8.9.2012

Ayer Aduana Taylor, hoy Museo del Bicentenario

El edificio de La Aduana Taylor, que data de mediados del siglo XIX, está ubicado en la Plaza Colón, detrás de la Casa de Gobierno, en un sector que siempre será considerado un puente de conexión entre el río y la ciudad. El proceso de intervención del conjunto fue supervisado por la Comisión Nacional de Museos Monumentos y Lugares Históricos en el marco de aplicación de la ley 12.665.

Del histórico conjunto, hoy persisten las bóvedas virreinales, fragmentos del fuerte de Buenos Aires y el patio de maniobras de la antigua Aduana. Su recuperación y puesta en valor con programa Museo del Bicentenario, a la vez que relata su propia historia presenta con tecnología de última generación un recorrido por los 200 años de historia desde la Revolución de Mayo de 1810 hasta el presente.
El Museo del Bicentenario, se trata, en síntesis, de un espacio amplio, de 5.000 metros cuadrados restaurado y recuperado con rigor patrimonial y arqueológico. En su interior se instaló el mural “Ejercicio Plástico” (1933), obra del artista mexicano David Alfaro Siqueiros en cuya creación también intervinieron artistas argentinos como Lino Enea Spilimbergo, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y el uruguayo Enrique Lázaro.

Patio de Maniobras y Salas de la Real Hacienda
Los muros del Patio de Maniobras, se encontraban sin protección, con ladrillos expuestos. Esta situación permitió que agentes físicos y biológicos provocaran erosión de los ladrillos; así como también la disgregación de sus morteros, por consiguiente la pérdida de soporte de las hiladas. También se verificaba la existencia de depósitos de tierra subsistentes del soterramiento, con abundante crecimiento de vegetación invasiva. No se registraba asentamiento conjunto de los ladrillos en el completamiento de la arquería, pero si se observaban grietas de cierta importancia.
La pérdida de mortero era de diferente profundidad. Según los registros de inventarios oscilaban entre 4.5 cm y 1,5 cm. Podían observarse distintas etapas constructivas por medio de la disposición de los ladrillos y el anclaje de las rejas. De igual manera se puede notar que no todos los elementos metálicos pertenecen a la misma tipología constructiva. Se procedió al registro de la estabilidad de los arcos y sus componentes, realizando retiros de piezas de hormigón de factura reciente en los niveles superiores a las arquerías

Hipótesis
De acuerdo a las investigaciones realizadas el Patio de maniobras fue construido a continuación de las galerías de la Real Hacienda. Este a su vez perteneció, en un sector, a la Real Fortaleza de Don Juan de Austria, o Castillo de San Miguel, el cual fue construido por el gobernador Fernando Ortiz de Zárate en 1594, teniendo en funciones, el sector Sudeste, la tesorería y la administración de la vieja aduana.
La Real Fortaleza, demolida en 1850, fue casa de Virreyes y gobernadores, cumpliendo ese uso hasta la época de Rosas, quien trasladó su vivienda a Palermo. Luego de su derrocamiento, durante la presidencia de Sarmiento, la casa fue restaurada y devuelta a su uso de casa de gobierno. La Aduana Taylor data de 1855, y ahí se le da nuevos usos al Patio de Maniobras. Aquí también se instala el Ferrocarril Central Argentino. Es el punto de comunicación entre la Plaza y otros medios ya instalados en el lugar.
Los rellenos se comienzan en 1884, trabajos en donde también se demuelen las construcciones del Ferrocarril Central Argentino. Sobre éstas pasaría más tarde la Av. Paseo Colón. Un tiempo después, esta construcción pasó a ser superada por la Aduana de Puerto Madero. El Patio de Maniobras y las Bóvedas de la Real Hacienda, siguen enterradas hasta las intervenciones que comienzan en el año 1942, aunque continuarán sepultadas hasta 1977. Del antiguo edificio hoy heredamos las bóvedas virreinales, que fueron el vínculo de lo interno y lo externo.
La recuperación de la arquería, y su franca relación con el patio de maniobras permite recrear la dinámica del conjunto. Subyace esa espacialidad como medio de comunicación entre cultura y producción. Y es el mismo que hoy es destinado a usos que, en gran parte, vuelven a interactuar de forma similar. El proyecto de intervención fue dinámico y el método aplicado lo suficientemente flexible para adecuar las decisiones de diseño al resultado de los estudios, cateos y hallazgos que acompañaron el desarrollo de la obra.
El proceso se inició con un legajo licitatorio que planteaba hipótesis de acción, las que una vez verificadas in situ por la inspección de obra y, realizados los estudios preliminares, fueron ajustadas a la luz de los resultados obtenidos. Para ello se contó con un equipo de proyecto ejecutivo a pie de obra, que permitió, entre otras acciones por ejemplo, redefinir el sistema de aislaciones horizontales y verticales o reubicar los sistemas tecnológicos dando lugar a la preservación y posterior exposición de hallazgos arqueológicos.

