13.11.2006

Centro Cultural Bicentenario: 1er. Premio (pág. 2)

3.3- Propuesta 3. Un parque lineal o «PARQUE DEL BICENTENARIO»
Toda vez que se intentó, en los dos últimos siglos, renovar o potenciar un sector central para la ciudad, pero olvidado o degradado, se apeló a la tradición del parque. El diseño para el nuevo PARQUE DEL BICENTENARIO no implica solamente la incorporación de «verde», sino plantea dos cuestiones básicas:
a) la sociabilidad extendida, democrática. En este sentido, la propuesta para el PARQUE DEL BICENTENARIO es epítome de espacio público. Tal era la idea de Sarmiento al crear el parque de Palermo: «Solo en un vasto, artístico y accesible parque, el pueblo será pueblo; sólo aquí no habrá extranjeros, ni nacionales ni plebeyos». Este parque lineal recoge la memoria de los impulsos más progresistas en nuestra tradición urbana.
b) Implica un área reconocible, armónica; un ámbito de descanso en condiciones saludables. El PARQUE DEL BICENTENARIO se sumará al esfuerzo de los sistemas de espacios verdes propuestos por el Gobierno de la Ciudad, jugando por un lado un papel regenerador (la «respiración de las ciudades») como pulmón para el área micro-centro y por el otro un papel didáctico (la formación de una sociabilidad ciudadana, el encuentro con el otro; también el contacto con las novedades culturales, artísticas y recreativas a través del juego los «episodios» y las «folies».

A partir de estas premisas generales, el proyecto propone algunas ideas específicas para el área, en diversos niveles:
a) Parque del Bicentenario: Un paseo público que integra los espacios verdes existentes desde la Plaza Roma hasta la Plaza A. P. Justo, con los nuevos espacios propuestos de jardines y Plaza de la Artes, conformando un espacio cívico de largas visuales y áreas de programas recreativos . Se trata de una grilla, resignificada por ejes y diagonales, mejor adaptadas al cambio histórico sin perder identidad, que la imitación de lo natural. Una nueva promenade urbana cuyo diseño especifico será seguramente razón de una futura convocatoria de ideas.
b) Plaza de las Artes: Un espacio neutro y claro destinado a integrar el edificio, con su fachada principal como telón de fondo, con los distintos jardines que componen el Parque del Bicentenario. Esta plaza seca, espacio institucional de acceso al centro cultural esta enmarcada por dos fuentes con cien jabalinas de acero inoxidable de 20 metros de alto cada una que con sus movimientos generan sonidos acampanados que conmemoran la celebración del Bicentenario.
c) Jardines del Bicentenario: Un sistema de jardines de especies nativas sobre el nivel de calle define el limite Este del Parque. Por de bajo de estos, varias capas componen el área de transferencia plurimodal de transporte (descripta en 2.1).

MEMORIA DESCRIPTIVA
ARQUITECTÓNICA
4. El edificio
4.1- El edificio-ciudad
El edificio de Correos fue pensado como objeto, cerrado en si mismo. Nuestra propuesta entiende el nuevo Centro Cultural del Bicentenario como una pieza clave en la conformación espacial del nuevo Parque Urbano, convirtiendo al viejo Correo en un edificio activo, permeable y vibrante que se integra con la ciudad a partir un plano de uso desdoblado en varios niveles que conduce a los transeúntes desde el parque y la ciudad al centro del edificio transformando su condición inicial de edificio-objeto en edificio-ciudad.

Esta plaza cubierta / piso-parque en el sentido antes planteado; al ampliar sus consideraciones convierte al viejo Correo en parte fluente de la sociabilidad urbana. La actividad penetra en él sin solución de continuidad: su estructura arquitectónica lo avala.

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4.2- Forma: Proporción y espacio
Nos encontramos con un edificio académico de valor histórico y patrimonial cuya «envolvente» debe mantenerse. Es decir: su aspecto visual representativo, que indica órdenes, simetría, planos, aristas y ausencia de reflexión sobre el «espacio» en sentido moderno, se preserva íntegramente tanto en su exterior como en las áreas ceremoniales o palaciegas del interior (el tercio del edificio sobre calle Sarmiento).
En la parte posterior del prisma edilicio (dos tercios del edificio sobre calle Corrientes), aquella que por sus funciones técnicas originales se materializa con una arquitectura y una tecnología de tipo industrial permite una intervención mayor generando el vacío necesario para la localización de los programas arquitectónicos contemporáneos. En el se insertan diversas funciones y múltiples espacios como salas de museo de distinto tamaño y forma, que permiten albergar las variadas producciones del arte contemporáneo; salas de música sinfónica y música de cámara, restaurantes -galería, etc.
Los nuevos espacios generan un fuerte contraste con el cierre perimetral existente, que se preserva en forma integral.

