ser humano, a la vida y sus necesidades, al cliente. En tercer lugar, debe conocer la historia: lo que se ha realizado y ha sobrevivido exitosamente al tiempo y lo que no lo ha hecho.
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