5.5.2020

De, Espacio Colectivo Emberá

La propuesta del centro comunal, desde un punto de vista conceptual, parte desde los elementos característicos de la vivienda tradicional Emberá y el espacio de congregación predilecto para este pueblo, denominado La Casa Grande.

Los pueblos indígenas son una cultura ancestral que se encuentra inmersa dentro territorio colombiano, una población que vivió, respeto y protegió su territorio desde hace siglos y, más concretamente, desde antes del arribo de los conquistadores españoles a estas tierras. Es por ello que se presenta una situación de precariedad de la que han hecho parte estas comunidades desde esa época hasta la actualidad, resultando en un hecho desconsolador y en ciertos casos indignante. Evidenciándose en el empleo de la población indígena como mano de obra prácticamente esclava por parte de la corona española, la persecución y prohibición de sus prácticas ancestrales dada la incursión de la religión católica en el territorio y, el desplazamiento masivo de su población debido a los grupos armados al margen de la ley, con la consecuente separación de sus territorios nativos; estos son algunos de los hechos que los pueblos indígenas tuvieron que sobrepasar para sobrevivir hasta la actualidad, perdiendo en el proceso su patrimonio físico, cultural e histórico.

El continuo embrutecimiento que generaba las duras jornadas de trabajo pesado, el excesivo consumo de licor y la evangelización religiosa generaban en el indígena una mentalidad de colonizados e inferiores, sumado que la servidumbre feudal, la iglesia y las instituciones estatales les prohibían que hablaran su lengua propia, practicaran sus ritos y costumbres, tanto así que se consideraba delito el jaibanismo. (CRIR y CARDER, 2012, pág. 24)

Si bien podemos dejar de lado estos sucesos históricos que afectaron de forma negativa al pueblo Emberá, que suponen una marca trágica en su memoria, en la actualidad aún continúan ataques que afectan la dignidad de su cultura. Estos conflictos trascienden de lo meramente físico a una cuestión más psicológica, fruto de la interacción con la cultura occidental, pues esta toma una postura dominante frente a un pueblo debilitado que lucha por su pervivencia cultural.

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Tenemos, en consecuencia, que el pueblo Emberá Chamí se encuentra en una situación en la que se ven afectadas sus tradiciones, costumbres y memorias, lo que podría conllevar a que se facilite una ruptura en la continuidad de su legado, provocando la asimilación de una cultura ajena y, por consiguiente, la desaparición de la suya. Es por ello que surge la necesidad de plantear estrategias que permitan el rescate de las prácticas y costumbres propias de este pueblo, contribuyendo con el fortalecimiento de la identidad culturar de las comunidades.

Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, la propuesta está enfocada en la comunidad Emberá Chamí del resguardo Altomira, ubicada en Marsella, Risaralda. Dadas las condiciones actuales de esta población se puede percibir que han estado inmersos en los hechos descritos, lo que motiva a realizar una evaluación de la situación en la que se encuentran y cuestionarse si su estado actual dignifica a una cultura ancestral y propicia la libre expresión como pueblo indígena.

Por lo tanto, la propuesta del centro comunal se plantea como objetivos identificar, revalorar y fortalecer las expresiones culturales y dinámicas sociales de la comunidad de Altomira, a partir de un espacio colectivo definido desde sus valores culturales, en el cual puedan desarrollar de manera plena actividades que permitan, tanto a las actuales como nuevas generaciones, afianzar su identidad y el orgullo de su herencia.

La propuesta del centro comunal, desde un punto de vista conceptual, parte desde los elementos característicos de la vivienda tradicional Emberá y el espacio de congregación predilecto para este pueblo, denominado La Casa Grande; esta es descrita por Varini (1994, Deara), como una estructura similar al tambo tradicional, pero con mayores proporciones, en la cuales la comunidad se congrega para celebrar fiestas o reuniones políticas.

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El proyecto no solo está basado de un análisis histórico y sociocultural, sino también de un estudio territorial en el que se tienen en cuenta las características del lugar como un elemento más de la cultura indígena y que, por lo tanto, juega un papel fundamental en la propuesta arquitectónica, la cual se encuentra localizada en un punto estratégico dentro del resguardo.

Sobre este lugar convergen distintas rutas de suma importancia para la comunidad, al oriente se encuentra la vía vehicular que conecta al resguardo con la cabecera municipal y, al mismo tiempo, con la escuela La Bordadita y diferentes viviendas de la población, y al occidente se encuentran dos caminos trazados por los habitantes que comunican a las demás viviendas del resguardo e integra el área deportiva con la propuesta del centro comunal.

Estos caminos, que representan un factor importante para la población, se constituyen como los ejes que componen el proyecto y lo integran al territorio, de esta forma, pasan a ser un elemento estructurante que se incorpora a la propuesta como circulaciones que confluyen en un solo punto, conduciendo a la población hasta el interior del proyecto y posteriormente a otros puntos de su territorio.

Por otro lado, la propuesta del centro comunal consta de tres espacialidades principales que dan respuesta a las necesidades de la comunidad y contribuyen al fortalecimiento cultural; estas son: zona de congregación, módulos de artesanías y recorridos de plantas medicinales.

En primer lugar, la zona de congregación está conformada por un área comunal destinada a contener actividades socioculturales como fiestas o reuniones de carácter político y espacios complementarios, como una cocina y

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una oficina para el cabildo; además de ello cuenta con un segundo nivel, el cual sirve como un lugar de alojamiento para aquellas personas invitadas por la comunidad a permanecer en el resguardo. Cabe destacar que, la actividad de cocinar representa un motivo de integración familiar, por lo cual, este espacio es ubicado en la propuesta de forma estratégica, de modo que, permita la comunicación y el servicio tanto de las actividades que se desarrollan al interior como al exterior del edificio.

En segundo lugar, los módulos de artesanías están dispuestos en el exterior de la edificación, estos están dotados de mesas y gabinetes que sirven para la instrucción, confección y exposición de las artesanías, principalmente mostacilla, producidas por la comunidad. Además de ello, el módulo 1 cuenta con un nivel inferior en el que se encuentran las áreas de servicios.

Por último, los recorridos de plantas medicinales están ubicados en el perímetro norte y sur de la edificación, estos son formulados para que la población, especialmente las nuevas generaciones, puedan tener un mayor contacto con las diferentes especies de plantas medicinales y reforzar continuamente este conocimiento ancestral.

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