4.3. Las Plazas de la Cultura
Los contrastes establecidos por los dos tipos de intervenciones arquitectónica: por un lado la restauración y reconversión de los interiores del área palaciega (arquitectura neoclásica en la tradición académica del siglo XIX) para adecuarlos al programa de usos requeridos; y por el otro la construcción de los nuevos espacios para albergar los grandes programas de la cultura: salas de concierto y museo (arquitectura contemporánea para el siglo XXI); se reencuentran a partir de un sistema de espacios públicos estratificados en los distintos niveles espaciales del edificio.
Como ya se mencionó en el punto 2.1, el Atrio del Bicentenario es la plaza que unifica los distintos niveles de acceso peatonal desde el parque y la ciudad y los distintos accesos de transporte a nivel de subsuelo. Este nivel se transforma en el gran Hall del Centro cultural donde se ubican los sectores de informes y boleterías, las áreas gastronómicas (cafés y restaurantes), las tiendas y áreas de exposiciones temporarias. En el se hallan claramente identificados los sistemas de movimiento público para acceder a los distintos programas y áreas del CCB en sus distintos niveles.

En el nivel +11,56 m del área institucional del antiguo edificio del Correo se localiza uno de los espacios mas emblemáticos y representativos de la arquitectura a preservar: El Hall y el Salón de los Escudos (área que se restaurará como salón de usos múltiples mientras que las oficinas adyacentes concentrarán las actividades de Dirección del Centro Cultural), el primero se unifica con el foyer principal de la Gran Sala de Conciertos conformando «la Plaza de la Música» que se complementa con salas de exhibición permanente del Museo que serán destinadas a exhibir colecciones vinculadas al tema como: museo del tango, museo del folklore, etc.
El nivel + 24,16m, aprovechando la superficie de la cubierta de la Gran Sala de conciertos como espacio principal, se transformará en «la Plaza de los Museos», que de la misma forma que la plaza de la música, unificará las dos partes del edificio. El emblemático Salón Evita se preservará íntegramente dotándolo de una infraestructura capaz de albergar distintas actividades. Las oficinas adyacentes se consolidarán como Dirección Administrativa y Dirección y Curaduría del área de Museos.
El Edificio remata en el nivel + 50,25m, con la «Plaza Mirador» un plano de uso intenso que reclama la quinta fachada como un sector público destinado a actividades de ocio, recreación y gastronomía (cafeterías y restaurantes) que disfrutarán de las vistas aéreas del área centro, Puerto Madero, Reserva Ecológica y el Río.
Este nivel encuentra su punto culminante en la revalorización de la Cúpula
Principal del edificio de Correos transformando, un espacio residual sin uso, en uno de los puntos más significativos del Centro Cultural. La Cúlpala preserva su estructura resistente metálica y su ornamentación superior reemplazando su actual cubierta por una nueva envolvente translucida, convirtiendo este sitio no solo en un punto singular de la «Plaza Mirador» sino también en un escenario para expresiones culturales y artísticas no tradicionales.
De esta manera el Centro Cultural del Bicentenario, sin perder su unidad y contundencia, podrá contar con diferentes puntos de intensidad, dentro de su estructura espacial, que representen a las áreas más emblemáticas del programa.

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4.4. La jaula, el chandelier y la ballena azul
El espacio arquitectónico contemporáneo esta definido en el nuevo CCB por estos tres elementos singulares:

4.4.A- La Jaula
Dentro del vacío que generamos en el área industrial del edificio, la nueva intervención, el proyecto plantea la construcción de una jaula tectónica de columnas metálicas repetitivos que funcionan como soporte vertical de la estructura vierendeel de techo descargando sus esfuerzos hacia las fundaciones. Se define de esta manera una nueva fachada, transición entre dos tiempos históricos: pasado y presente.
Esta estructura espacial, construye una caja virtual en la que flotan volúmenes, que se realzan por los juegos de luces, sombras y transparencias produciendo un espacio mágico, fluido e ilusorio.
De acuerdo al recorrido que cada visitante realice podrá encontrar innumerables cambios de formas, texturas, materiales y colores generando una sensación efímera cambiante y sorprendente.

