8.11.2012

Reciclaje Palacio Barolo

Como premisas fundamentales consideramos importante recuperar el valor del arco como marco de acceso al edificio y mantener la transparencia del pasaje. Rescatamos la idea de que el arco es el elemento de delimita el espacio y da continuidad al Pasaje. Para lograr esto, se propuso demoler la intervención que se había realizado, restaurar el arco original, y colocar un único paño de vidrio que ocupa todo el vacío generado por el arco.

Proyecto
La intervención es mínima, la estructura es lo único que se adhiere al edificio. Sólo se interviene en lugares puntuales que es donde ésta necesita sujetarse. El vidrio está separado unos 5 centímetros de la arcada, por lo tanto no se altera su fachada, factor que consideramos importante para un edificio histórico. De esta forma, el arco enmarca el espacio, la intervención busca no alterar este concepto. La decisión de no colocar un marco de carpintería refuerza esta idea. El cerramiento es usado como transparencia, no como una puerta.

Planteamos la estructura con una modulación independiente de lo existente, despegándola del arco. La estructura está conformada por dos parantes verticales de hierro con piezas especiales de sujeción en sus extremos. Esta se completa con unas bandas horizontales del mismo material que rigidizan la estructura y sirven de apoyo a los vidrios. La forma y disposición de los elementos de esta estructura están diseñados para absorber los empujes producidos por la acción del viento.

Los materiales elegidos son los mismos que los existentes en el edificio, hierro y bronce. De esta manera se consideró utilizar el hierro en los elementos estructurales, y el bronce en las terminaciones, como manijones , zócalos, herrajes y los elementos que conforman los detalles del cerramiento.

Antecedentes
El Palacio Barolo fue inaugurado en 1923. Fue proyectado por el arquitecto Mario Palanti para el industrial textil Luis Barolo. Imaginaban en el futuro una Europa devastada por las guerras y para este escenario proyectaron el edificio. El objetivo era rescatar las cenizas del Dante, trayéndolas a un lugar apropiado. Su estructura, haciendo referencia a La Divina Comedia reproduce el Infierno, el Purgatorio y el Cielo.

En la planta baja, el Pasaje Barolo vincula Av. de Mayo con la calle Hipólito Yrigoyen. El planteo inicial era un pasaje totalmente abierto al espacio urbano. En 1940, debido a la entrada de lluvia y viento, se realizó la primera intervención en los arcos de acceso al Pasaje. Se agregó a la estructura original una estructura de hormigón armado y un cerramiento de ladrillos de vidrio. Si bien esto solucionó en parte el problema de la entrada de agua, esta intervención alteró el carácter del edificio y del pasaje, así como también la importancia del arco como marco de acceso al edificio.

Para el año 2000, el pasaje se encontraba muy deteriorado, sus estucos y muros de piedra parís estaban atacados por la contaminación, el smog, la entrada de palomas, y hasta de motocicletas que se estacionaban en el pasaje. Para proteger el Pasaje, el Consorcio de Propietarios planteó la idea de controlar el acceso al Pasaje.

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