22.2.2011

Acciones dentro de la Ciudad

La investigación teórico proyectual "Políticas de vivienda DENTRO de la Ciudad de Buenos Aires. Del problema habitacional al programa residencial”, desarrollado durante los últimos dos años por los arquitectos Soledad Armada y Martín Torrado para la Universidad de Palermo, pone en crisis las (no) políticas de los últimos treinta años y propone, principalmente, proyectos pilotos de intervención en estructura existentes de la ciudad de Buenos Aires: "Hacia fines del 2006 registramos una imagen de la ciudad de Buenos Aires que aún hoy, salvando algunas diferencias, no nos deja de inquietar. La imagen se puede apreciar a toda velocidad desde la autopista Illia, pero también desde la avenida Ramón Castillo y mejor aún, contemplarla desde las torres vidriadas de la Avenida del Libertador."

• Del problema habitacional al programa residencial
Introducción
Se trata del emblemático edificio Movimiento, de gran valor patrimonial, construido por Correos y Telecomunicaciones : vacío, en un lamentable estado de conservación, inhabitado. En contraposición, su entorno: las crecientes villa 31 y villa 31 bis, habitadas, super-habitadas, super-pobladas. La pregunta salta a la vista: ¿cuántos metros cuadrados sin usar tiene el edificio de Correos? y… ¿cuántas personas viven hacinadas frente a él? Sin duda los casi 7.800 m2 no alcanzan… pero basta retomar la Av. Castillo hacia la Av. Comodoro Py para advertir que en escasos quinientos metros hay otras construcciones de gran escala abandonadas, como lo que fue el Hospital Ferroviario (10.829 m2), el gran depósito (2.416 m2) o la inmensa estructura ubicada en la intersección de las avenidas Comodoro Py y Antártida Argentina (2.3256 m2). Si sumamos estas superficies vacantes junto con las áreas vacías que limitan la villa con el puerto (aquellas que la villa aún no ocupó), se podría considerar que el tejido que circunscribe al asentamiento tiene una gran capacidad para absorber parte del programa residencial que hoy en día se encuentra encorsetado entre la autopista y las vías del tren y cuyo deficiente crecimiento actual es en vertical. (Las estructuras abandonadas albergarían el 5,3% de la población de la villa)

Podemos advertir entonces el desaprovechamiento de un tejido vacante: con infraestructuras, estructuras, construcciones e incluso edificios de valor patrimonial en situación de abandono. Capacidad infrautilizada que sorprende en una ciudad con un alto índice de déficit habitacional. Lejos de pensar en un traslado directo de la villa a la ocupación de los edificios mencionados, nuestra investigación se ve impulsada ante la constatación de un evidente desequilibrio en la gestión del suelo. Desequilibrio que se acentúa aún más si ampliamos nuestra mirada hacia las áreas vecinas, como el joven barrio de Puerto Madero, donde la cantidad de metros cuadrados de apartamentos vacíos a la espera de ser vendidos supera el millón, a un precio promedio de 4000 dólares/m2. El registro de esta inquietud personal nos reúne cómo disparador de otras preguntas: ¿Es el caso Retiro-Puerto Nuevo un hecho aislado dentro de Buenos Aires? Si uno camina, conduce o viaja por la ciudad: ¿cuántos edificios en desuso se pueden advertir? ¿Pero, sólo edificios?… ¿y las estructuras abandonadas, no son también factibles de reutilizar?… ¿y los bajo autopistas? ¿no son acaso las autopistas grandes estructuras elevadas que han dejado por debajo kilómetros de espacios irresueltos? Sin dudas, estructuras en desuso las hay muchas y de todo tipo. Sumado a ello, el binomio emergencia habitacional-tejido vacante del caso Retiro – Puerto Nuevo se puede reconocer, en diferente medida, en varios sectores de la ciudad. Basta caminar por las zonas del bajo autopista de los barrios de La Boca, Barracas, Constitución, San Cristóbal, o registrar la cantidad de construcciones abandonadas de grandes luces ocupadas o en riesgo de serlo, en zonas donde el uso original industrial o de equipamiento destinado por el Código de Planeamiento ha quedado obsoleto: en Almagro, Parque Chacabuco, Nueva Pompeya, Barracas, Chacarita, por citar algunos casos.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires
– Fundada en 1936, es la capital de la Argentina
– Posee 2.891.082 habitantes (Censo 2010) en una superficie de 202 km2
– Está rodeada por el área metropolitana (el Gran Buenos Aires), con una población de 12.801.364 habitantes.
– El diagnóstico sobre la emergencia habitacional en la Ciudad de Buenos Aires indica que 415.933 habitantes se encuentran en emergencia habitacional (14% de la población). A su vez, el 24% de los menores de la ciudad se encuentran en emergencia habitacional, mientras que el 10% se encuentran en indigencia
– La diferenciación geográfica norte-sur también se evidencia en una diferenciación en el desarrollo de cada sector. Según Corporación Buenos Aires Sur, el sur tiene una población de clase baja / media baja de 550.000 habitantes, sin acceso a la vivienda.
– Desde 1970 no se registran políticas de vivienda concretas que aborden el problema en su totalidad.

