17.4.2013

Edificio AGROS, en Portugal

El emplazamiento del edificio es el resultado de un estudio urbanístico realizado previamente para una parcela 220.000 m2 donde Agros deseaba concentrar su sede y todos sus servicios, hasta ese momento geográficamente dispersos. El nuevo espacio contiene también una serie de servicios sociales, recreativos y culturales, centrados en la relación con la naturaleza, un concepto que subyace en la actividad de la empresa.

La visibilidad que se requería para la sede de la compañía determinó que el lugar elegido fuera el más cercano posible a la autopista A28 que limita con el terreno hacia el este, completando a su vez el eje principal que conforma la carretera que estructura el perímetro.

Mientras que nuestro cliente quería hacer hincapié en la fuerza y en la representatividad de Agros UCRL como una unión de cooperativas que ha crecido constantemente durante los últimos 60 años esforzándose en el desarrollo de la agricultura portuguesa, a través de una nueva sede simbolizado por una torre, el Plan Director Municipal para el sitio definió los límites de la edificación. Para nosotros, el edificio debía reflejar los sorprendentes niveles de exigencia, rigor y modernidad de la empresa, caracterizados por el uso de tecnologías de vanguardia para apoyar la producción de leche. El gran desafío que se nos planteaba era responder con un diseño que a su vez fuera notable por la audacia estructural del edificio, lo que planteaba un desafío aún mayor para el equipo de ingeniería que nos han apoyó durante todo el proceso. Como una manera de eludir las limitaciones urbanísticas de altura, propusimos que el edificio fuera leído como una «torre acostada», pero sin renunciar a la importancia y al simbolismo que un edificio de estas características presupone. El edificio se define por un paralelepípedo puro de dos pisos, que se manifiesta por su dominio longitudinal, acentuado por el voladizo de 8 m en la fachada este, suspendido parcialmente sobre el espacio verde que lo rodea. La construcción de 3.200 m2 «descansa» ligeramente sobre un basamento en el lado oeste – sur, que forma el estacionamiento por encima del suelo, rodeado y atravesado por el verde, el cual se apoya tan solo en la escalera de emergencia que simula un gran pilar.

El acceso es centralizado y está servido por un gran rampa que conduce a la entrada remarcada por la doble altura del vestíbulo. La organización interna del edificio es muy clara. El programa consta de cuatro unidades funcionales: los tres departamentos y la administración, que se presentan en un plano casi simétrico en dos plantas divididas en dos alas, al norte y al sur. Todos los servicios comunes y los accesos a las dos alas del edificio se encuentran en el centro. Las dobles alturas que caracterizan a las zonas de acceso proporcionan transparencia e interacción entre los diferentes espacios de uso común, lo que les da una mayor dinámica. Además, el patio al aire libre arbolado, semi-cerrado en cada una de las dos alas del edificio, refuerza la proximidad entre los departamentos superpuestos. Estos patios, que sirven para marcar la relación con el paisaje de los alrededores, también impiden que la circulación se vuelva demasiado interna, lo que beneficia a las salas de estar que preceden a las zonas de espera de las oficinas de los jefes de los distintos departamentos.

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Sobrio pero expresivo, en la combinación visual de los acabados exteriores del edificio también subyace el simbolismo. La blancura de la leche, la esencia de Agros, se logra con mármol de Estremoz cuya densidad se contrapone con la transparencia del cristal térmico de color gris oscuro, resultando un conjunto diferenciado de contrastes, reflejos e interacción de luz, que le dan al edificio una expresión dinámica. La visibilidad del edificio no debía perderse en la noche, por lo que su fachada fue tratada como una gran caja de luz auto-iluminada, logrando reflejar la imagen de una empresa que funciona las 24 horas del día, los 365 días del año.