Los materiales del lugar
Los muros, aunque de distinta data, están construidos en mampostería de ladrillos comunes. No obstante, la configuración de los mismos no es un dato menor ya que conviven en el sitio muros y ladrillos de distinta antigüedad, correspondiendo tanto a construcciones como el propio Fuerte o a intervenciones contemporáneas.
El estudio de la composición de los ladrillos se realizó en los laboratorios del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Estos ladrillos surgen de la cocción de un barro habitualmente formado por una mezcla de suelo natural – tierra negra o algo arcillosa – con agregados de paja, bosta de equinos, aserrín , etc. y agua; hasta formar una mezcla plástica.
Debido a la cocción los elementos originales se transforman en nuevos productos mineralizados; parte de estos productos son silicatos de los elementos detectados en los análisis.

La intervención preveía:
• Consolidar las mamposterías de ladrillos comunes en riesgo estructural que integran pilares, arcos y bóvedas, restableciendo su continuidad material alterada por acción de la humedad como factor principal.
• Revertir su estado de humidificación a parámetros compatibles con las condiciones ambientales del edificio, de tal modo de poner fin a los procesos de degradación físico química observados.
• Liberar selectivamente las mamposterías de incrustaciones que ponían en riesgo su materialidad.
• Producir una limpieza de la superficie muraria, una vez deshumidificada, liberándola de eflorescencias y suciedad con métodos e intensidad compatibles con la fragilidad de cada componente.

Tipo de mampuestos:
– Ladrillo – Dimensiones: 20 x 7 x 42 cm.
Ubicación: Muro lateral / Pertenece al Fuerte, posiblemente al bastión sur. EPOCA: 1720
– Ladrillo – Dimensiones: 20 x 7 x 40 cm. y 34 x 17 x 4.5 cm.
Ubicación: Encuentro de mampuestos en pared lateral EPOCA: 1720 / 1855 Pertenece a la transición entre el muro del Fuerte y la pared de la Aduana, posiblemente al bastión sur.
– Ladrillo – Dimensiones: 25 x 12 x 5cm.
Ubicación: Rellenos de arcos hacia el Patio de Maniobras EPOCA: 1938 / 1942 Posiblemente hecho después de 1942, según plano Nº1808 (CEDIAP), modificados para incorporarles un sistema de ventilaciones
– Ladrillo – Dimensiones: 34 x 17 x 4.5
Ubicación: Muros, arcos, bóvedas correspondientes a la Aduana Taylor EPOCA: 1855
– Ladrillo – Dimensiones: 20 x 0,06 x 40 cm.
Ubicación: Muro lateral EPOCA: 1720, Pertenece al Fuerte, posiblemente al bastión norte
– Ladrillo – Dimensiones: 20 x 7 x 40 cm. y 34 x 17 x 4.5
Ubicación: Muro lateral / inicio de bóveda EPOCA: 1720 / 1855 Pertenece a la transición entre el muro del Fuerte y la bóveda de la Aduana, posiblemente al bastión norte

Ensayos
Antes de la aplicación generalizada de cualquier tratamiento se realizaron los ensayos y/o pruebas piloto. Para ello se asignaron sectores pequeños aunque representativos de cada situación en estudio. Los ensayos estaban dirigidos, en principio, a verificar y eventualmente ajustar las técnicas y productos especificados, pero servirán también para contrastar la eficiencia, tanto de productos o técnicas alternativas que, excepcionalmente se proponga. Por su parte, los trabajos de cateo se complementaron con toma de muestras de materiales indicados por la Inspección de Obra supervisados para asegurar el correcto procedimiento de la toma y su embalaje a fin de ser remitidas a los laboratorios especializados.

