28.1.2013

Buenos Aires hacia una densificación conducida

El área sur de la ciudad de Buenos Aires constituye un territorio de ancho variable que se circunscribe entre las autopistas 25 de Mayo y Dellepiane, la avenida General Paz y el Riachuelo.

Lo componen unos pocos barrios densamente edificados y muchos otros con grandes predios vacantes; unos con una intensa actividad comercial y otros netamente residenciales. Tras esta aparente heterogeneidad, una cualidad los une: constituyen los de desarrollo más retrasado respecto del resto de la ciudad, cualidad que se evidencia en su espacio público y en las condiciones de habitabilidad, en el abandono y en la degradación de su tejido, donde la inseguridad y la pobreza se expresan como constantes.

Estructura urbana y conflictos emergentes
Aunque tradicionalmente la ciudad le ha dado la espalda, el eje estructurante del área ha sido desde siempre el Riachuelo, organizando el territorio en función de actividades portuarias y productivas, y ofreciendo un marco apropiado para la localización de grandes equipamientos. Cuenta además con un sistema de amplias avenidas que le imprimen una alta capacidad de articulación, tales como: 9 de Julio Sur, Patricios, Sáenz, Entre Ríos, Caseros, Amancio Alcorta , Perito Moreno, Roca y 27 de Febrero.

Sin embargo, su capacidad para dinamizar un desarrollo urbano se encuentra severamente oprimida ante la presencia de grandes predios que desarticulan la trama, generando fracturas en la conectividad interna y con su entorno, y segregan población. Concebido históricamente como “patio trasero”, allí se situaron aquellas actividades rechazadas en el resto de la ciudad: fábricas, depósitos y talleres; ejes ferroviarios y playas de maniobras -Belgrano Sur-; instalaciones hospitalarias -los nosocomios Borda, Moyano, Muñíz, Garraham- y penitenciarias –como la cárcel de Caseros-.

Constantes del deterioro y la segregación
Por otra parte, el área se caracteriza por las condiciones habitacionales deficitarias; la precariedad y la irregularidad. Más de la mitad de su población vive en inquilinatos, en inmuebles intrusados, en hoteles y pensiones. Asimismo, allí se localiza la mayor cantidad de villas y asentamientos de la ciudad -la Villa 3 (Soldati), la 20 (Lugano), la 21-la 24 (Pompeya), la 26 (Barracas), la 1-11-14 (Bajo Flores)-. Los conjuntos habitacionales característicos de los años ´60 y ´70 (Soldati, General Savio, Piedra Buena) evidencian lo infructuoso del modelo bajo el cual fueron concebidos, con formas reproducen la segregación social, la fractura del tejido y degradan el entorno.

Si bien el área sur cuenta con grandes predios verdes, se encuentran en alto grado de deterioro y contaminación o cegados al uso público. Su potencialidad entonces aparece desactivada. Desde esta perspectiva, en la Ley 2930, promulgada a fines de 2008 por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, que aprueba el Plan Urbano Ambiental, asume este marco problemático y propone acciones tendientes a revitalizar toda la zona. Y uno de las estrategias en las que se funda es la de la densificación, a fin de aprovechar desde la diversidad su potencial para reequilibrar la sobreocupación del área norte.

Mayor densidad, mayores oportunidades
Para el desarrollo del área sur -a partir de un proceso de densificación conducida- deben reconocerse los procesos que en su interior se reproducen a diferentes escalas, sus especificidades y relaciones, y plantearse una fuerte apuesta a la gestión como herramienta técnico-política de actuación. El saneamiento ambiental resulta primordial en la secuencia de acciones, coordinadas interjurisdiccionalmente, que se orienten hacia la dotación de infraestructura urbana básica, hacia la ejecución de obras hidráulicas de control de inundaciones, hacia la depuración de los cursos de agua.

En siguiente orden, permeabilizar las barreras urbanas generadas por los grandes predios, por suelo vacante o por ejes ferroviarios, fomentar la ocupación de terrenos ociosos, mejorar las condiciones del espacio público y del hábitat, revitalizar los centros urbanos y favorecer la accesibilidad por transporte público constituyen lineamientos detonadores para la recuperación del área. A partir de entonces podrá promoverse la atracción de población, atendiendo cuidadosamente al papel asignado a la normativa urbanística en la regulación de los procesos que se disparen desde el plan.

