Superkilen

Stefania Assandri
Colección de egreso de la Escuela Universitaria Centro de Diseño (FADU, UdelaR) que se inspira en el proyecto urbanístico danés Superkilen creado como un espacio de intercambio entre diferentes culturas. Se nutre de ese espíritu multicultural y reinterpreta elementos de prendas del universo femenino y masculino para producir nuevas donde se hibridan géneros y culturas.
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En la cuestión de la moda se pone en juego la teoría del reconocimiento: reconocerse con los que tienen un mismo modo y diferenciarse de otros. Existe en la moda una cierta reminiscencia a conflictos entre grupos de la sociedad. Estos conflictos, que implican un estilo (una postura política), son llevados a la moda por la tendencia. La tendencia desglosa y reformula los símbolos y/o elementos de ese estilo para que se plasmen en estampados, prendas y accesorios que serán usados en prendas “a la moda”. De alguna manera se puede concluir que los recursos de la moda tienen un punto de encuentro con los elementos de estilo vinculados a un conflicto. Esos elementos de estilo, cargados de significado, se pueden creer perdidos. Hay un recorrido que muchas veces no es visible, desde que algo es formulado por el estilo hasta que llega a la moda. Otras veces esos elementos de estilo son reconocidos por los consumidores de indumentaria “a la moda”. Hasta se puede llegar a pensar que esos elementos deformados no pierden su significado sino que se renuevan.

Un conflicto que ha llevado a diversos enfrentamientos es la disputa por y entre los géneros. Un ejemplo, que ha generados fuertes cambios en la sociedad actual, es la lucha por la diversidad sexual. Se han modificado y/o creado nuevas normativas y campañas que integran y fomentan la diversidad sexual reconociéndola dentro de la sociedad, particularmente en Occidente. Ya se ven efectos de estos cambios en la moda, que se adapta a esta nueva forma de concebir la sexualidad, tomando elementos, prácticas o conceptos de los diversos estilos que protagonizar la lucha que resultaron en esta nueva forma de pensar y vivir la sexualidad. Hasta cierto punto se podría decir que la sexualidad en la sociedad actual occidental está viviendo un proceso de hibridación en la forma de concebirla.

Así como existen disputas por la identidad sexual, también las ideas tradicionales de hombre y mujer están en conflicto. Se tomó el ejemplo del burkini como un elemento de reivindicación del lugar de la mujer en las culturas musulmanas. Y se analizó el concepto de androginia como la  ruptura de las barreras de identidad de género “tradicional”, integrando el uso de elementos de géneros “opuestos”. Desde la indumentaria se puede aportar a la ruptura de ciertos “estigmas”, como la clasificación de prendas por género o sexo, reconociendo la diversidad que existe en la sociedad actual.  

Generar una mayor variedad de prendas y formas de vestir produciría un lenguaje más amplio, en cuanto al cómo y qué vestir, creando nuevas maneras de “darse a conocer”. Ya se habló anteriormente del lugar que ha ocupado y ocupa la indumentaria en la sociedad como una herramienta de reconocimiento. La creación de prendas que integren la diversidad de género (en el sentido más amplio incluyendo identidad de género y sexual) como un fenómeno cultural contemporáneo, permitirá que se abra un mayor abanico de subjetividades.

Los que participan de cada cultura pueden considerar que sus culturas son “puras” desconociendo el proceso histórico que los ha constituido. Los cambios en cada cultura se dan naturalmente, en procesos que son prácticamente imperceptibles para los miembros. La planificación del parque Superkilen, con la propuesta política planificada de una hibridación de las diferentes culturas que habitan el barrio de Norrebro, llevará un cierto tiempo en ser aceptada. La colección toma como inspiración ese proyecto de política de hibridación. Se considera que la esencia de este proyecto, trasladada a la indumentaria, generará en el público el reconocimiento de la pluralidad cultural del mundo contemporáneo. Se intervienen los elementos que allí se encuentran, como símbolos y figuras que representan la tradición de ciertas distintas culturas. A partir de esa intervención se la combina con otros trazos que se pueden considerar tradicionales o presentes en las culturas latinoamericanas. En esta búsqueda de diversidad y elementos de reconocimiento se decide que las prendas de la colección sean unisex. Se confeccionan prendas que fusionan tanto prendas del universo tradicional masculino como del femenino. Un ejemplo son los vestidos amplios que se pueden confundir con musculosas de basketball.

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