30.3.2026

El barrio, como última resistencia social. Ensayo acerca de los barrios pasados, presentes y futuros (I)

Hablar de barrios, es hablar de cierto modo de arquitectura; hablar de arquitectura, es hablar de cierto modo de ciudad; hablar de ciudad, es, indefectiblemente hablar de su escala pequeña, el barrio y hablar de barrio, es hablar de la importancia del valor social.


El barrio, como última resistencia social. Ensayo acerca de los barrios pasados, presentes y futuros (I) Adolfo Gabriel Ayala Moreno

“Barrio es una palabra que ha llegado a sonar como un poema de San Valentín. Como concepto sentimental, barrio es dañino para el urbanismo. Como tal, impulsa a moldear a la fuerza la vida de una ciudad como imitaciones de la vida residencial o provinciana. El sentimentalismo juega melosas intenciones en lugar de con el sentido común.”

Jane Jacobs

Un poco de historia para entender el presente

Así como las células determinan el correcto funcionamiento y salud del organismo humano, los barrios son los que determinan el correcto funcionamiento y salud de la ciudad. Del mismo modo que el organismo humano no puede prescindir de las células, las ciudades no pueden prescindir de los barrios. Se ha escrito acerca de los barrios tanto como se sabe acerca del universo, y el universo es una gran incógnita. La ciudad es Una gran estructura conformado por un sistema, dividido por el municipio, alcaldía o ayuntamiento, tantas veces crea necesario, sea en diez o en cien partes, la Unidad seguirá siendo el barrio. La “mancha de aceite” —como lo mencionaría Le Corbusier al sobrevolar Buenos Aires en 1929— se ha extendido tanto que ha llegado a sectores rurales, modificando las condiciones del lugar, o dicho de otra manera, imponiendo nuevas condiciones. La urbanización no conoce de límites, tanto así, que le hemos designado siglas a las ciudades: AMA, AMBA, QDM, RMRJ, AMM, GL, AMLP, RMS, AMB, ZMVMX, AMB, GP, ACNS… en todos los casos, como la metáfora que utilizó Le Corbusier, la “mancha de aceite”, son como gotas que caen en papel absorbente y se expanden hasta ser absorbidas por ellas mismas, como aquella imagen del pez grande que se come al pez pequeño, hasta que llega otro y se come al anterior, y así, de manera sucesiva, una ciudad se traga a otra, pero, ello no implica la pérdida de la unidad, ésta seguirá latiendo y resistiendo.

Mucho se ha escrito acerca de las ciudades, pero, ¿de los barrios quién se ha ocupado? Una gran defensora sin lugar a dudas lo fue Jane Jacobs en Muerte y Vida de las grandes ciudades, expone sus razones por las cuales esa Unidad que es el barrio, se debe defender. Pero no fue la única exponente, hurgando, encontramos también a Francesco Tonucci, quien en La ciudad de los niños, nos explica la importancia de pensar junto a los niños esa “ciudad ideal”, ciudad en la que ellos vivirán, y no en aquella que nosotros nos imaginamos que será mejor para ellos. Henri Lefebvre, David Harvey y otros autores, nos hablan y explican acerca de El Derecho a la ciudad, como un derecho universal, pero, si en las áreas rurales se vive mejor que en la ciudad, ¿por qué querríamos acceder a ella? Dejando de lado esta dicotomía, Jacobs, nos da varios motivos por los cuales debemos defender ese derecho universal que es la ciudad, insistiendo en la idea de la unidad primera de toda ciudad, el barrio.

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