El problema habitacional y la ciudad de Buenos Aires
El programa residencial, en verdad, ya está instalado en la ciudad: asentamientos, villas de emergencia, hoteles, habitaciones, habitaciones sub-sub alquiladas, gente en situación de calle, edificios ocupados… Instalado allí donde la administración no ha actuado, de manera informal, alegal, deficitaria, infrahumana, sin derechos. Las villas, ubicadas en zonas centrales, crecen también en períodos de bonanza económica, donde el mercado inmobiliario es su principal negocio luego del narcotráfico. En ambos extremos, tanto en la villa como en Puerto Madero, la especulación inmobiliaria parece regir las formas de su crecimiento. Exponentes (tanto como el boom autopista-country extendido a la periferia) de una ciudad que ha ido creciendo en los últimos veinticinco años al ritmo de sus pulsiones privadas, sin ningún tipo de intervención por parte de las administraciones públicas. Pulsiones que han modificado rápidamente el mapa y que han aumentado la dificultad de alcanzar un modelo de ciudad sostenible: compacta, densa, de inclusión social, compleja y mixta. Mientras varias ciudades en el mundo intentan abandonar el modelo de crecimiento heredado del período industrial, basado en el agotamiento de sus recursos para poder adaptarse a los factores propios de nuestra época, la ciudad de Buenos Aires aún continúa con el tipo de desarrollo establecido sobre el consumo del suelo y la lógica del poder, características que fueron exacerbadas por las políticas liberales de los últimos tiempos. Características insostenibles y de un alto costo social.

Ausencia de políticas públicas
Frente al creciente problema habitacional, resulta evidente la ausencia de políticas de vivienda claras tanto en el pasado como en la actualidad. Y si las ha habido, han sido erráticas, discontinuas o expulsoras, sin evaluación de los resultados, sub-ejecutando las partidas presupuestarias, apoyadas en el clientelismo político y el asistencialismo. Pese a todo ello, es de destacar el programa Prosur Hábitat, a cargo de la Corporación Buenos Aires Sur S.E., que actúa en la urbanización de los asentamientos irregulares en el área sur de la ciudad. ¿Pero sólo las villas representan el problema habitacional de la ciudad? ¿Los 550.000 habitantes de clase baja y media baja de la zona sur de la ciudad, sin acceso a la vivienda están contemplados en algún plan? Existe otro organismo dependiente del gobierno de la ciudad, que es el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC). Si observamos que una de sus acciones es su rol crediticio a particulares para comprar una vivienda o a asociaciones civiles para gestionar conjuntos habitacionales, nos preguntamos cuánta gente tiene los instrumentos necesarios, tales como un inmueble a hipotecar, para solicitar un crédito. Y a su vez, si la vivienda que se ofrece es en propiedad y llave en mano, ¿no está dejando afuera a inquilinos empobrecidos, migrantes transitorios, familias en crecimiento?  ¿Un plan de regulación de alquileres no reduciría acaso no sólo los costos de los alquileres, sino que también los de venta, y consecuentemente los del suelo? Sumado a ello, y correspondiendo con las premisas de ciudad mixta e integrada socialmente del Plan Urbano Ambiental de la ciudad, ¿no debería toda nueva urbanización privada destinar parte de su suelo a la vivienda protegida? Y si estudiamos las unidades tipológicas que el ICV promueve, ¿son todos los destinatarios familias tipo? ¿Qué respuesta se da a las madres solteras, a discapacitados, a niños huérfanos o en situación de calle, a gente mayor, o a estudiantes? ¿No es acaso la diversidad de la demanda un enriquecimiento para el proyecto y para la consolidación de una ciudad mixta? Por último, ¿se ha llamado a concurso nacional de anteproyecto para alguno de los proyectos publicados por el Gobierno de la Ciudad?

