Casa Batin

Estudio Galera
Un lote en esquina, casi plano, un bosque de pinos en el norte de Pinamar. Una casa de vacaciones para alquiler sin usuario fijo, por lo tanto un programa de necesidades flexible. Obra Seleccionada por la XV Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires 2015.
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La vivienda se proyectó en base a tres condiciones: elevarse por sobre el  terreno natural evitando modificar sus niveles originales, ocupar la mayor cantidad de metros de frente sobre la calle Fragata la Victoria aumentando el tamaño aparente de la vivienda de modo que la propia construcción cerrara las vistas desde la calle al corazón del lote (evitando así  dejar expuestos espacios de uso privado  a las calles) y reducir el costo por mantenimiento futuro.

Una propuesta formal que acompaña la distribución funcional. Dos vagones defasados en “L” que consolidan la esquina, al mismo tiempo que privatizan y resguardan el amplio patio sobre el lote remanente.

El vagón de planta baja particionado por el acceso, separa la zona pública de la vivienda, y la suite de invitados.

El límite hacia la calle es cerrado, solo interrumpido por unas rítmicas bandas vidriadas generando juegos de luz y sombra.

Por el contrario, la envolvente hacia el patio busca romper el límite entre el interior y el exterior por medio de carpinterías corridas, continuidad en solados y pérgolas perforadas.

Del mismo modo que en la planta baja, en el vagón superior se separan los usos a partir del acceso, gracias una llegada equidistante a la planta alta. También se repite la lógica referida a la envolvente, buscando la mayor apertura en dirección al mejor asoleamiento para la planta de dormitorios.

La materialidad está dominada por el hormigón a la vista, homogeneizando la forma y dándole un aspecto monolítico. Los acentos en madera buscan cortar con la frialdad dominante y los detalles en ladrillo visto de la planta baja, son una referencia a la arquitectura típica de la zona y nuestra propuesta de renovación estética.

La ortogonalidad se encuentra interrumpida por la angularidad tanto en la cuña de las pérgolas, como por las operaciones morfológicas aplicadas en los extremos de cada vagón.

El sol y su recorrido configuran diferentes situaciones que  transforman los espacios con el pasar de las horas, variando ángulos e intensidades dependiendo de la estación. Aberturas en la losa de cubierta tanto en exterior como en interior proponen juegos periódicos de luces y sombras. Dos huecos circulares sobre el acceso, paños fijos sobre vestidor y baños, la pérgola en hormigón a modo de peine, son herramientas para filtrar la luz solar. Se trabajaron los huecos pasantes –los cuales, en el proceso de construcción, se utilizan para que las varillas roscadas atraviesen los tabiques y sujeten las dos caras de los encofrados. – como tapones pasantes  de luz. Materializados con barras de acrílico, durante el día transportan la luz solar al interior generando puntos de luz sobre la superficie del tabique, mientras que por la noche, se ilumina la cara exterior, transportando la luz artificial.

Una composición volumétrica que busca el dinamismo por medio de la horizontalidad y la atectonicidad del bloque sostenido por columnas en “V”. El mismo tiempo que refuerza la verticalidad en los elementos arquitectónicos de fachada, buscando un dialogo con el bosque de pinos.

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