4.4.B- El Chandelier
Hemos jugado con el paralelo que suponían en el siglo XIX, los grandes candeleros suspendidos en halles y salas teatrales y musicales («chandelier»), que resultan representativos, aún hoy, de la actividad.
Siguiendo con la lógica del objeto análogo, esta nueva pieza arquitectónica cuelga sus tres planos de usos de la estructura vierendeel de techo, permitiendo la visualización de su conformación geométrica tridimensional desde distintos planos.
Su forma era fuertemente tectónica: aunque se lee en conjunto, se pueden reconocer los elementos de su construcción. Ligados a la representación social como la misma actividad que iluminaban; flotaban dentro del espacio teatral.
El espacio interior contenido dentro del «chandelier contemporáneo» alberga las grandes salas de exhibición temporaria del museo. Salas de gran flexibilidad espacial que permiten su adaptación y subdivisión acomodándose a diversas manifestaciones artísticas. Su materialidad, paneles que varían su transparencia con los efectos de la luz, permiten asilarlas o vincularlas con los diversos espacios del Centro Cultural.

4.4.C- La Ballena Azul
Paradigmático de nuestra intención resulta el espacio proyectado para la sala sinfónica, cuyas dimensiones y determinaciones técnicas le otorgan un lugar central en la composición. A este objeto monolítico lo hemos llamado «la ballena azul».
La gran sala sinfónica resulta un «monstruo» con diversas cualidades. La ballena que emerge suspendiéndose en el aire, carece de aristas, carece de encuentros, carece de forma en el sentido tradicional.
La sorpresa será máxima para quien ingrese al edificio a través del nuevo plano espacial planteado como principal, extensión del plano-parque urbano. ¿Y no era precisamente la sorpresa, originada en los episodios contrastantes anudados por los diversos recorridos, una de las tácticas características del jardín italiano? A ellos los monstruos no le eran ajenos (pensemos en Bomarzo), tampoco la creación de espacios ilusorios. Se encontraban, frecuentemente, en grutas: el espacio en que se suspende la ballena puede ser puesto en paralelo.
La ballena es a la vez un episodio del parque que penetra en el edificio, utilizando la sorpresa, un elemento que cuestiona la regularidad cívica con su ausencia de forma, y un elemento pensado desde las premisas modernas de determinación formal.
Su expresión estereotómica y su tectónica exterior contemporánea se oponen a la rigurosidad y simpleza de su diseño interior. Dominado por las leyes atemporales de la acústica, las formas, proporciones y materiales que definen el interior de la Gran Sala de Conciertos se revelan como una caja que debe preservar el sonido virtuoso de los instrumentos clásicos.
Finalmente, nuestro Moby Dick Musical sugiere una imagen arcaica, presente en nuestra tradición cultural: los monstruos de la pampa o big sloths (milodontes, gliptodontes, etc.) de los que tantos viajeros dan referencia en el siglo XIX, retomados por la literatura y el arte del siglo XX hasta hoy.

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4.5. Adecuación forma-estructura-proceso constructivo
El proceso de ideación formal que proponemos se encuentra en íntima relación con la mecánica estructural y los modos constructivos de rehabilitación edilicia propuestos (ver 6: Ingeniería-estructura).
No sólo porque cada forma, rigurosamente verificada en su posibilidad estructural, ha sido modelada en conjunto con los requerimientos físicos y funcionales (vg. acústicos). También porque el proceso compositivo de sustracción-adición replica el procedimiento constructivo; como también lo hace, en el plano de la edificación, la combinación entre sistemas tradicionales y contemporáneos.
La claridad y economía del proceso conjunto es fundamental para la factibilidad de la construcción en el plazo requerido por la fecha del Bicentenario.

4.6- Programa y función
El Centro Cultural del Bicentenario articula sus flujos y recorridos a partir de un sistema troncal de movimientos públicos verticales. Una batería de escaleras mecánicas, conjuntamente con ascensores y escaleras presurizadas localizadas en el baricentro del edificio, permiten recorrer la totalidad de sus instalaciones de manera ágil y fluida.
Los principales programas funcionales (Salas de Conciertos y Salas de Museo) se ubican estratégicamente en relación a la intensidad de flujos de movimiento público que requiere cada actividad. De este modo las Salas de Concierto, que requieren de un movimiento intenso en un corto lapso de tiempo, se encuentran próximas al plano de acceso desde la plaza: Atrio del Bicentenario.

5. Preservación
5.1- Patrimonio

El valor patrimonial de una obra involucra dos dimensiones, una material o tangible -la cosa en sí- y otra inmaterial, los valores que hacen que esa obra sea considerada patrimonio. Tales valores pueden ser de tipo histórico, artístico, arquitectónico o social o, como en este caso, ser concurrentes en un conjunto urbano arquitectónico; configurando tales valores el significado de la obra.
En este sentido, la idea de patrimonio se ha identificado progresivamente con los bienes de carácter cultural legados a una sociedad por las generaciones precedentes, concepto que resulta de una construcción histórico-social que primitivamente remitía sólo a obras consideradas como monumentos u obras de Arte pero que se ampliado progresivamente.

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