Desde el punto de vista constructivo, el conjunto arquitectónico busca explorar los límites de la construcción en hormigón armado. Los grandes voladizos que caracterizan el equilibrio estructural del edificio se logran mediante la creación de una sólida plataforma en hormigón armado con pretensado transversal y longitudinal, capaz de soportar el volumen de las plantas superiores, resueltas con una estructura modular más ligera de pilares metálicos y delgadas losas de hormigón. La base que soporta este volumen es un sótano semienterrado construido íntegramente en hormigón armado, donde se ubican los estacionamientos y los depósitos.

 

Original text in English

The siting of the building on the land results from a previous urban study for a 220,000m2 plot of land where Agros wished to concentrate its headquarters and all its geographically dispersed support services. The new space would also contain a number of other social, recreational and cultural facilities, and should focus on the relationship and involvement with nature, a concept that underlies the company’s activity.

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The visibility that was required for the Company’s Headquarters pointed to a location as close as possible to the A28 motorway which borders the land to the east, completing, in turn, the main axis that was created as a structuring road for the perimeter.

While our client wanted to stress the strength and representativeness of Agros UCRL as a union of cooperatives that has steadily grown over the past 60 years, striving towards the development of Portuguese agriculture, with a new headquarters symbolised by a tower, the Municipal Master Plan for the site defined the limit of the ground and first storeys. For us, the building should be a reflection of the levels of demand, rigour and modernity of this company which somehow surprised us, as it is characterised by the use of cutting edge technologies to support its milk production. It presented us with a great challenge, and we wanted to respond with a building design that would also be notable for its structural boldness, and this posed an even greater challenge for the engineering design team that supported us throughout the process with persistence and technical competence. As a way to circumvent the urban planning constraints on its height, we proposed that the building was read as a «recumbent tower» but without relinquishing the importance and symbolism that a building of these characteristics presupposed. The building is defined by the length of a pure parallelepiped two-storey mass, highlighted by its longitudinal dominance, accentuated by its 8m overhang the length of the east façade and by its partial suspension over the green space that surrounds it. This 3,200m2 building «rests» lightly on a base at the west/south, which forms the car park, and is clear of the ground, remaining surrounded and traversed by nature’s greenery and only resting on an emergency staircase that simulates a large pillar.

The access is centralised and served by a large ramp which leads to the entrance marked by a large, double height, exterior, covered lobby. The building’s internal organisation is very clear and disciplined. The programme comprises four functional units – the three Departments and the Administration, which are laid out in an almost symmetrical plan on two floors, divided into two wings, north and south. All the common services and the accesses to the two wings of the building are located in the centre. The double heights that characterise the common access areas provide the transparency and interaction between the various spaces of common use, which gives them a greater dynamic. There is also an outdoor, tree-lined, semi-closed patio in each of the two wings of the building, which streamline and strengthen once more the architectural proximity between the overlapping departments. These patios that serve to mark the relationship with the surrounding countryside also prevent circulation becoming too internalised, and this benefits the lounge/waiting areas that precede the areas designed for the heads of the various departments.

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The building’s sober but expressive visual combination of exterior finishes also has underlying symbolism. The pure whiteness of milk, the essence of Agros, is achieved with Estremoz marble that sets off the density and transparency of the dark grey thermal glass, resulting in a differentiated set of contrasts, reflections and light interplay throughout the day that give a dynamic expression to the building. The visibility of the building should not be lost in the evening, so its façade was treated like a large self-illuminated light box that at any time of the day holds the gaze of passers-by, managing to reflect the image of a company that works 24 hours a day, 365 days a year.

From a constructive point of view, the architectural ensemble aims to explore the boundaries of reinforced concrete construction. The large overhangs that characterise the structural balance of the building are achieved by creating a solid platform in reinforced concrete with transversal and longitudinal prestress, capable of withstanding the volume of the upper floors, consisting of a lighter, mixed modular structure with metallic pillars and thin slabs of concrete. The base that supports this volume is a semi-buried basement, designed for parking, storage and plant rooms, and built entirely in reinforced concrete.

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