2.10.2025
Architecture as a hobby: un negocio ruinoso
Últimamente se está hablando en la red de la posibilidad de sobrevivir, no ya como arquitecto, autónomo, sin contrato, etc, que ha pasado a convertirse en algo incluso que envidiar, sino como estudio de arquitectura. Una quimera, según se mire.

Architecture as a hobby: un negocio ruinoso
Por un lado, están los que opinaban que las estructuras artesanales y caseras podían ofrecer un alto grado de satisfacción al cliente en tanto en cuanto respondían de forma personalizada y cuidadosa, con productos arquitectónicos (perdón por la expresión) de alta calidad aunque en plazos no demasiado breves. Estas estructuras, en caso de proliferar como han hecho, sólo servirían, en nuestra opinión, para aumentar la competitividad malentendida ya que para el cómputo de gastos no se están teniendo en cuenta los necesarios espacios para trabajar (ya sean en alquiler o en propiedad convenientemente amortizada a lo largo de los años), los salarios de los socios o los gastos (compartidos con la propia vivienda) de agua, luz y comunicaciones, que pasan a imputarse al dueño del salón-comedor desde el que se ejerce la actividad. Es la estructura de trabajo de «empate a cero» en la que se ejerce sin ganar ni perder -en teoría- cuando en realidad en la práctica lo cierto es que se está poniendo dinero.
Por otro, encontramos los que reclaman frente a esta actitud romántica de ejercer la profesión a toda costa, el ponerle números a todos los gastos y estimar si realmente merece la pena seguir haciéndolo o, por el contrario, alquilar una vivienda menor y ahorrar el dinero de trabajar en un salón que no cumple sus uso sino como estudio-oficina. Optar por esta situación llevaría sin duda a la desaparición de muchos estudios que trabajan desde hace años ya sea haciendo currículum, sembrando para después recoger, trabajando gratis o casi para imposibilidad de trabajar en otra cosa, ya sea por falta de ganas o por falta de oportunidades.
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