Necesidad de repensar el programa y la ubicación de la solución habitacional
¿Cómo actuar entonces frente al problema de la vivienda en una ciudad con tendencia dispersa, con grandes discontinuidades en su densidad y en su composición social, fragmentada en la ubicación de las tareas productivas de las reproductivas? El punto de partida es la conciencia de que la ciudad no puede repetir sus errores. Pensar en una solución exige una renuncia a los instrumentos practicados de la tabula rasa, el zoning, o los barrios-dormitorio y en una redirección en la forma de ocupar su suelo y su espacio, operando sobre ella no sólo en planta sino también en corte. Afortunadamente la ciudad ofrece varias oportunidades tácticas, que incluidas en la redacción de un plan mayor metropolitano (estratégico), permite comenzar a abordar el problema de forma rápida y con eficiencia de recursos. De esta forma, las tácticas se basan en la hipótesis de aprovechar lo que ya está dado: las diversas estructuras e infraestructuras existentes de la ciudad, e implican nuevas formas de ocupación. Bajo autopistas, edificios abandonados, significan, en muchos casos, espacios infrautilizados posibles de ser aprovechados. Requieren de una intervención del tipo intersticial, donde cada caso significará una dinámica propia. Lejos de aplicar un sistema a priori o preestablecido como en épocas anteriores se ha empleado de forma automática, son estas potencialidades latentes en los intersticios de la ciudad las que guiarán a la investigación a estudiar nuevas tácticas de ocupación con eficiencia de recursos. La solución está en el problema. Del problema habitacional al programa residencial En concreto, sospechamos que la ciudad de Buenos Aires tiene la capacidad de resolver dentro de ella misma sus problemas habitacionales y que estos problemas, redactados en programa (del problema habitacional al programa habitacional), significan la posibilidad de mejorar aquellos sectores de la ciudad actualmente degradados. La hipótesis que nos planteamos entonces, es que las estructuras vacantes dispersas en la ciudad tienen la capacidad de responder, con economía de recursos, a parte del déficit habitacional y mejorar el sector de ciudad donde se inserta.

Fundamentos económicos y herramientas legales
Economía. El beneficio de actuar dentro de la ciudad y la reutilización de sus estructuras vacantes El desarrollo de nuestro trabajo se sustenta claramente bajo un criterio de economía, donde se pone en tela de juicio las políticas de vivienda masiva que se basan en la ocupación de nuevo suelo en áreas alejadas de la ciudad, sin infraestructuras existentes y con un alto costo de inversión inicial. Costo que también es social, dado que somete a sus habitantes a pasar gran parte del día trasladándose hacia y desde sus lugares de trabajo y disminuyendo sus tiempos en familia. Las propuestas que desarrollaremos se sustentan sobre el concepto del ahorro (a causa de reutilizar las preexistencias) y el beneficio de la ubicación de un sector consolidado de la ciudad.

¿En qué consiste el ahorro?
Primeramente, en costos directos de la obra, que se deducen fácilmente del aprovechamiento de tareas ya ejecutadas, tales como: trabajos preliminares sobre los terrenos y movimientos de tierra; bases, fundaciones, estructura portante y cerramientos perimetrales con sus respectivas aislaciones. Estos valores significan un ahorro del cuarenta por ciento (40 %) en contraposición a los costos de obra nueva. En segundo lugar, existe una deducción en los costos de infraestructura urbana, tales como cloacas, electricidad, agua potable, alumbrado, gas, etc. En tercer lugar, existe un plus, que es la ubicación estratégica dentro de la ciudad con lo que ello significa: redes de transporte, de educación, sanidad, seguridad, cultura y esparcimiento Por último, cabe destacar que otro gran valor agregado es el tiempo. La velocidad de ejecución que se gana es incomparable con los tiempos requeridos para una obra nueva. Este punto nos parece de gran importancia frente a la urgencia de la resolución de la situación habitacional.

Marcos legales
Existen ciertos marcos legales sobre los que la investigación se puede apoyar para iniciar sus propuestas. La ley del Régimen de Bienes Inanimados Abandonados establece que todos los bienes en propiedad de habitantes de la ciudad que no presentan sucesión hereditaria, una vez muertos pasan a ser bienes inmuebles del Gobierno de la ciudad. A partir de ello, el gobierno creó recientemente la oficina SIDIAU (Sistema Informático de Obras de Infraestructura y Arquitectura urbana), encargada de llevar el relevamiento del total de edificios adquiridos por esta Ley. Por otro lado, los terrenos vacantes del bajo autopista también son posibles de ser considerados dado que son de propiedad del Gobierno de la ciudad, y cuyas concesiones son renovables. Sumado a ello, estas concesiones son actualmente cuestionadas por estar muchas de ellas destinadas a empresas privadas para usos no productivos, estancos o en abandono.

Premisas de apropiación de la ciudad. Debajo y dentro
Como si de preposiciones se tratase, las tácticas para reutilizar la ciudad podrían desarrollarse a, ante, bajo, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, pro, según, sin, sobre, tras la ciudad. De estas premisas citaremos el dentro y el debajo como oportunidades en sectores de la ciudad densa.

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