Precauciones
Las demoliciones parciales fueron, en rigor, “trabajos de liberación” ya que comprendieron acciones retrospectivas a fin de que determinados componentes recuperen su conformación original, alterada –precisamente- por la construcción de muros divisorios o de obturación de vanos. En el caso particular de los trabajos de liberación (demolición selectiva) de las arcadas obturadas que vinculan las salas abovedadas con el patio de maniobras, los mismos debían ser realizados en términos de un cuidadoso desmontaje, tomando todos los recaudos necesarios a fin de recuperar en perfecto estado el mayor número de mampuestos posibles para ser reutilizados en la restauración de otros sectores.
El secado se realizó mediante la aplicación intensiva de deshumidificadores y ventilación forzada. A fin de iniciar las tareas específicas de consolidación, conservación y restauración de la mampostería de ladrillos interior destinadas a detener las filtraciones hidráulicas, se procedió a deshumidificarla progresivamente hasta llegar a un punto de equilibrio con las condiciones ambientales propuestas. A tal fin, se procedió a generar corrientes de aire por circulación forzada, en forma provisoria y a partir de ventiladores móviles, complementada con la utilización de equipos deshumidificadores, de carácter portátil en ambientes y fijos del tipo Watertec para los muros. Esto se combinó con un sistema de rejillas y conductos de ventilación permanente intra-muraria. A continuación, a fin de liberar por completo a la superficie de suciedad e impurezas, se aplicó vapor a alta temperatura.

Restitución de mampuestos y juntas
Los ladrillos a emplearse debían ser producidos según las características constitutivas (materia prima, proceso de moldeado y cochura, tamaños y morfología compatibles con los originales). La arcilla a emplear y la cocción otorgarán una resistencia similar a los originales a fin de producir un conjunto estructuralmente homogéneo, aunque era prioritaria la similitud entre las piezas nuevas y las existentes en términos de color y textura.
Los mampuestos para reposición fueron encargados a una ladrillera tradicional del tipo pampeana, de la familia Valentini, de Los Hornos, provincia de Buenos Aires. Con los resultados aportados por el laboratorio se ejecutaron en varias medidas según los sitios de colocación. Se tomó especial cuidado en la selección de componentes y la posterior cocción para que no difiera la colorimetría de las características de las piezas originales.

Mortero de asiento ladrillos
En aquellas juntas disgregadas o con faltantes la reposición se realizó con mortero de asiento a la cal. La aplicación se realizó dejando 3cm de profundidad para dar lugar y recibir el mortero de junta. Previamente se humectó el sitio hasta saturar. El mortero de junta se realiza de acuerdo a la tipología encontrada en cada sitio, diferenciando cada uno de ellos por color y composición. El mortero se resuelve según los datos aportados por los estudios del laboratorio manteniendo como base del mismo la cal aérea y la arena de río a la que se le adicionaron polvos de mármol molido siguiendo la colorimetría del lugar.
De los resultados de los análisis realizados a los morteros encontrados en las diferentes zonas de la Aduana Taylor se concluyó que en general son morteros a base de cal y que tenían como agregados arena y piedra molida silícea de granulometría muy fina. Muy pocos contenían otros agregados como polvo de ladrillo el que -cuando era encontrado en las bóvedas-se encontraba en baja proporción, nunca mayor al 5% p/p. Con respecto a la arena encontrada, ésta es semejante a la arena de orilla de río, en lo referente a forma, color y granulometría.
En lo que se refiere a la proporción de ligantes encontrados, no debemos olvidar que, al pertenecer a estructuras que durante largo tiempo estuvieron en contacto con el agua proveniente de filtraciones, se fueron “lavando”, al punto de que casi todos los morteros perdieron cohesión. En el caso de presencia de manchas recurrentes por proliferación vegetativa se realizó la limpieza con agua desmineralizada y cepillo, posteriormente se aplicó cloruro de benzalconio al 25% en agua por medio de aspersión. Por aparición de manchas fúngicas se aplicó por medio de hisopado una solución de alcohol isopropílico, finalmente rocío por aspersión con cloruro de benzalconio al 25% en agua. Ante la presencia de eflorescencias salinas un cepillo de cerdas suaves y largas.
Se realizó una consolidación muy exhaustiva por medio de aspersión con agua de cal aérea para devolver el ligante que se había perdido y darle cohesión a los materiales inertes del mortero. Ante algún desprendimiento de material de junta se realiza la consolidación del área por medio de una solución de agua de cal aérea hasta saturar, aplicada con un pincel de cerdas suaves y largas no superior a 2cm de ancho. Se realizan tres aplicaciones cada cinco días.

