¿Y a usted de que le sirve la dignidad?

Maria Camila Rodriguez
Un análisis, desde la perspectiva de la semiótica del espacio, de la pelicula Colombiana de Sergio Cabrera "La estrategia del caracol" de 1993
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¿Alguna vez ha pasado por su cabeza lo importante y significante que es su hogar, donde ha crecido, vivido y soñado? ¿Ha llegado a pensar en lo que sería capaz de hacer por defender y cuidar de ese lugar?

Llevarse la casa a cuestas, esta es la estrategia del caracol que tuvieron los inquilinos de la casa Uribe antes de su desalojo. Esta película de Sergio Cabrera de 1993 muestra una realidad bastante común para la época de muchos habitantes no oriundos de Bogotá. Desde los años 40, con el suceso del Bogotazo, el centro de la ciudad comenzó a ser habitado por aquellos, que buscando un mejor lugar para vivir y que huían de la guerra en sus pueblos natales, recurrían a las grandes y abandonadas casonas coloniales del centro histórico. Las grandes casonas coloniales se convirtieron en inquilinatos donde se recibía a cualquier tipo de persona que necesitara de una habitación donde vivir en la creciente ciudad.

En los años noventa comenzaron a “renacer” los antiguos dueños de las viejas casonas, por lo cual la desaparición de los inquilinatos era inminente, personas como las de la película de Cabrera, que habían vivido toda su vida en esas viejas y grandes casas, ahora volvían a encontrarse en la misma incertidumbre de cuando abandonaron sus pueblos natales, no tenían un hogar a donde dirigirse, ni un lugar donde vivir a parte de las grandes casas bogotanas.

La actuación de cada personaje es tan precisa, que con solo escucharlos hablar queda evidenciado que el único que es nacido y criado en Bogotá es el villano representado por Victor Mallarino, esto dando a entender que todos los personajes, y en especial los habitantes de la casa Uribe, llegaron a la ciudad por distintas circunstancias y diferentes destinos, el hecho de que en una misma casa viva un caballo y una serpiente, un abogado y una prostituta travesti, un socialista y una devota católica,  demuestra los pasados de los inquilinos, y de su lugar en la ciudad. La casa y sus habitantes casi que emulan a la misma sociedad bogotana, con su diversidad, diferencias y costumbres.

La casona se convierte una especie de ciudad, o por lo menos intenta imitar sus comportamientos. Los pasillos, escaleras y patios son los lugares de intercambio, de decisiones comunitarias, de trabajo y de socialización, sin embargo cada cuarto tiene su propia intimidad y su propia historia, reflejando el carácter y pasado del personaje a la que le pertenece. Casi como una sociedad diversa en un pequeño lugar con sus calles, plazas y casas. La calle real se convierte en el sujeto supresor, la sociedad institucionalizada, en este espacio donde llegan los villanos y el poder a hacer estragos con la sociedad ya establecida.

Ahora, entremos en el ámbito semiótico de esta casona y el dilema de los habitantes. Desde el comienzo nos dejan claro el problema central, el desalojo de los habitantes de la casa Uribe. Nacen dos caminos para solucionar la situación, el primero, la postura del abogado Romero (Frank Ramírez), buscar todas las salidas de mediación y legales para que la casa se quede con sus dueños desde hace más de 40 años, aquellos que la han cuidado y la han vuelto su hogar. La segunda solución, la del español socialista Jacinto Ibarburen (Fausto Cabrera) llevarse la casa en la espalda a un lugar donde nadie tenga el derecho nunca de quitárselas, la estrategia del caracol.

Con esto llegamos a una cuestión mayor con respecto a la casa, ¿Qué hace hogar al hogar?, y si, podemos ser clichés y decir la conclusión fácil, de que el hogar es donde está tu corazón, pero ¿es el lugar físico, en ese tiempo-espacio o el lugar físico, lo que encierran las cuatro paredes?

Según el diccionario el hogar es el “Domicilio habitual de una persona y en el que desarrolla su vida privada o familiar.” Es decir, que nuestro lugar de trabajo también puede considerarse nuestro hogar e incluso, yendo más allá, el bus en el que vamos todos los días y en el que pasamos unas tres horas diarias, incluso el paradero de ese mismo bus. Entendemos que el hogar no es solo eso, es mucho más significativo que nuestro lugar de trabajo y mucho más privado que el bus de transporte. Pero entonces ¿es más que solo las paredes que lo encierran?

Acá partimos las dos posiciones, para el español el hogar es la casa, sus paredes, ventanas, puertas y hasta la mancha de la virgen en la pared, el hogar son los objetos físicos que conforman el espacio, en ese orden de ideas, el hogar se puede llevar a cuestas como lo hace el caracol y de esa forma armarlo y desarmarlo donde nos plazca, porque de igual forma tendrá la misma pared donde la señora le reza a la virgen y la misma tina donde se baña Gabriela, no cambiaría nada el espacio, solo su ubicación. Y al final, los inquilinos aceptan la estrategia, hasta el incrédulo abogado Romero, todos se unen para transportar de un lugar a otro la casa que les pertenece y asegurarse de que nunca la pierdan y así dejarle al supuesto dueño su hijueputa casa pintada donde él la quería.

Sin embargo, la perseverancia del abogado Romero y el hecho que abre esta incógnita sobre el hogar en primero lugar, es el asesinato de Lázaro (Ernesto Malbrán) por manos de su propia esposa Doña Eulalia (Vicky Hernández) , la noche antes del desalojo. Lázaro había prometido morir en esa casa y su esposa no le iba a fallar con su último deseo. Pero si la estrategia ya estaba hecha y la casa iba a ser la misma en otro lugar ¿Por qué no dejo Doña Eulalia vivo a Lázaro? Comenzamos a ver conexión entre las ideas de Romero y Doña Eulalia, ninguno creía que con llevarse la casa pedazo a pedazo iba a ser suficiente, porque para ellos el hogar no es solo los objetos físicos que conforman la casa, el hogar es mucho más y tiene un simbolismo mayor. Para ellos el hogar es esa calle novena de  Bogotá, el hogar es poder ir a la misma carnicería todos los días, es poder ver los cerros al final de la calle, es salir y entrar por la misma puerta durante años. El hogar no es solo la casa y las personas que están en ella, el hogar es todo lo que la rodea también, es por eso que Lázaro debía morir el último día en que estaría en su hogar, ya sin puertas, ni paredes, ni ventanas, solo con el piso donde se posaba la vieja casona, ahí tenía que pasar su última noche, como Doña Eulalia lo prometió.

Entendamos al hogar como un sistema de signos que conjugados hacen que tengan sentido para nosotros, el hogar no es solo el espacio físico, sino el espacio significado y puede llevarse mucho más allá, con esta película Sergio Cabrera nos da ese vistazo, sobre lo que él piensa sobre el hogar y hacernos ver que con solo llevárselo a cuestas y con tu dignidad intacta, como planteaba el paisa, no es suficiente para algunos.

 

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