30.8.2021

DESTEFANIS

El proyecto de la verdulería Destefanis consistió en la remodelación y ampliación del local comercial ubicado en la zona céntrica de la ciudad de Villa María.

El mismo funcionaba, hasta el momento, en un área de apenas 27 m2; pero sus ventas en ascenso y sus potencialidades de crecimiento impulsaron su renovación y extensión. Es por eso que se anexó el local contiguo, y el proyecto comenzó entonces considerando una superficie de 59 m2.

La propuesta hace énfasis en aumentar la visibilidad tanto del local desde la calle como de los productos dentro de él. Funcionalmente, se planteó la posibilidad de circulación alrededor de un núcleo central (una isla con espacios combinados para la exhibición, elección, peso y embalaje de los productos) y los márgenes del salón, donde el cliente y el vendedor pueden interactuar y dejar de lado la tradicional modalidad de venta bilateral de mostrador para dar paso a la experimentación del usuario. Gracias a esta forma de recorrido, el cliente puede apreciar los colores, texturas y otras características propias de los productos naturales. La disposición de los mismos se plantea en niveles, que se resuelven con algunos volúmenes colgados del cielorraso y otros apoyados en mesas de distintas alturas.

El diseño permite aumentar la variedad de los productos ofrecidos, incorporando complementos anexos al rubro específico de la verdulería. En las partes superiores de los niveles ya citados se colocan estantes colgantes donde se destacan las especias, aceites, jugos naturales, plantas aromáticas, frutos secos y otros productos selectos con cierto grado de exclusividad, que le dan a esta tienda la condición de boutique.

El elemento que se usa como contenedor y exhibidor de las frutas y verduras rompe con la monocromía y la abstracción de la pureza de las mesadas blancas y se transforma también en un elemento clave en el concepto de diseño: se trata de «vasijas» cerámicas  artesanales moldeadas a mano. La forma de sus curvaturas y su material característico, evoca y reinterpreta a las antiguas ánforas: recipientes usados por griegos y romanos para almacenar y trasladar diversos productos alimenticios. Su profundidad permite, al mismo tiempo, el almacenamiento y la visibilidad del producto. Los tonos de colores tierra generan el pasaje hacia la gama cromática de las frutas y verduras, que se vuelve la única preponderante, haciendo énfasis en esos colores que sólo la naturaleza les puede proporcionar.

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El cielorraso, en el que se despliega un «manto» textil en color negro, genera el principal contraste con la pureza del blanco de la estructura y aporta una textura por las perforaciones de la tela elegida. La idea motivadora surge de rememorar tradicionales ferias de comida medievales e intenta evocar sus tendales y cubiertas hechas de tela para proteger a los productos del sol. Esta combinación logra recrear así el espíritu de esos puestos en mercados de intercambio de bienes. Toda la iluminación está organizada desde este plano horizontal, que combina luces generales y dirigibles de efecto, que buscan resaltar y enaltecer la singularidad de cada producto ofrecido.

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