En caso de reposición la dosificación es la siguiente:
– Arena de río zarandeada, 3 partes
– Cal aérea, 1 parte
– Polvo de mármol o piedra molida muy fina de colores arena y tierra hasta lograr el color del sitio a reponer. Los agregados no debían superar 1 parte.
En caso de adicionar polvo de ladrillo debía ser en color bayo o crudo. La dosificación es la misma que la anterior. La función, en este caso, es la de dar color al mortero de cal. Bajo ningún concepto se aplicaron morteros que tengan algún tipo de cemento en su composición.

Retiro selectivo de elementos metálicos
Una vez promediado el proceso de secado de muros, se procedió a retirar los restos disgregados por corrosión de los conductos metálicos correspondientes a instalaciones perimidas.

Criterios aplicados por componente
– Mampostería de ladrillos a la vista: Estos sectores debían ser conservados con sus características originales, sin aplicar revoque sobre los mismos.
– Mampostería con paños de revoque: se debían conservar y restaurar.
– Mampostería con restos de revoques muy disgregados: se consolidan los revoques deteriorados, dejando visibles los fragmentos originales sin pretender homogeneizar la superficie.
– Parches con morteros de distintas épocas que taparon canalizaciones u oquedades, cuyos componentes tenían elevado contenido de cemento, se removerían.

Hidrofugación
La totalidad de la superficie muraria a conservar recibió un tratamiento superficial de hidrofugación a partir de la evaluación de pruebas efectuadas por sector. El principal objetivo de la aplicación de hidrofugantes es dar continuidad a la superficie y lograr una mejor conservación, permitiendo que las futuras operaciones de limpieza sean más efectivas. Este tratamiento disminuye las posibilidades de que el polvo ambiental se deposite sobre la superficie. Para ello y a efectos de evitar aplicar productos con alto contenido de solventes inflamables y para preservar la integridad de los operarios y del monumento, se optó por productos de base acuosa de última generación.

Componentes metálicos
Se debía proceder a una limpieza profunda de las partes de hierro dulce, hierro fundido y acero, a fin de retirar los restos de pintura y óxido, por procedimientos mecánicos o químicos. Una vez limpio el metal, debía aplicarse una protección para asegurar la ausencia de una nueva oxidación superficial, además de comprobar la no existencia de polvo ni grasa. Las formas de anclaje respetaban las originales.

Maderas
Se tomaron muestras provenientes de cada uno de los elementos con el fin de proceder a su identificación morfológica, para ello se utilizaron técnicas microscópicas e histológicas y se las comparó con patrones de especies conocidas. Se trabajó con luz reflejada y transmitida y aumentos de 25X, 40X, 100X y 200X. En el caso de los dinteles, por ejemplo, se observó que, teniendo en cuenta el material analizado, por los vasos y fibras encontradas y siguiendo su distribución, era compatible con los patrones de la especie arbórea Quebracho colorado (Schinopsis balansae) que en las muestras analizadas denotaba signos de bastante antigüedad (envejecimiento).
Se hallaban, en su parte media, en estado muy frágil, decolorados, con manchas blancas por ataque fúngico y putrefacción. Aparecía pulverulencia provocada por insectos, deterioros por la larga exposición a la humedad y deyecciones de animales (murciélagos). Se realizó una limpieza superficial con cepillos y una profunda con acetona-alcohol por hisopado, posteriormente se aplicó un restaurador de maderas del tipo Penta LPU, preservador de acción preventiva para evitar el ataque de hongos e insectos y de acción curativa en los casos en que ya fueron atacadas (cipermetrina).

Se realizó consolidación de la zona afectada por los insectos por medio de inyección con resina acrílica Paraloid B73 – resina acrílica, polímero sintético, copolímero de metacrilato de etilo y acrilato de metilo, que se presenta en forma de perlas regulares, y es soluble en etanol, tolueno, acetona. Paraloid se emplea en restauración como adhesivo y consolidante de gran estabilidad. Esta resina ha demostrado buena reversibilidad, y permanencia de las características ópticas con el envejecimiento y es difícilmente atacable por microorganismos. Finalmente se aplicó una protección final a la cera microcristalina, la que se frotó con paño para su perfecta distribución.

Nota publicada en Revista Habitat Nº 68 

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