21.5.2020

El Mercado en el Espacio Público en Tiempos de Crisis

En las últimas semanas empieza a apreciarse en toda Alemania, un aumento  considerable en el número de clientes de los mercados en espacios públicos. En estos mercados se compran principalmente productos frescos: frutas, verduras, huevos, pan, pasta, miel, quesos, pescado, carne y embutidos. Los clientes prefieren estos mercados al aire libre, en calles y plazas, porque se sienten en estos momentos, más cómodos que en los supermercados.


Vista del Marktplatz de Friburgo. PH: Xosé Ramiro Sánchez Carro

Los clientes hacen largas colas guardando separación entre ellos; los puestos han colocado mamparas de plexiglas y cordones de separación para que los clientes no se aproximen demasiado a los mostradores. Otros puestos consisten en furgonetas adaptadas, que venden productos refrigerados. El contacto entre vendedor y cliente se limita al máximo. Comprar en un mercado al aire libre supone tener un poco más de libertad y sensación de seguridad, al poder hacerlo a la luz del sol y al no tener que deambular por estrechos pasillos entre estanterías, evitando a otros clientes.

Para muchos ciudadanos, una de las pocas alegrías estas semanas es poder ir a la compra. Es la ocasión que tienen para poder salir de casa, estirar las piernas, y respirar un poco de aire fresco. Deberíamos plantearnos entonces cómo hacer que esta necesidad pueda hacerse de forma segura y al mismo tiempo ayude a sobrellevar lo mejor posible el confinamiento. En un supermercado es muy difícil mantener una cierta distancia porque están preparados para optimizar el espacio. Así que el contacto entre clientes sólo puede minimizarse reduciendo su capacidad para evitar que la gente se amontone. Y esto por lo general produce demoras porque hay clientes que necesitan más tiempo que otros para llenar su carro de la compra.

Lo que propongo entonces es promover mercados al aire libre, ocupando paseos, parques, bulevares y plazas. Se trataría de pequeños mercados de cercanía, tantos como fueran necesarios para que los vecinos no se tengan que desplazar lejos de sus domicilios y para que no se produzcan aglomeracionens en ellos. En estos mercados podrían vender sus productos los productores locales y los también grandes distribuidores. Es decir, se trataría de un mercado tradicional en el que las habituales cadenas de distribución de alimentación podrían sacar al exterior sus productos frescos y despacharlos en mostradores desmontables. Como en el espacio público, no hay a priori problemas de espacio, manteniendo una buena separación entre puestos, organizando las colas de espera y con el uso de mascarillas, el riesgo de contagio sería más bajo que en un local cerrado. Su capacidad podría incluso controlarse, si fuera necesario, mediante el cierre del recinto con vallas provisionales.

Por último debemos tener en cuenta que hay una masa importante de pequeños productores que en estos momentos no pueden vender sus productos en los mercados. Además de no tener ingresos, si paran la producción por no tener clientes, podríamos tener problemas de abastecimiento en los meses que vienen porque sus potenciales clientes tienen que comprar ahora a las grandes cadenas de alimentación y porque ante la falta de perspectivas o medios económicos, dejarían de cosechar. Hay que apoyarlos por el bien común pero también porque el consumo de productos frescos en fundamental para la dieta y para tener una buena salud en momentos como estos.


Aspecto de un mercado en el sur de Alemania. Abril de 2020. PH: Xosé Ramiro Sánchez Carro

Nos quedan algunas semanas, quizá algunos meses, para que podamos volver a hacer una vida parecida a la de antes, porque ya nada será igual. Debemos adaptarnos a unas nuevas condiciones y buscar la manera en este tiempo de sacar el máximo partido a nuestros espacios públicos.  En estos momentos se suceden iniciativas en todos los países afectados que pasan por redefinir el uso del espacio público, ensanchándose aceras en detrimento del uso del automóvil. Nuestras calles y plazas están vacías, porque el tráfico se ha reducido muchísimo y porque la gente se queda en casa.  El poder salir a la compra a un mercado al aire libre nos permitiría respirar esa dosis de optimismo, tomar el sol unos pocos minutos, para que nuestro cuerpo pueda sintetizar la vitamina D y mantenernos mentalmente fuertes. Volvamos a la normalidad empezando por ahí, utilizando el espacio público en beneficio de todos.

Fuente: La Voz de Galicia

Leé la nota original en inglés > https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/04/16/mercado-espazo-publico-tempos-crise/00031587056929145249485.htm

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