22.9.2015

Pabellón «Ocho Quebradas» Los Vilos, Chile

El proyecto del Pabellón “Ocho Quebradas” en los Vilos (Chile) nace de un encargo por parte de la Universidad Finis Terrae dentro del marco de la promoción residencial 8³, donde se realizarán 8 etapas de construcción de ocho casas cada una.

umbral.
1. m. Parte inferior o escalón, por lo común de piedra y contrapuesto al dintel, en la puerta o entrada de una casa.
2. m. Paso primero y principal o entrada de cualquier cosa.
3. m. Valor mínimo de una magnitud a partir del cual se produce un efecto determinado.
4. m. Arq. Madero que se atraviesa en lo alto de un vano, para sostener el muro que hay encima.

El encargo a Josep Ferrando consiste concretamente en generar un acceso, un umbral para el complejo de casas que ocupan las etapas segunda y tercera, proyectadas por ocho arquitectos japoneses y ocho chilenos, respectivamente: Felipe Assadi, Sou Fujimoto, Kazuyo Sejima, Ryue Nishizawa y Atelier Bow-Wow entre algunos de ellos. Un proyecto que posteriormente se pudiera construir conjuntamente con un grupo de docentes y alumnos de la UFT durante 4 días.

Este territorio queda delimitado en este momento por la costa del océano Pacífico, a la altura del km. 220 de la Ruta 5 Norte; una topografía desértica rocosa y arenosa, y una antigua vía del tren desdibujada por el tiempo y el desuso, la única intervención del ser humano en el paisaje. El pabellón se implanta en esta situación tomando como referencia los dos horizontes fijos en el paisaje: la línea finita que genera el océano a la altura de nuestros ojos, fija e invariable, y la topografía desdibujada y artificial del antiguo trazado ferroviario.

A la hora de implantarse en este contexto, se busca la relación directa con la primera construcción del hombre, y de este modo, reforzarse la una a la otra. Explota su condición de plataforma o alfombra sobre el terreno natural. La antigua vía prepara la base de apoyo del pabellón y contacto con el terreno.

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El océano dibuja una infinita línea horizontal de referencia visual. Esta horizontal y el imaginario que genera el trazado ferroviario, tiende a favorecer un movimiento lineal e infinito. El pabellón toma por esta razón la forma de una rueda; primer instrumento de la historia del hombre que permitió el movimiento y el transporte en tierra firme.

La rueda permite un movimiento potencialmente infinito, sin embargo, el territorio sí es finito y está delimitado por el hombre. El tercer elemento del paisaje que aprovecha el pabellón a su favor es el viento; condición indispensable para definir la construcción del mecanismo de esta máquina.

Graham Bell, a finales del siglo XIX, investigó el movimiento generado por el viento con cometas que llegaron a volar por encima de los 40m. Consiguió, a través de la geometría, una unidad formada por el ensamble de módulos individuales. Una cometa realizada de una única pieza si se agujerea pierde sus cualidades, pero si esta cometa se construye a través de un conjunto de piezas generando una unidad y una de ellas se rompe, la unidad podría debilitarse, pero no perdería su función.

Explorando este concepto de Unidad Material (singular y plural a la vez), el pabellón se desarrolla mediante una geometría que funciona con el viento y, como un fractal, construye la forma de la rueda final. Un total de 760 piezas iguales se entrelazan entre ellas para pasar de radio a tangencia mediante el giro de 7 ángulos diferentes.

Tras la etapa de dos meses de proyecto en Barcelona, dio inicio la etapa de prefabricación con los alumnos (23 de marzo). Consistió en cortar y perforar 760  piezas de pino cepillado de 1” x 6” de 60 cm, las cuales conformarían la esencia  de la estructura. El perímetro se fabricó con 240 piezas de terciado marino de 15 mm. El eje -también prefabricado- constó de un perfil redondo de acero de 100 mm con bujes torneados en Technyl, los cuales se insertarían en los discos de terciado que se unen al centro de la estructura.

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Para la fase de construcción (27 de marzo) se organizó el trabajo en el terreno con Josep Ferrando y su equipo, más de cincuenta alumnos y cuatro docentes de Arquitectura UFT -Andrés Echeverría. Sergio Araneda, Mauricio Wood y Diego Alvarellos-.

Leonardo da Vinci investigó ya en el Renacimiento italiano, a finales del siglo XV, la posibilidad del movimiento perpetuo con péndulos. El proyecto toma esa reflexión y genera un movimiento perpetuo de distancia finita a través del mecanismo de engranajes que permita ir y volver con la misma fuerza generada por el empuje del viento o de las personas. La rueda motor, la rueda conducida y la rueda loca, unas dentro de las otras, permite este desplazamiento espacialmente finito y temporalmente infinito.

Con este principio el pabellón dibuja su espacio en un recorrido finito y delimitado en el territorio. Define un umbral entre dos puntos sobre el trazado ferroviario, un acceso al nuevo complejo residencial. Dos puntos distanciados 25 metros que resultan del mecanismo y medidas de su construcción, de la unidad y del colectivo.

Para lograrlo, se ejecutó el montaje en base a una estructura de andamios ubicada en el interior de las líneas del tren distanciada en el centro por un espacio que permitiese desplazar en lo vertical el eje sostenido por un tecle. De esta manera las distintas piezas de la rueda se ensamblan entre sí, desde el eje hacia el perímetro de forma excéntrica formando los 7 anillos que estructuran la base de la rueda. Este sistema permitiría ir girando la rueda para montar sus partes de manera radial y así poder trabajar siempre desde el suelo.

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El proceso culmina (31 de marzo) con una de las faenas más compleja e importantes a la vez: el desarme de la estructura de andamios. La rueda se sostiene ya por sí misma sobre las vías del tren, convirtiéndose en un caleidoscopio, una rueda de 6 metros de diámetro que se percibe a través del juego de sombras que forma la unidad material, el movimiento y el sol.

Un pabellón construido en madera. Un material resistente a los cambios ambientales y al tiempo, e indispensable teniendo en cuenta el proceso constructivo como factor de diseño. Un proyecto profesional-académico donde se acerca la construcción al ámbito universitario, generando desde la experiencia un camino de aprendizaje.

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