9.3.2007

Módulos de viviendas: Patagonia

Concurso Nacional de Anteproyectos para Módulos de viviendas en cuatro regiones de la República Argentina – Banco Hipotecario
Proyecto ganador para la región B (Patagonia).

Reflexión inicial
El desarrollo de cuatro alternativas de vivienda para cuatro regiones del país supone antes que nada una reflexión sobre la casa y su proceso de evolución en el tiempo. ¿Es que han cambiado los modos de residir, generando la necesidad de mutar los tipos consagrados en nuevos modelos de vivir? A veces si y otras no tanto.

Las nuevas relaciones sociales, la constitución de nuevas familias, la generación de trabajo casero, prevén un cambio en la concepción de la casa como residencia familiar para desembocar en un ámbito de vida nuevo. Flexible hacia usos novedosos (producir, comerciar, fabricar, etc.) y transformable ante los cambios que experimenta en el tiempo.

Es lógico pensar que los cambios sociales que el país ha manifestado en los últimos años de crisis, ha traído aparejado también transformaciones en la relación entre la casa y la ciudad. La inseguridad ha aparecido como variable fundamental a la hora de resolver la relación casa-calle o bien casa-barrio.
La propuesta pretende acercar desde un programa genérico y un modelo constructivo de base común, un proyecto para cada región que facilite los nuevos modos de relación y de producción familiar, adaptable a diferentes situaciones ambientales y culturales y -casi paradójicamente- desde los modelos de vida idiosincráticos, los anhelos comunes y los sueños típicos de la clase media Argentina.

La propuesta pretende, desde esta última visión, la de la clase media argentina, recuperar y evolucionar los modelos arquitectónicos que nos llegaron desde los años sesenta, esencialmente modernos, a veces ambiguos, pero decididamente enrolados en una propuesta de avanzada y lejos de los clisés aparecidos en los ochenta y todavía vigentes en la construcción de viviendas.

La casa en el lote
A partir de un lote genérico de 10 m. x 20 m. que resulta acotado como superficie, se plantea una ocupación que respeta las condiciones de emplazamiento con un FOT (0.70 %) y FOS (hasta 50%) acorde a situaciones comunes y un retiro verde como mínimo de 3.00 mts. Ante esta realidad se plantea la ocupación en un área trasversal a la profundidad del lote, a manera de marco, conteniendo el crecimiento futuro.

Las condiciones que obtienen son:
Una distancia prudente respecto de la calle en carácter de filtro de posibles ruidos.
Una dimensión de patio acorde a las necesidades de expansión de la casa.
Se plantea una alternativa por cada situación de crecimiento en altura. Esta situación desahoga el lote, permitiendo una mayor dimensión de espacio verde.

El programa como hipótesis de vida
Se propone un trazado conceptual que imagina un modo de habitar y tiene cabida en un tiempo y un espacio particular por cada situación. El Programa no solo se propone como un elenco de necesidades y sus respectivos volúmenes espaciales y métricos de superficies exigidos. A lo anterior se le agrega una pregunta-afirmación, que es una hipótesis de vida esencial y cuya respuesta es el programa: la casa hoy es un medio de conexión-desconexión entre sus miembros y entre esta y la ciudad.

Esta pregunta-afirmación supone que los modos de vivir actuales deben proveer de ámbitos de «recogimiento» individual y por otro lado de encuentro social-familiar. La vida idealizada de «un» modelo familiar ha sido desplazada por otros modos de relación. Se plantea la generación de espacios que posibiliten la desconexión y la vida solitaria y de modo equivalente, sitios de encuentro social, especialmente relacionados a las costumbres argentinas y predominantemente ligadas a la comida, como motivo esencial de una reunión y ya lejos del encuentro social formalizado.

La casa estructura
Se plantea una estructura «esqueleto» como construcción inicial, de tal modo que resten integradas desde el inicio las etapas previstas en el programa de crecimiento. La estructura adquiere un rol significativo, no solo como componente constructivo y solución técnica estandarizada, sino como valor significativo, expresivo y fundamentalmente como generadora de los espacios.

Las capas de completamiento y cada región
El ambiente, por cada región, no resiste un encasillamiento climatológico definitivo Es que los cambios climáticos globales presentan situaciones tan diversas a las conocidas, como las esquematizadas desde siempre. Inundaciones en zonas áridas, sequía en paraísos naturales, nieve en las metrópolis, etc, son apenas unos pequeños ejemplos de variación climática, como para ver que complejo se presenta el panorama ambiental.

Desde ya que algunas constantes siguen vigentes (temperaturas, cierto régimen de lluvia, suelos, etc.) y con ello conductas sociales y pautas culturales, pero resulta imposible soslayar las nuevas realidades.

Ante el escenario de contaminación ambiental global, sumada a la generada desde la producción arquitectónica, se plantea el uso de insumos cada vez más limpios, reduciendo en la propuesta productos que son o pueden ser tóxicos.
Se agrega a este propósito, la incorporación de materiales capaces de reducir contaminantes o daños ambientales en su producción: talas indiscriminadas de bosques naturales, por ejemplo. El consumo energético doméstico, con emisión de gases a la atmósfera o el innecesario volumen de consumo (aire acondicionado, calefacción) se ve atemperado a partir de la idea de que la casa se constituye en un mecanismo térmico a partir de soluciones técnicas simples por cada situación.

Se prevé la incorporación de variantes diferenciadas por cada situación ambiental y cultural, y de soluciones técnico-constructivas a partir de la variación de algunos pocos elementos constructivos que se acoplan al esqueleto gerérico inicial. Si bien los resultados aparecen análogos, no iguales, adquieren significado propio, por cada localización.

Región B: Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz Tierra del Fuego
La región Sur resulta caracterizada por el clima: frío intenso, vientos predominantes y según la localización (atlántica o cordillerana) por la nieve. La vida doméstica se ve, en determinados períodos, reservada al interior. Los fríos como los intensos vientos, conspiran, en el invierno, con la permanencia al exterior. La casa surge entonces como refugio, como ámbito protector y por ello sus ambiente interiores, en lugares de permanencia obligada. Ante esta situación, la expansión de los espacios contenidos en el programa inicial, se expanden a las galería-cámaras, como posibilitadoras de la vida interior. En verano estos mismos, surgen como espacios de vida al exterior.

Ante esta situación se prevé el desarrollo de una casa como mecanismo térmico y con capacidad de frenar temperaturas extremadamente frías. Al esqueleto inicial se le suman planos de cerramiento de madera en tablas, conformados en bastidores de igual material y montados en seco. Los techos se resuelven en piezas parabólicas de chapa galvanizada y cielorrasos de placas de madera, generando entre la capa exterior e interior, una cámara de aislamiento contra las bajas temperaturas.

La casa, como construcción, resulta el eje de la propuesta, pero esta no termina en sus muros, extendiéndose el concepto de habitabilidad (y el de la propia casa) a los ámbitos semi-cubiertos y exteriores. Con este propósito se generan barreras de viento sobre frente y fondo a partir de la implantación de especies de óptima adaptación: alerces y lengas como autóctonos y álamos criollos en áreas de oasis: Alto Valle de Río Negro, por ejemplo.

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