Un millón de habitantes para el área sur
Con lo cual, densificar el área sur con un millón de habitantes pareciera ser una estrategia que, luego de preparado el territorio, permitiría impulsar -a partir de una nueva dinámica urbana y una mayor diversidad- su recuperación socioterritorial. En términos generales, impulsar un desarrollo residencial intensivo implica:
– Consolidar al Riachuelo como eje estructurante del área sur, generando un corredor verde y mejorando la calidad del ambiente urbano. Consiste en la creación de parques lineales, incorporando áreas de encuentro, descanso y recreación, con forestación y equipamiento adecuados.
– Propiciar la integración de las villas y asentamientos precarios y proveerles equipamiento social y comunitario básico. Entre otras acciones: abrir calles para regenerar la trama urbana y garantizar la accesibilidad –en particular del transporte público-, construir centros de atención sanitaria primaria en los asentamientos, comedores comunitarios y escolares, promover la recuperación de instituciones barriales y entes vecinales.
– Revitalizar el parque edilicio existente mediante la ejecución de programas de créditos para refacción de viviendas y reconstrucción de aquellas con falencias o daños estructurales; ampliar la oferta residencial en sectores ociosos y mejorar las condiciones de habitabilidad del entorno. Implica apalancar la inversión privada pero con la prioridad del interés público, posible a través de la utilización de instrumentos tales como convenios urbanísticos, operaciones urbanas y operaciones consorciadas.
– Favorecer la conectividad entre la ciudad y los municipios del conurbano sur mediante la creación de nuevos puentes y la puesta en valor de los existentes, de modo de potenciar los intercambios de la Ciudad con el conurbano sur.
– Reordenar los centros de trasbordo, fortalecer los centros urbanos barriales y generar nuevas centralidades en predios vacantes; con el fin de disparar procesos de revitalización de las actividades urbanas y dinamizar procesos de su recuperación.
– Promover las residencialización de sectores industriales obsoletos, a fin de disparar procesos de integración con la trama urbana. Esas áreas en desuso deben entenderse como vacíos urbanos que generan un deterioro, dinámico y siempre en aumento, de sus áreas circundantes: un círculo vicioso que debe ser revertido.
– Fomentar la densificación de los corredores, capitalizando el bajo nivel de ocupación y las vacancias de suelo que esos ejes ofrecen. Para ello es necesario redefinir algunos indicadores morfológicos del tejido urbano, como el potencial constructivo y los usos del suelo; asimismo garantizar la mejor accesibilidad y mayor fluidez en la movilidad vehicular en esos ejes a través de proyectos de mejoramiento del espacio público.
– Dotar de mobiliario urbano de calidad en todo el espacio público –plazas, calles comerciales, centros de transbordo y en particular en los entornos de complejos habitacionales-, como apuesta a la recuperación democrática del área.
– Revitalizar los centros comerciales locales a través del mejoramiento de su espacio público, proveerles de alto nivel de accesibilidad mediante el transporte público, fomentar la asociatividad entre comerciantes.
– Impulsar un aggiornamiento normativo como parte del paquete de acciones de promoción e incentivo urbano. Es preciso definir instrumentos de gestión urbana ajustados a la realidad local y que persigan la concreción de los objetivos particulares planteados.

En consecuencia, el área sur debe apostar a una densificación intensiva para revitalizar su territorio y, de ese modo, contribuir al reequilibrio de la ciudad. Y esto sólo es posible con la aplicación de instrumentos específicamente diseñados, reconociendo a la multiplicidad de actores que intervienen y en respuesta a complejidad de los procesos urbanos que allí se reproducen. La densificación conducida entonces, que promueva la mixtura social, es la clave para recuperar el área degrada del postergado sur de la ciudad.

(*) Versión adaptada de trabajo publicado en Buenos Aires, Revista de Arquitectura Nro. 238, Sociedad Central de Arquitectos, 2010, pp. 80-81.

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