Re-habitar el centro

Taller Proyectual
HABITAR EL CENTRO Históricamente el centro solia habitarse utilizando la misma tipología de casa de dos plantas la cual pertenecia a un propietario y este usualmente arrendaba la primera planta la cual era ocupada con actividades comerciales y la segunda planta era la residencia de ese mismo propietario, este modelo de ocupación fue criticado durante la decada de los veinte y en etapas posteriores por la subutilización del suelo urbano. Durante la época del movimiento moderno en la industrialización de la ciudad se opto por seguir el modelo de Chicago y New York y se comenzó a densificar el centro creando edificios en altura concibiendo así a la vivienda como simple mecanismo en donde había una apilación de plantas sin ningún tipo de relación interna. Las nuevas tipologías de edificio vertical residencial supone la pérdida de la interacción entre habitantes y sus relaciones conllevando así a la ausencia de espacios colectivos y desligandose del primer nivel que interactúa con el espacio urbano. El fenómeno de la industrialización del centro trajo consigo nuevos modelos de ocupación y por ende un ajetreado estilo de vida en él, las nuevas viviendas en altura se contagiaron de ese fenómeno y hoy en día es muy común ver en el centro edificios residenciales con vallas y carteles de negocios que funcionan allí mismo, en los apartamentos ocurre una extraña mixtura de comercio, servicios e industria lo que implica una perdida de los rasgos de habitabilidad, la denominada vivienda productiva que es una hibridación de residencia y actividades laborales, comerciales o de prestación de servicios conlleva a esta a ser una “vivienda invadida”. Los edificios residenciales pasaron de ser residenciales propiamente dichos a ser edificaciones comerciales informales con una hibridación espontánea mal planteada
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RE-HABITAR EL CENTRO

De los escenarios fragmentados a los escenarios colectivos.

La implantación del proyecto arquitectónico se establece bajo unos criterios proyectuales ligados a la conceptualización de las edificaciones propuestas para albergar las unidades habitacionales y sus usos complementarios. Por un lado entre las premisas rectoras de habitar el vacío se establece el hecho de generar unos espacios urbanos y colectivos que dignifiquen los vacíos que dejaron las pérdidas de las arquitecturas del pasado, por lo cual el predio elegido supone un punto estratégico en donde el pasado y el presente se entremezclan. La cercanía al Coltejer, en donde yacía el teatro Junín, el mismo nombre que posee el pasaje que comunica a la catedral metropolitana con la iglesia de San Antonio, el pasaje la Bastilla que cruza el predio y relaciona dos grandes vestigios de antaño, los extintos teatros Junín y Bolívar desembocando en Ayacucho, la quebrada Santa Elena que fluye bajo la playa se rememora a través de la rambla que vincula directamente al proyecto y se genera así una superficie sobre el predio que funge como extensión del espacio urbano y se inmiscuye entre las edificaciones propuestas dándole así un valor predominante a un vestigio natural que sigue  fluyendo bajo la modernidad.

 Por otro lado en la concepción de los paseos urbanos este se adhiere al borde del predio para contener las zonas comunales y el espacio público que involucran ambos edificios. Al liberar su primera planta este otorga un zócalo a la ciudad en donde las actividades tradicionales del pasaje peatonal de la Bastilla seguirán vigentes y se involucrarán al proyecto. Este posee también una influencia inmediata de la rambla de la playa ya que la quebrada Santa Elena en tiempos remotos se concebía también como un paseo urbano.

La rambla del paseo la playa remata en una plazoleta generada en el predio al retrasar los volúmenes que albergarán el programa arquitectónico brindándole así al sector un espacio público soportada por una gran superficie multipropósito en donde se podrán realizar actividades tradicionales como lo son bazares, trueques, ferias y eventos públicos. Como usos complementarios se plantean dos escenarios urbanos, un pequeño teatro sobre el pasaje la Bastilla que rememora dos grandes teatros extintos en el centro, el Junín y el Bolívar que a su vez, la huella que dejaron se encuentra sobre ese mismo eje del pasaje peatonal, sobre su cubierta habrá otro escenario al aire libre que tendrá un gesto de reconocimiento sobre el patrimonio existente valorándolo como fondo escénico de los eventos realizados allí. El segundo escenario se configura como un recinto polivalente en el cual se pueden celebrar desde actos solemnes, eventos públicos y recreativos hasta eventos deportivos para brindarle así al centro de la ciudad un proyecto con unas dinámicas mixtas y constantes que garanticen la apropiación y regeneración del espacio urbano. Sobre la cubierta de este segundo escenario se generará una terraza que integrará ambos edificios en una zona comunal de esparcimiento y ocio para sus habitantes generando así un proyecto integral desde lo social, arquitectónico y urbano.

Información de la obra

  • Estado: Croquis/esquema
  • Autores: Miguel A. Arias,David Villegas

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