11.7.2013

Pastelería en Gondomar, Porto

Antes de diseñar esta pastelería en Porto, visitamos y analizamos otros espacios similares tratando de encontrar algunos errores que pudieran ser corregidos. Vimos que un error básico que se comete en la mayoría de los casos es que esos locales tenían un sólo tipo de espacio. Esa decisión de diseño ignoraba los distintos estados de ánimo que una persona tiene durante el día, o incluso si uno camina por allí solo o con amigos, si necesita un lugar para leer un libro o simplemente quiere socializar.

Por lo tanto, para superar este defecto, creamos tres diferentes ambientes para que el cliente pueda seleccionar el espacio que mejor se adapte a su estado de ánimo, en lugar de tener que adaptarse él a un ambiente impuesto. De esta manera ofrecemos un lugar más enfático y, en consecuencia, amplificamos por tres el potencial comercial.

Sin embargo, un cliente no es tal hasta que no entra al local. ¿Cómo podíamos llevarlo adentro? En un estilo de vida urbano, la gente se enfrenta a millones de estímulos. La forma en que el cerebro procesa este exceso de información es enviando la mayor parte al inconsciente, liberando de la conciencia el exceso de información. A medida que uno se mueve por la ciudad, el cerebro capta la información y recoge todas las entradas similares creando un «escenario» mental que, sobre la base de la previsibilidad, es percibido por la mente inconsciente, liberando la conciencia de todos los consumos variables que experimenta fuera de ese escenario. Este es un sistema de supervivencia que hemos heredado de otras eras, de modo que si, por ejemplo, un depredador se movía entre los árboles, sin tener necesariamente que captar conscientemente cada bit de información, debía poder percibir el movimiento y reaccionar para proteger su propia vida.

Junto a esta línea de pensamiento, el hecho de saber que el 70% de los consumos son visuales, y que los seres humanos como muchos animales tienen una especial atracción a la luz, sabíamos que teníamos que crear una entrada que pudiera distinguirse del resto del escenario de la ciudad de tal manera que activara la percepción consciente, lo que garantizaba que la gente se diera cuenta y fuera atraída por ella. Para ello utilizamos la luz como la atracción principal.

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Estudiamos la aproximación del observador al espacio y nos dimos cuenta de que visualmente el plano más relevante desde el exterior era el techo, y por eso nos enfocamos en él. En nuestros estudios nos dimos cuenta que el uso de la luz directa tiende a calentar el espacio y crea rincones sombreados convirtiéndolos en lugares poco atractivos y que, desde un enfoque auditivo, el ruido excesivo que resulta principalmente del sonido reverberante no era resuelto adecuadamente. Por lo tanto, para resolver estos problemas, sabíamos que teníamos que romper las ondas sonoras y la refractación de la luz. Y así lo hicimos, mediante la creación de un segundo techo que resulta de la repetición de las líneas de madera, encontramos un sistema capaz de resolver simultáneamente ambos problemas.

En nuestra investigación encontramos estudios que demuestran que la presencia de color y las formas que se parecen a los alimentos hacen realmente que la gente tenga más hambre. Así que para la entrada de los clientes seleccionamos los veinte productos más buscados de la panadería y, en base a un patrón de identificación global, encontramos un tono medio y lo aplicamos en las paredes. En el enfoque formal, “fusionamos” en algunos puntos el techo para que se viera como un pastel relleno.

También propusimos un nuevo logotipo para el cliente y diseñamos el espacio parcialmente basados en él. Las rayas de madera descienden en dos de las paredes creando un efecto que dialoga directamente con el consumidor. Cuando uno se pasea por el espacio, algunas formas ocultas comienzan a aparecer en las paredes. Esas formas son una abstracción del logotipo propuesto. La intención es reforzar inconscientemente la imagen de la empresa en la mente del cliente. Nos gusta pensar nuestras intervenciones como la manipulación positiva del cerebro humano. Por lo tanto nos centramos, cuando es posible, en brindar aportaciones positivas para los cinco sentidos para alterar los niveles homeostáticos y, como consecuencia, hacer que la gente se sienta más feliz.

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