15.3.2019

Restauración Paisajística del depósito controlado de la Vall D’en Joan

La Vall d’en Joan está situada en el Parque Natural del Garraf dentro de los términos municipales de Begues y Gavá en la comarca del Baix Llobregat. Este proyecto de Batlle i Roig Arquitectes fue presentado en la última Bienal Internacional de Arquitectura de Argentina, por el Maestro Internacional invitado: Joan Roig.

En su origen, el paraje era uno de los múltiples valles angostos y sinuosos que constituyen las estribaciones del macizo del Garraf. El inicio de su uso y explotación como vertedero data del año 1974 y desde entonces da cabida a la mayor parte de los residuos urbanos de Barcelona y los municipios de su área metropolitana. En el momento en que se inició su clausura ocupaba una extensión aproximada de 85 Has y había sido colmatado hasta dos tercios de su altura original.

La situación del depósito antes de la restauración se correspondía a una gran explanada de fuertes pendientes donde se había colocado una capa de 20 centímetros de tierra que recubría los residuos, pero que no implicaba su sellado definitivo. Esta inmensa explanada en pendiente reseguía todo el valle utilizado como depósito, estando en su parte superior aún está en explotación. La imagen del valle ocupado por el depósito contrastaba con la riqueza orográfica y vegetal de los paisajes del parque natural que lo rodeaban.

El proyecto de restauración del vertedero intenta compatibilizar en una sola operación los tres aspectos básicos que creíamos que debíamos abordar: resolver un complejo problema técnico, definir un nuevo espacio público y construir un nuevo paisaje. El equipo técnico pluridisciplinar que ha llevado a cabo ésta restauración ha conjugado en una sola actuación conocimientos procedentes de disciplinas diversas (la ingeniería medioambiental, la geología, la arquitectura del paisaje y la agronomía) para crear este nuevo lugar.

Los complejos problemas técnicos derivados de la clausura y sellado del vertedero determinan por sí mismos una estrategia de trabajo basada en la racionalización. La organización en terrazas estabilizantes y taludes de soporte, junto con el vial de acceso para su construcción, pauta la geometría del vertedero y estructura el tendido de tuberías para la extracción del biogás, su conducción hasta la central de transformación que los convierta en energía eléctrica y la conducción y almacenaje de los lixiviados. Esta ordenación se complementa con la construcción de cunetas laterales para desviar el agua de lluvia procedente de los márgenes.

La organización técnica del sellado nos estructuró el lugar como un recorrido ascendente entre terrazas y taludes. Su similitud con la organización de un jardín agrícola, a la manera de los jardines italianos asentados sobre laderas y ordenados en terrazas, mostró la pauta para convertirlo en un espacio público, usable a la manera de un parque sin llegar a serlo, tipológicamente hablando. Su dimensión, su proximidad a múltiples núcleos urbanos, estando al mismo tiempo anclado en un entorno geográfico prácticamente rural, el Parque Natural del Garraf, del cual es su puerta de acceso a través de su conexión con el sendero GR, permiten calificarlo como Parque Metropolitano. Esto determina un uso y un funcionamiento ligados al vehículo (tanto privado como público) y una organización diversificada de sus recorridos que en este caso coincide obviamente con los recorridos creados en su momento para su uso como vertedero y con los creados por el proyecto técnico para su sellado. En este contexto el vial de acceso al conjunto y el aparcamiento de vehículos, adquieren una importancia especial.

De los tres objetivos que reseñábamos al inicio, el tercero, construir un nuevo paisaje, venía marcado por una voluntad especial de reintegrar el antiguo vertedero en el ámbito del Parque Natural del Garraf. Obviamente la morfología actual del paraje era totalmente diversa a la de su origen. Sin embargo en otros lugares del Garraf existían valles cultivados, modificados con técnicas agrícolas de adaptación geográfica, cuyos sistemas de  construcción de terrazas, control de las aguas y desarrollo de cultivos presentaban muchas similitudes con las necesidades técnicas que se tenían que resolver en la clausura y sellado del vertedero. Pero no era sólo esta similitud lo que nos atraía, sino también la convicción de que la utilización de sistemas agrícolas es con mucho la manera más eficaz y lógica de intervenir en la restauración de paisajes dañados por su capacidad de dotarles de reglas de ordenación, mantenimiento y pervivencia.

Esta conversión del vertedero en un paisaje agrícola se sustentó en tres situaciones clave: Topografía, hidráulica y vegetación. Como ya se ha explicado, el sistema topográfico venía resuelto en el proyecto técnico de sellado. Si en el proyecto de clausura se hablaba de diques y plataformas, en el proyecto de restauración paisajística se habla de terrazas agrícolas con bancales arbolados y campos cultivados.

Las necesidades hidráulicas para la implantación del nuevo paisaje debían resolverse desde el propio proyecto, para ello se usaron los diversos sistemas de drenaje establecidos en las sucesivas terrazas agrícolas, lo que permitió conducir las aguas de lluvia hacia unos depósitos de reserva que implantamos en los márgenes del vertedero y mediante la energía proveniente de la reconversión del biogás, abastecer el sistema de riego.

Por último el proceso de implantación de la vegetación se realizó a partir de especies autóctonas, resistentes, de pocas necesidades hídricas y adaptadas al medio. La plantación se organizó en estructuras vegetales tipo zarza, matorral o maquia mediterránea, especies arbustivas y arbóreas y cultivos de especies leguminosas autóctonas utilizando los recursos de los mosaicos agroforestales próximos y potenciando el desarrollo y la sucesión de los ecosistemas primarios que se establecen, los cuales a lo largo del tiempo evolucionaran hacia situaciones adaptadas al medio del entorno. El desarrollo agrícola que se pretende en las sucesivas terrazas creadas podrá evolucionar en un futuro hacia situaciones totalmente adaptadas al medio del entorno. Las terrazas serán cultivadas durante un período de tiempo hasta que los diversos taludes se hayan consolidado, posteriormente se dejará que los cultivos evolucionen hacia los paisajes del entorno con el objetivo final de que en un futuro lejano su imagen se reintegre totalmente al parque natural del Garraf.

Pero la voluntad de esta restauración no consiste exclusivamente en su reintegración al paisaje, sino que se ha querido utilizar esta operación como muestra de las nuevas actitudes que la sociedad ha de emprender en relación a los temas medio ambientales. Para ello se ha potenciado la creación de un acceso público a la zona restaurada donde se ha ubicado un centro divulgativo de los trabajos realizados y en curso de realización. El camino de acceso se convierte en la puerta de éste nuevo paisaje, desde el que se puede acceder a los miradores creados para observar la
restauración o al propio sendero que recorre las distintas terrazas. A lo largo del camino unos muros de basura y tierra nos acompañan hacia este nuevo lugar, recordándonos cuál fue su origen, como se usó durante varias décadas y como finalmente se rescató para su uso público.

Ícono

El proyecto de restauración del vertedero intenta compatibilizar en una sola operación los tres aspectos básicos que creíamos que debíamos abordar: resolver un complejo problema técnico, definir un nuevo espacio público y  construir un nuevo paisaje.

Contexto

Desde el 1974, momento de su inauguración, el Vertedero del Garraf recogió los residuos  urbanos de toda el área metropolitana de Barcelona, acumulando un total de 25 millones de  toneladas en sus 60 ha de extensión.

La situación del depósito antes de la restauración era el resultado de un recubrimiento de  tierra sobre los residuos vertidos, que configuraban una explanada de fuerte pendiente que no solucionaba su sellado definitivo. Esta inmensa explanada recorría la forma del Valle de  Joan ofreciendo una imagen sorprendente que contrastaba con la riqueza orográfica y vegetal de lo paisajes que la rodeaban.

Materia

El sellado de la superficie se consigue mediante la sucesión de capas de asentamiento y  de drenaje formadas por tierras y gravas, láminas geotextiles filtrantes y láminas impermeables. Este complejo sistema permite reducir la media de 60.000.000 litros de lixiviados anuales a los casi 10.000 provenientes de la descomposición de la materia orgánica en descomposición.

El biogás, también producto de la descomposición, se extrae a partir de una red de pozos distribuidos en toda la superficie, y genera un rendimiento eléctrico de más de 80 Gwh al año; la energía utilizada por 12.000 habitantes en ese periodo. Esta extracción del metanoevita, además, un impacto ambiental equivalente a 600.000 T de CO2. El cubrimiento superficial permite la restauración del ecosistema, y consiste en diferentes  disposiciones de tierras compactadas y tierras cultivables, capas de protección y plantaciones vegetales para generar la mencionada geomorfología agrícola.

Sistema

Para asegurar el fin de los problemas medioambientales se enfocaron los trabajos en 3 ámbitos: EL SELLADO y canalización del agua de lluvia, la DESCONTAMINACIÓN del aire y la RECUPERACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD perdida, un proceso lento y frágil que fundamentó su éxito en el del resto de los elementos del sistema: el sistema de recogida  de agua permitió la aparición de estanques de anfibios, la plantación de especies vegetales endémicas de pocas necesidades hídricas en los taludes y la plantación de cultivos de gramíneas y leguminosas en las terrazas, junto a la introducción de ganado, significaron el aporte de materia orgánica necesario para la reincorporación de los  primeros seres vivos al ecosistema.

Vínculos

Los evidentes problemas medioambientales y paisajísticos asociados al vertido llevaron a las instituciones a clausurar y promover la restauración del vertedero. Morfológicamente, el valle se encontraba estabilizado mediante terrazas y taludes, formados por vertidos y tierras  compactadas. El proyecto de restauración propone mantener estamorfología lógica y semejante a las terrazas agrícolas para promover una restauración que utilizase este lenguaje milenario y sus sistemas asociados: sistemas de contención, de labranza, recogida y distribución de agua de lluvia; además de la recogida de Gas procedente de la descomposición de los residuos para su aprovechamiento energético.

Investigación

La organización técnica del sellado proponía estructurar el lugar con un recorrido ascendente entre terrazas estabilizantes y taludes de apoyo. La similitud de esta organización con un sistema agrícola era evidente y eso nos llevó a elegir la agricultura como idea para el nuevo paisaje a construir. El sellado del depósito está compuesto por una  sucesión de capas que se dispusieron sobre los residuos con el objetivo doble de evitar que los gases que se producen dentro del depósito emerjan hacia la superficie y de impedir que las aguas de lluvia superficiales infiltren hacia el interior del depósito con la consecuente contaminación de las mismas. Asimismo las últimas capas se realizaron con tierra seleccionada para favorecer las posibles plantaciones.

Podés encontrar este proyecto en el Catálogo de la BIA-AR 2018. Obtenelo acá > http://biaar.com/catalogos/

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